Díptico sobre la Belleza y el Consuelo, de Javier Cebrián

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CONSUMACIÓN DE LA BELLEZA

No es la belleza,

ni siquiera su sola aspiración,

lo que persigue el poeta.

No inquiere su íntimo consuelo,

ni procurárselo puede,

tampoco, a los demás,grecia-300x237

que, candorosos, a sus prédicas

o clamores

o llanteras,

a sus días en fin,

buscándolo se acercan.

No es certeza pura,

ni primacía,

tampoco sabiduría plena,

lo que distingue al poeta.

Apenas es

un intento vano de compartir

la emoción que la acompaña,

la tibia quimera

de su consumación.

II

ASPIRACIÓN DE POETA

No es mi razón

como escribidor imprudente de versos-descarga

la belleza.

Ni siquiera lo es

su sola pretensión.

No reclamo su íntimo consuelo,

ni procurártelo quiero

a ti, candoroso lector,

que, engañado, a lo mejor,

te acercas a mis prédicas

y clamores y llanteras,

a todos mis días, en fin,

para encontrar, quizá, solo

este prosaico ensimismamiento.

No aspiro a certezas

ni a primacías,

no me distingue

ningún rasgo de sabiduría,

no consigo alcanzar, siquiera,

esa leve emoción

que pudiera acompañarla,

esa dudosa aspiración de poeta.

Por el contrario, solo aspiro

a esta nimia ambición

de vivir una vida sencilla,

de gozar del amor sosegado

y verdadero, por fin;

y a que ya nunca nada me lleve

hasta la sangre derramada del poema.SANGRE ENFOCAT

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