AGUANTAR LA POSICIÓN, por Francisco Gómez

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Un lema que tenían grabado a fuego las legiones romanas era “aguantar la posición”, no retroceder, no echar atrás pues el enemigo podía cortar su retirada y aniquilarlos. Así, sus generales, sus emperadores conquistaron un imperio que en tiempos de Trajano se expandió hasta Oriente.

Esta es una premisa que mi espíritu, mi corazón, guardan en mi pecho en estos momentos cuando el cierzo sopla con fuerza y uno apenas sabe por dónde le van a ir los meandros de la vida, que va y viene, viene y va.

En estos últimos tiempos he aguantado la posición como he podido, triste y derrotadamente. Mi mirada tiene un fulgor melancólico que ya no sé si algún día amainará. El escepticismo sobre la llamada en conjunto Sociedad ha aumentado en grados importantes. Apenas creo ya en los conjuntos y aún sí (menos mal) en personas individuales que ostentan con dignidad y orgullo tan preciada etiqueta.

Aguantar la posición a pesar del dolor, a pesar de la derrota, a pesar del desamor, a pesar de la incertidumbre, a pesar del escepticismo. A pesar de todo, aguantar la posición. Solo tengo clara una cosa; nadie me recogerá si me quedo tirado en un rincón. El personal pasará indiferente como ya he visto tantas veces en tantas situaciones y en apariencia el mundo seguirá su curso. Los currantes seguirían en sus tareas, las madres en sus quehaceres, los abuelos en sus corrillos y partidas de dominó, los adolescentes en su aventura de vivir y los niños en sus coches-taxi y en los benditos parques y tú quedarías hundido en un aparte y no me da la gana. Pongo mi débil escudo por bandera y atravieso el mar de lanzas que asolan mis días, a la espera de que la tormenta se apague y vengan inesperados nuevos días de vino y rosas.

He sido firme con ciertas personas y lo seguiré siendo aunque se hayan roto en dos nuestros mares y el contacto se disuelva para siempre jamás. Roma no paga a traidores.

Ahora a seguir como se pueda, cuando sé que las mejores páginas por escribir están por venir a partir de la mediana edad y entiendo mejor a los niños, a los adolescentes, a los perdedores, a los supuestos locos, a los enfermos, a los abuel@s. Todo el paisanaje que pueble nuestras calles con sus múltiples, contradictorios y escurridizos espejos y máscaras. Continuar con la absurda vocación de escribir y leer más que se escribe y si acaso, de cuando en cuando, publicar algún libro para que algún amig@ lector se detenga entre sus páginas y concuerde o no con las palabras que quiero contarte, compartir o disientas de ellas. La noble y silenciosa tarea de escribir y contar tu canción con quien contigo quiera caminar.

Aguantar la posición a pesar de las derrotas, a pesar del silencio y la soledad, contra los nidos escurridizos que merodean por la cabeza.

Y al día siguiente seguirá saliendo el sol y tú con él aunque lo contemples solo y este sea tu destino hasta los últimos días. Un hombre feo y fuerte aunque tiemblen las cuerdas por dentro, orgulloso de aguantar como buen soldado la posición.

Francisco Gómez

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