Love is like oxigen, por Javier Cebrián

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LOVE IS LIKE OXIGEN.

Una de mis canciones favoritas es un “hard rock” de los ’70 que se titula LOVE IS LIKE OXIGEN (el amor es como el oxígeno) del grupo SWEET. La canción es bastante hortera, sí es cierto, pero cada vez que la escucho se me pone la piel de gallina y me emociono en demasía. La escuchaba de pequeño en el tocadiscos de mi hermano mayor, sin que él lo supiera, una y otra vez. De mayor he seguido escuchándola en una grabación magnetofónica y por Internet he conseguido bajarme aquel disco maravilloso y hortera para escucharla hoy en día. El título expresa gravemente la necesidad que tenemos de amor en nuestras vidas, nos inculca su imperiosa necesidad para respirar y vivir.

Hay que ver cuánto le debe nuestra educación sentimental a las canciones horteras ¿verdad? Cuántos recuerdos de emociones casi olvidadas, recuperadas, nunca perdidas. Estos días padezco un severo insomnio y para paliarlo busco en el dial la primera emisora donde suene cualquier canción hortera que me transporte al recuerdo, a la emoción, a la melancolía en definitiva. Se ha convertido esta compulsión en un ejercicio de flagelación sentimental. Cada noche a la caza de la canción más nostálgica, ñoña, cursi, ejemplar, hasta derrumbarme…,y llorar con alegre devoción.

Recordar, con las canciones, momentos felices, bailes, besos, fracasos, risas, llantos, el amor de toda una vida, en resumen. Asumir el desengaño que atiza el presente, deducir el resultado que soy… Este desgaste, el dividendo de la soledad, la incógnita despejada del fracaso personal.

Por suerte me quedan las canciones, todo lo que las mismas significaron y siguen hoy significando. Gracias a Dios me quedan las noches de insomnio, frente al teclado para aferrarme a la excusa de volver a escribir, mientras escucho las canciones horteras, motivado por toda esa carga de melancolía.

LOVE IS LIKE OXIGEN, qué razón tenía y tiene el título. El amor es como el oxígeno, cuando lo tienes y cuando te falta, para ayudarte a respirar o para ahogarte. Uno siempre está sujeto a las mismas creencias, a las mismas necesidades, sin reparar en el paso de los años ni en sus pérdidas y vuelve a emocionarse con los mismos afectos, las mismas canciones.

En verdad cada mañana al despertar o cada madrugada al dormirme, mi primer y último pensamiento siempre es el mismo… Porque como dice otra histórica y hortera canción “el amor de mi vida sigues siendo…”

Estoy seguro de que casi todos podéis terminar el verso por mí.

Cosas mínimas, JAVIER CEBRIÁN 2008Cosas Mínimas

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