Los mayores de 45 años, por Francisco Gómez

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el-paro-contra-la-paredEl otro día estuve hablando con mi amigo Manolo sobre los problemas que tiene como mayor de 45 años para acceder hoy día al mercado laboral, cada día más competitivo y que está llevando a un sector de la población a quedarse fuera, ser invisibles en un mundo donde si no produces y consumes eres un cero a la izquierda.

Me comentaba mi amigo con honda preocupación que ¡en tres años! sólo había trabajado un mes uno de los veranos para hacer una sustitución y para de contar. Dice que se ha preparado, se ha reciclado laboralmente y ha hecho muchos cursillos pero que no le han servido hasta la fecha para encontrar trabajo aunque se ha reciclado. Me dice que hay muchos compañeros como él, con edades similares a la suya, que tienen el mismo problema. ¿Dónde nos van a coger para trabajar si los prefieren jóvenes y las empresas reciben bonificaciones si los contratan? ¿Cómo vamos a cotizar si no nos dejan trabajar? ¿Qué tipo de pensión vamos a poder recibir si no podemos cotizar y se nos acaban las prestaciones sociales?

Le escuchaba y una congoja me subía al alma. Recordaba cuando uno tenía treinta y pocos años y emprendí un camino difícil que salió fructífero pero también pudo resultar al revés y yo me encontraría ahora en su situación, haciendo cursillos sin remunerar o trabajando como comercial a comisión sin contrato en vete a saber dónde. Gastando suelas en calles, puertas y ventanas sin amor. Un tipo del antiguo Inem, hoy Servef, me dijo claramente en mi cara que si no conseguía lo que me proponía tenía difícil entrar en el mercado laboral y…en ese tiempo no tenía aún treinta y cinco años. Eres mayor, me decía ¿mayor…?

Otro buen amigo, Antonio, también mayor de 45 tampoco encuentra trabajo, ha agotado las prestaciones sociales y tiene que buscarse la vida como puede. ¿Cómo no se va a buscar la vida la gente donde pueda, léase economía sumergida, si con las prestaciones sociales (quien las tiene) no puede mantener a su familia y tiene el vicio de comer todos los días y la ética moral de pagar sus deudas y tratar de salir adelante con su familia. Y luego algunos políticos casi llaman “delincuentes” a los trabajadores por defraudar y trabajar sumergidos. Estos señores/as con sueldos de tres mil euros mensuales mínimos no ven o no quieren ver que muchos trabajadores son pobres con su sueldo, los que trabajan, porque otros muchos sólo tienen prestaciones, quien las tiene.

Veo que pocos políticos hablen de este importantísimo colectivo, atenazado por el paro y la falta de expectativas laborales y de futuro a pocos días de las elecciones generales para elegir nuevo gobierno y presidente. Sólo le he oído al socialista Pedro Sánchez hablar de este núcleo de población para salvaguardarlas de su situación hasta que lleguen a los 55 años y puedan acogerse a las pensiones de prejubilación en caso de no conseguir trabajo.

Estamos volviendo invisibles a un colectivo de españolas/es que estén en edad de trabajar y quieren hacerlo, tienen experiencia y son mujeres y hombres responsables que aportan eficacia y experiencia a las empresas.

Ojalá los políticos y las empresas no les dejen de lado pues si no estaremos dando la espalda a un colectivo de ciudadanos, cada vez por desgracia, más numeroso, que espera respuestas positivas para trabajar y solucionar sus historias particulares y aportar al panorama colectivo.

Francisco Gómez

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