LIBROS OLVIDADOS, por Francisco Gómez

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Descubro con asombro, incluso con pesar, que las bibliotecas públicas municipales de la “city” no compran los libros que piden sus lectores, previa solicitud, desde hace más de dos años. ¡Triste favor hacemos a la cultura con este desaire a los afanes lectores de muchos ilicitan@s que sólo quieren leer los textos de los autores que les interesan y/o fascinan, si no cumplimos pleitesía a las ansias de tant@s amantes de las letras! Sé y quizás curse destierro por esta reivindicación pública que quizás no sea agradable escuchar esta demanda pública, pero no puedo dejar de ser fiel a uno mismo, el único a quien no traicionaré en sus sueños.

En una biblioteca pública, de cuyo nombre guardo respetuoso silencio, han retirado las novedades de sus estanterías porque sencillamente ya no son tales. El viento de las nuevas publicaciones y editoriales les ha quitado esa bandera que tiempo atrás ostentaron. Esta, nos guste o no, significa una defunción lenta pero inevitable de los fondos de las bibliotecas pues si los lectores no encuentran los libros y autores que les animan a leer, much@s de ellos pueden abandonar el placentero deleite de buscar los volúmenes que anhelan tener entre sus manos e incluso podremos perder antiguos y nuevos lectores si no encuentran en estos recintos las letras que buscan sus ojos, sus pensamientos y emociones.images

Tengo entendido (para que no digan que sólo soy un cenizo criticón) que las bibliotecas siguen comprando los libros que sacan al mercado los autores locales de esta “city” que al cielo mira. Algo es algo pero no es suficiente en un roal que ha visto incrementar en los últimos años los usuarios de las bibliotecas públicas con mucho esfuerzo y pasión por sus responsables. Pero el público busca novedades en un mercado que se mueve de continuo y si no satisfaces sus curiosidades e intereses al igual que los encontraste, puedes perderlos. Este pecador solicitó hace más de un año y medio la compra de un libro de un autor que le apasiona y visto que no se cumplían sus demandas, tuvo que acudir a la librería a comprarlo si quería leerlo. Pero no lo olviden. No todo el mundo puede comprar libros porque la crisis esta no ha decaído todavía y mucha buena gente las pasa canutas para llegar a fin de mes y ahora no están cumpliendo sus expectativas de superar la dura y triste realidad con la lectura. Y, con las modestas entendederas de este pobre hombre en llamas, no creo que se hundan los presupuestos locales con la compra de libros para las bibliotecas Públicas municipales. Si esto sucede también, con las biblios infantiles y juveniles (que no lo sé) la cosa tiene bemoles astronáuticos.

Además, con la compra de libros para cumplir las ansias y demandas lectores de los ilicitan@s, también ayudarán a la supervivencia y mantenimientos de las librerías ilicitanas que no pienso que estén en sus mejores momentos con tanto internete y mundo virtual y demás historietas.

Nada, supongo que ahora me mandarán de cara a la pared de rodillas con unos buenos tomos en cada mano para purgar mis ínfulas de desobediencia y crítica pero bueno, que al menos sea con libros nuevos recién sacaditos del horno de las novedades. Que no quiere uno dormirse con libros que ya superaron la mayoría de edad. Con permiso y disculpas a los clásicos inmemoriales que siempre son lozanos y jóvenes.

Francisco Gómez

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