La Máscara del cómico, por Francisco Gómez

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En un banco de un parque de Boston donde Sean Maguire y Will Hunting (Robin Williams y Matt Damon) mantienen un difícil diálogo en la película “El indomable  Will Hunting”
-Robin Williams: Estuve pensanso en lo que me dijiste el otro día. Me pasé casi toda la noche pensando y se me ocurrió una idea y luego caí en un sueño plácido y no he vuelto a pensar en ti. ¿Sabes que se me ocurrió?
-Matt Damon: No
-R.W.: Que eres un crío y que en realidad no tienes idea de lo que hablas
-M.D: ¡Vaya!
-R.W: Es normal. Nunca has salido de Boston
           Si te pregunto algo sobre Arte me responderás con datos sobre todos los libros que se han escrito sobre Miguel Ángel. Lo sabes todo; vida y obra, su orientación sexual, amistad con el Papa, pero tú no puedes decirme cómo huele la Capilla Sixtina. Nunca has estado allí contemplando ese hermoso techo. No lo has visto.
        Si te pregunto por las mujeres, supongo que me darás una lista de tus favoritas. Puede que hayas echado unos cuantos polvos. Pero no puedes decirme qué se siente cuando te despiertas junto a una mujer y te invade la felicidad. Eres duro. Si te pregunto por la guerra citarás algo de Shakespeare: “De nuevo en la brecha, amigos míos” pero no has estado en ninguna. Nunca has sostenido a tu mejor amigo entre tus brazos esperando tu ayuda mientras exhala su último suspiro.
        Si te pregunto por el amor me citarás un soneto. Pero nunca has mirado a una mujer y te has sentido vulnerable y te has visto reflejada en sus ojos. No has pensado que Dios ha puesto un ángel en la tierra, para ti, para que te rescate de los pozos del infierno ni qué se siente al ser su ángel, al darle tu amor para siempre y pasar por todo, desde el cáncer. No sabes qué es dormir en un hospital durante dos mese cogiendo su mano porque los médicos vieron en tus ojos que el término “horario de visitas” ni iba contigo. No sabes lo que significa perder a alguien porque sólo lo sabrás cuando ames a alguien más que a ti mismo. Dudo que te hayas atrevido a amar de ese modo.
        Te miro y no miro a un hombre inteligente y confiado. Veo a un chaval creído y cagado de miedo. Eres un genio, nadie lo duda. Nadie puede comprender qué pasa en tu interior.
¿Eres huérfano, verdad? ¿Crees que sé lo dura y  penosa que es tu vida porque he leído “Oliver Twist? ¿Un libro basta para definirte? No puedo aprender nada de ti en un maldito libro. Pero si quiero saber de ti, de quién eres, estaré fascinado. A eso me apunto. Pero no quieres hacerlo, tienes miedo. Te aterroriza decir lo que sientes.
        Tú mueves, chaval.
    Cuando me enteré del repentino fallecimiento de uno de mis actores favoritos, un estremecimiento sacudió mi cuerpo. No esperaba ni remotamente la noticia. Robin William me hacía reír pero también llorar y pensar. Bajo su máscara de actor polifacético se escondían muchas caras. Nadie en su familia esperaba que se dedicase al mundo de la interpretación. Inició su carrera en 1974 con “Happy Days” y debutó en el cine en 1980 con “Popeye” aunque no alcanzó el estrellato hasta la segunda mitad de los ochenta. Con “Good morning, Vietnam” llegó su primera candidatura al Oscar, la misma a la que volvería a optar en 1990 y 1992 por las inolvidables “El club de los poetas muertos” y “El rey pescador” aunque la preciada estatuilla se hizo esperar hasta 1997 con “El indomable Will Hunting”. Leo que su gran década fueron los 90 del XX siglo. En más de 35 años de carrera artística intervino en 80 largometrajes y en sus estanterías lucían cuatro globos de oro y dos premios Emmy.
    Nadie sabe cómo es la vida de un hombre en su compleja totalidad. Y menos a través de las pantallas donde lo reverencias por sus papeles y a quien te hubiera gustado conocer. Otra de las personalidades que se te escapan sin poder compartir una conversación, unas palabras. Y tienes que acudir a leer, documentarte para conocer su tragedia personal, la que escondía tras su máscara que vestía en muchas ocasiones de payaso.
    Robin Williams fue encontrado muerto, posiblemente a causa de un suicidio en su casa de Tiburón en la bahía de San Francisco el 12 de agosto de 2014. Su portavoz, Mara BuxBaum declaró que había estado luchando contra una severa depresión últimamente, por una recaída en la fatal alianza de alcohol y drogas. La vida de Robin ·Williams estuvo marcada por las desgracias a pesar de las risas y las comedias en muchas de sus películas. El 20 de agosto de 2007, el hermano mayor de Williams, Robert Todd Williams, murió de complicaciones de una cirugía de corazón realizada un mes antes. Williams fue hospitalizado en marzo de 2009 debido a problemas cardíacos. Pospuso su gira en solitario para someterse a una cirugía y reemplazar su válvula aórtica. Robin tuvo problemas con el alcohol y las drogas en las décadas de los 70 y 80. ´Sigo leyendo que el actor había ingresado en julio de 2014 en un centro de rehabilitación en Minnesota. Sin embargo nunca dejó de trabajar pero desde 2006 su vida estaba condicionada otra vez por los excesos de alcohol y cocaína. Cuando en febrero se enteró de la muerte por sobredosis de uno de sus grandes amigos, el también actor Philip Seymour, decidió tomar cartas en el asunto y buscar remedio a su drogodependencia. Llegó tarde.
    Su esposa, Susan Scheneider, confesó tener “el corazón destrozado” por el adiós de su marido y mejor amigo. “El mundo ha perdido a uno de sus artistas más queridos y uno de los seres humanos más bellos”. Susan pidió que fuera recordado, no por su muerte sino “por los incontables momentos de risas y alegría que hizo pasar a millones de personas”.
    Una cita de “El Principito” fue el emocionante adió de su hija Zelda a su padre. El texto dice así: “Tendrás las estrellas como nadie las tiene. En una de ellas estaré viviendo. En otra estaré riendo. Entonces será como si todas las estrellas estén riendo cuando mires al cielo por la noche. Tú y sólo tú tendrás estrellas que pueden reír”.
  Mi pequeño homenaje de baldías palabras por un actor que me ha hecho reír y llorar y emocionarme con sus películas. Un hombre bueno que adecentaba este mundo nuestro de cada día y a quien me hubiera gustado hacerle una entrevista, conocerle para aprender cosas buenas de aquellas personas que valen la pena.
Espero que sigas sonriendo desde las estrellas a los tuyos y a todos los que nos emocionamos y reímos y soñamos con tus películas, amigo Robin Williams.
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