Made in USA, por Rodrigo Fresán, en llibrería Ali i Truc

Imagen

cartel MADE in USA adapt. Ali i truc-page-001

 

MADE IN USA:

Apuntes para un mapa de una literatura sin límites

Por Rodrigo Fresán

Lo bueno de la literatura estadounidense es que nunca deja de crecer; lo malo de la literatura estadounidense es, también, que nunca deja de crecer; lo cual complica su pleno disfrute y su consumo. Siempre hay alguien por desenterrar y dentro de cinco minutos nacerá un nuevo genio. La dificultad se hace todavía más evidente cuando se trata de organizar —de intentar organizar— ránkings, cuadros sinópticos, listas, etc. No hay sitio que alcance; porque la literatura estadounidense siempre suma y rara vez resta.

Así Moby Dick continúa siendo la novela más moderna; La letra escarlata no ha dejado de reinventar el puritanismo pagano valiéndose del tótem/tabú del adulterio; Huckleberry Finn conserva su posición jerárquica en tanto road novel; Henry James sigue recreando “lo europeo”.

Y la tríada de Fitzgerald & Faulkner & Hemingway (que suena como un bufete de abogados implacables) ganó, gana y ganará todos los casos.

Jack Kerouac continúa en el camino y Salinger es más influyente que nunca desde su invisibilidad. Los espectros más o menos recientes de Saul Bellow, John Cheever, Donald Barthelme, Raymond Carver y Bernard Malamud y Stanley Elkin y Richard Yates y William Gaddis y Philip K. Dick y John Updike siguen asustando inmejorablemente y como si fuera la primera noche.

Cormac McCarthy y James Ellroy parecen tener cada vez mejor puntería y Don DeLillo y Thomas Pynchon y Philip Roth no han perdido el respeto de los jóvenes. El culto a nombres como David Gates y Lee K. Abbott y Stephen Millhauser y Barry Hannah suma cada vez más fieles. Richard Russo y John Irving no dejan de divertirse con la novela decimonónica adaptada a nuestros días; Richard Ford y Tobías Wolf y Sam Shepard no piensan renunciar a la exploración de las tierras baldías del homo americanis.

Hay sitio para todos; hasta para el autor de la más grande novela americana: Lolita de Vladimir Nabokov.
     

De ahí, insisto, que haya algo paradójico a la hora de hablar de una nueva narrativa estadounidense porque —por intención y definición— la literatura estadounidense aparece desde siempre y para siempre inevitablemente ligada a la idea de la novedad sin por eso desatender a sus fuentes; la literatura estadounidese siempre fue nueva y nunca dejará de serlo. Hay que pensar en un mismo tren con cada vez más vagones y más kilómetros de rieles por delante y por detrás. Hay que pensar en muchas estaciones y trayectos posibles.
   

Lo que no impide la apuesta de una atñas personal del aquí y el ahora que a su vez comprenda a tantos otros inevitables e imprescindibles.

Y, seguro, dentro de un mes serán muchos más.
     

Qué malo, qué bueno, qué suerte.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s