Cadillac solitario, por Francisco Gómez

Estándar

descarga Estaba allí sentado en los contornos difusos del karaoke. Cuando el principio de la noche incitaba a todas las posibilidades.

 Entre sus manos el cinzano rojo sin la chica despampanantemente rubia a su lado. La publicidad es una artimaña como otra cualquiera para agilizar la ausencia.

 La mayoría de las coplas le rozaban la piel sin penetrar su epidermis, entonadas por enérgicos y voluntaristas debutantes desafinados.cadillac_solitario

 La noche olía a soledad y preguntas sin cercana respuesta. La noche apestaba a derrota.

 El cerebro le estallaba en reflexiones como necesidad de otorgarse respuestas y salidas pero cuanto más se internaba en la espesura más perdido se encontraba.

 La noche es mentira y ojos que se miran y deseo aprisionado en unos vaqueros y unas medias. La noche es la selección brutal de las especies que culmina con la proclamación de la aurora.

 Hasta que llegó su turno y arengó su Cadillac solitario y gritó: “Nena” con todas sus escasas fuerzas desde su aguardentosa y etíllica garganta.

 Y la noche volvió a vestirse de sueños y ausencia.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s