LOS MIEDOS, por Lola Obrero

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miedo

Con insistencia llaman a mi puerta. Y sé quienes son.

  Yo los conozco bien, pero a menudo no contesto.

  Y espero.

  A veces consigo que piensen que no estoy en casa,

  pero me cuesta engañarlos.

  Me escondo tras las paredes

mojadas de olvido, y pintadas de rosa fuerte.

  Y espero.

Espero a que se cansen de mí, y a que se vayan muy lejos.

  Pero  persisten.

  Siguen llamando a golpes secos, buscando su presa.

  Me perfumo con olores de otros jardines que nunca han sobrevolado.

  Pero me reconocen.

  Bucean  en profundos laberintos y encuentran la salida.

  Y hoy,  sin embargo, debo al fin abrir la puerta.

  Hoy abro todas mis puertas, todas mis ventanas, y casi todas mis celdas.

  Con firmeza permito que  entren esos malditos pájaros negros.

  Con desafío los recibo, vestida de nieve y sepultada de albahaca.

  Los veo de tan cerca…

  tanto, que percibo su hedor mientras me acechan.

  Luego dejo que me arrasen, que me derriben y me atraviesen…

  se cuelan por las rendijas de las paredes humedas ,

  y yo me quedo muy quieta.

  Nada sucede.

  Nadie se acerca.

  Y espero.

  Espero a que me olviden , o cuanto menos…

Yo espero a que se cansen  de mí,

y a que nunca ya, nunca, nunca  más vuelvan.

                                         Lola Obrero.

 

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