‎Teatro-conferencia “Teoría y Juego del Duende” de García Lorca. Joan Fabrellas. La poesía es noticia.

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LA MAR DE SOL, por Francisco Gómez

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Querida Sol:

El otro día tu marido Pepe me comentó que inaugurabas una nueva exposición sobre la mar que tú tanto amas desde tu infancia cuando tu padre te enseñó a amar su belleza en el mítico Peñón de Ifach que tanto visitarías y soñarías de pequeña.

Uno no es entendido en arte, mucho menos crítico. Lo cierto es que ya no entiendo de casi nada. Es lo que tiene la carrera de los días que en vez de orientarte, no te lleva a puertos seguros y tienes la sensación de que sabes cada vez menos de las cosas, que la incerteza es una compañera que habita tu casa.

Pero acudí a ver tu obra con mi ignorancia a cuestas sobre los conceptos artísticos. Sólo me guío por las cosas que me gustan, por las que siento una honda emoción y tu muestra “Marítumus” en la sala Juana Francés de la sede de la Universidad de Alicante en Canalejas sacudió sentimientos y emociones.

Tus esculturas en porcelana, blancas como la mar blanca y luminosa que tú tanto sientes y vives desde pequeña hasta tu hermosa edad me provocaron una sensación de calma, de quietud, de serenidad, de belleza que transmitiste a mi alma, a mi espíritu. Y te lo agradezco, en serio. Me regalaste serenidad y paz a través de las formas marinas, de las fotografías de lo pequeño con espinas como microuniversos… Las formas naturales de las algas, las anémonas, los corales, las ruinas de civilizaciones perdidas como dicen Jorge Olcina y María Marco en el catálogo El blanco como signo de belleza y quietud. La blancura como símbolo de nuestro Mediterráneo, que tú tanto amas, que tanto amamos.

El mar, la mar y no pensar en nada, como dice el poeta. La belleza sugerente de las formas escultóricas con un pulpo que trepa silencioso en la mar, callada, profunda, misteriosa… Y la gran red negra, como la de los pescadores que tú de pequeña habrás visto tantas veces remendar antes de salir a faenar.

¿Sabes, Sol…? He leído un poco sobre ti antes de escribir este artículo o lo que sea sobre tu última exposición y veo en ti que conservas la ilusión con la empezaste hace 40 años en el camino del arte, la creación, la cerámica, el torno con muchos de tus maestros y luego el grabado hasta llegar hace diez años a la fotografía digital. Y tus maestros el ceramista Miguel Durán, el alfarero José Martínez, la frase que no olvidas de Enrique Mestres: “Eso está muy bien, lo hace el horno pero tú, ¿qué haces? Y que tanto te hizo pensar en tu forma de ver las cosas, la naturaleza, la creación en tu luminoso taller de Algorós. El aprendizaje del grabado con Albert Agulló…Y tantos otros artistas con los que has hecho cursos, aprendizajes, vivencias.

Y puedo imaginar que te costó muchos mundos compaginar tu tarea de artista, de creadora, inspirada en las formas de la naturaleza que tú has contemplado desde niña, la tierra, el cielo, la mar, tu Marítimus y tu trabajo como madre, criando, educando a tus cinco hijos al tiempo que buscabas tu camino a tu impulso creador, a tus necesidades estéticas, a tu vocación sincera y humilde como artista, como sé que eres. Y perdóname, pero no puedo dejar de hablar de mi madre, Angelines, que estuvo en vuestra casa ayudándote, ayudándoos a cuidar y criar vuestros hijos al tiempo que tú ya iniciabas tus veredas artísticas. Tus hijos y nietos que estuvieron en la inauguración de la expo a tu lado, al lado de la madre, al lado de la artista, al lado de la mujer de mi amigo Pepe.

Está claro que los caminos de la vida humana y artística son inexplicables. Las formas se anudan, se cruzan y se alejan como en tus esculturas, tus fotografías, tus grabados, tus esculturas. Las corrientes y las olas se unen y se alejan…

Amiga, Sol, perdona esta lamentable crítica artística, reseña o lo que diantres sea esta sucesión de palabras pequeñas, impresiones y recuerdos. Tu Marítimus me invitó a permanecer en la calma, la serenidad, que mi alma tanto agradece. Y es un regalo que desde dentro te agradezco. Y espero y sueño que nuestra amistad contigo y Pepe dure muchos años y nuestros amig@s que allí estaban lo vean.

Presentación de Los días suspendidos de Francisco Gómez

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El próximo sábado tenemos el placer de presentar el libro «Los días suspendidos», del ilicitano Francisco Gómez. Para la ocasión contaremos con Javier Cebrián (Frutos Del Tiempo), que ejercerá de maestro de ceremonias. Os invitamos a que nos acompañéis esta mañana de sábado para disfrutar de esta colección de textos misceláneos (relatos, crónicas y reseñas) sobre la vida cultural en Elche.

para Cloti, por Carlos Javier Cebrián

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Mi querida Cloti, hace tiempo te dediqué estos textos, hoy que ya te has ido quiero dedicártelos de nuevo para celebrarte, mi querida y malévola amiga, con el corazón  encogido y con mi maliciosa mirada que a ti tanto te gustaba, todos los besos del mundo querida.

 

ELLA FITZGERALD

a Cloti

 

Ella Fitzgerald

complace al silencio, al romperlo.

Alarga la noche,

le concede beneplácito.

La lluvia azota, persistente

y fina, la balaustrada.

Mientras me resisto a dormir,

el insomnio acontece

como un llanto celebrador.

Sigo vivo

cada minuto que consigo sobrevivir,

cada segundo

que al tiránico Morfeo

le hurto.

De Maneras distintas de amar o desamar

CANSINO.

a mi querida amiga, malévola, Cloti

Recuerdo que la primera vez que visité a un psicólogo (intentábamos entonces una dudosa terapia de pareja), este me preguntó, a modo de presentación, si me importaba la opinión que de mí tenía la gente. Yo fui tajante y con grosera eficacia le respondí: sinceramente, me la suda.

Si les soy sincero está claro que hoy respondería de manera muy distinta. Debo aclarar que aquel terapeuta era de escuela conductista, sin entrar en pormenores de adscripción científica (estudio de la conducta en términos de estímulos y respuestas, tests de personalidad y conducta, etc). Puedo decirles que en ninguna de aquellas visitas este me aclaró cuál era nuestro problema o siquiera si había algún problema. Recuerdo que a mí me dedicaba, a lo sumo, veinte minutos y a mi mujer más de una hora, con lo que deduje que el problema, en verdad, era yo.

Poco tiempo después, aunque sabemos que la medición del tiempo a pesar de ser exacta también es relativa en cuanto a la concepción de la misma, ya en solitario, volví a visitar a otro psicólogo, esta vez a un profesional de afecto más ecléctico. En realidad manejaba una mezcolanza de tendencias de raíz ¿cómo decirlo? más esotérica: Gestalt, terapias sistémicas, cognitivas, constelaciones familiares, etc, etc. Con él entré en las turbulencias de la memoria, en las oscuras aguas de los traumas propios y familiares, el misterioso mundo de los vínculos afectivos, e incluso jugábamos, a modo de representación, con muñequitos de Playmobil ¿Divertido, no? Este terapeuta me aclaró que mi problema era EL ABANDONO, desde la infancia, que no he sido ni soy capaz de asumirlo vaya, y que todo sucede porque tiene que suceder, así es, y así fue. ASÍ FUE hasta que dejé de gastarme los 60 euros de cada sesión. En fin, las nuevas Psicologías de las emociones, las positivas, las sistémicas, las sectarias…

Si les vuelvo a ser sincero ni el uno ni el otro me ayudaron demasiado, me quedó claro que el problema era yo y eso ya lo sospechaba o lo sabía a ciencia cierta. Ahora ya lo sé pero me falta el dinero que he empleado en saberlo.

Debería hacer más caso a mi amiga Cloti, a la que por cierto solo le faltan dos asignaturas para terminar la carrera de Psicología, cuando me dice que soy muy CANSINO, y que no la torture más con mis peroratas sentimentales. Ella sí que me lo deja clarito cada vez que hablamos, me dice que busque las soluciones en mí mismo, que aprenda a vivir, que viva, que siga viviendo, que sepa ver que no todo el mundo gira en torno a mí, que todos los seres humanos tienen problemas y los solucionan como pueden, sin ser tan cansinos como yo.

Así lo haré, lo intentaré, se lo prometo a ella y a Vds., palabra de CANSINO.

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