El árbol de la vida y Silencio, por José Pedro Vegas

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EL ÁRBOL DE LA VIDA

El árbol, al crecer, agita su verdor
entrecruzando ramas como telas de araña
en su busca amorosa de pájaros y nidos.
El árbol ha emergido ya, imponente,
rompiendo geometrías euclidianas
y creando un zumbido de abejas y de miel
entre sus hojas.
Es el árbol quien cruje, quien disloca sus ramas para abarcardepositphotos_46184643-The-tree-of-life
arriba, allá en lo alto,
el pálpito de un algo indefinible,
o al menos el fulgor incandescente de una estrella fugaz…
El árbol de la vida, un entresijo mágico
de savias irrigando sus entrañas
flujos de intensidad rompiendo límites,
descoyuntando músculos ansiosos por subir
hacia las nubes donde nacen las dudas y los sueños…
El árbol de la vida, el tarzán de la selva
donde todos buscamos,
sorteando lianas, monos, trampas y huracanes,
un corazón desnudo
en donde reposar…

 

SILENCIO

 

Callad, el mundo duerme,
no despertéis sus sueños.
Mañana quizás será otro día
de inesperados Santos Inocentes,silencio
o de un carnaval,
brillando en su locura
de tramposas caretas y secretos,
que juegue a confundirnos…
Y vendrá Santa Claus,
o el buen Papá Noel,
a repartir muñecos de agua-nieve
en este invernadero artificial
donde todos, parece, hemos crecido.
( La realidad virtual se nos ha impuesto.
Ya no sé ni siquiera quiénes somos
ni qué tipo de robot
nos ha engendrado.)
No importa, relajaos.
No despertéis los sueños de quienes aún acunan
su afán por estar vivos (o cuerdos) de verdad.
Callad, dormid tranquilos.
Olvidad para siempre a Segismundo y Hamlet.
No quiero pesadillas, por favor.

 

 

GESTOS, por José Pedro Vegas

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Parlotean tus gestos y tus brazosmill-175832_960_720

como aspas ardientes

de molino.

Me rodean tus palabras

removiendo el agua saltarina

de la noria

en constante movimiento de algazara.

Tu rostro se abre al sol

recién nacido

y tus risas de escarcha

chapotean en el azul manantial

de la mañana.

Murmullo de arroyuelo saltarín

desbocando su prisa entre las rocas.

Volteretas de gestos

en el aire

como llaves de judo inacabadas…

Gestos.

Dentro de mí se agolpan

mil gestos engarzados de palabras

que inhalo y que respiro.