Entrevista a Antonio Enrique por Ada Soriano

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 ‘No quería nada profesoral ni académico, sino algo cercano, apto para un público lector amplio’

‘Antología emocional de poetas andaluces, 70 menos uno’, es la nueva obra de Antonio Enrique, patrocinada por Fundación Unicaja y editada por El toro celeste. Málaga, 2016.

face-retama-1Antonio Enrique es un escritor y poeta granadino que goza de una amplia trayectoria. Cultiva la poesía, la narrativa, el ensayo y la crítica literaria a través de un lenguaje que se caracteriza por una gran riqueza verbal y una sensibilidad extrema, pues es, ante todo, poeta.

Fue impulsor de la “Literatura de la Diferencia”, movimiento al que dio nombre. Asimismo, fue cofundador del “Salón de Independientes”, creado en 1994. Es miembro de la Academia de Buenas Letras de Granada y Presidente honorario del Instituto Iberoamericano de Estudios Andalusíes. Desde su fundación, y hasta 2013, fue vocal de la Asociación de Críticos Andaluces. En 2014, la Diputación de Granada le concedió la Medalla de Oro de la provincia. Recientemente, la Fundación Andrés Bello le ha otorgado el premio por su Obra Narrativa Completa. Reside en Guadix, ciudad en la que ha desempeñado tareas docentes y en la que está al cuidado del aula Abentofail de poesía y pensamiento. Su nueva novela, Boabdil, el príncipe del día y de la noche, editada por Dauro, se presentará en Granada el día 17 de noviembre.

He tenido la satisfacción de aventurarme en esta entrañable antología en la que Antonio Enrique, con un prólogo muy bien elaborado y una acertada nómina de los poetas que aquí constan, ha logrado crear, con el apoyo de los poetas y editores de este libro, Rafael Ballesteros y Juan Ceyles, una atmósfera sobria a la vez que cálida y emotiva.

Este libro abarca cinco décadas de poetas, nacidos todos ellos en Andalucía entre los años treinta y setenta del pasado siglo. Cabe destacar a autores como Pablo García Baena, Julia Uceda, Aquilino Duque, Ángel García López, Juana Castro, Jenaro Talens, Concha García, Luis García Montero, Isabel Pérez Montalbán, Álvaro García, Vicente Luis Mora y José Luis Rey.

Con todo lo expuesto, vamos a conocer más detalles de esta obra en la siguiente entrevista:

— Antonio, según dices en el prólogo, la antología partió de una propuesta que te hizo el poeta y editor Rafael Ballesteros, de la necesidad que ambos compartíais de llevar a cabo un proyecto. Comentas asimismo que debía ser diferente. ¿En qué sentido?, ¿por qué una antología poética andaluza?

— Quedó claro desde el principio que el proyecto debía ser una antología, puesto que ésta fue su propuesta. Ahora bien, ¿qué tipo de antología? ¿Cuál su deslinde cronológico? ¿Cuál su ámbito topográfico? Son tres cuestiones sobre las que hay que deslindar. Puesto que de la antología había de encargarme yo, me decanté por que no fuese la habitual, esto es consultada. No quería nada profesoral ni académico, sino algo cercano, apto para un público lector amplio. No una antología de poetas para poetas. Le propuse que los poetas respondiesen a una sola pregunta, y la justificasen luego con un comentario. La pregunta, por más ingenua y desconcertante que pudiera parecer, era: “¿por cuál de todos tus poemas te gustaría ser recordado?” El deslinde espacial y cronológico vino ya de suyo, dada la forzosa limitación de páginas de un volumen de estas características.

— Actualmente hay una proliferación de antologías de poetas, algunas oportunistas y otras irrelevantes, no tanto por criterios fallidos como por saturación. Teniendo en cuenta que recientemente se han publicado varias selecciones de poetas andaluces, ¿qué crees que aporta esta antología?

— Que es una antología emocional. Dada la índole de la pregunta, no se pedía el considerado mejor de sus poemas, ni siquiera el más representativo de los mismos, sino aquel otro que, por razones que sólo el poeta podía aducir, esto es subjetivas, anecdóticas si se quiere, él quisiera que le leyesen, cuando tal vez el poeta ya no esté en este mundo. Cada cual, así, habría de retratarse. Y, en cuanto al comentario justificativo, situar el texto en su contexto. Con ello, lo pretendido es que el lector se acercase mucho más a la comprensión y disfrute del poema.antologiaemocionalportada

— 70 menos uno, subtítulo elegido para este libro, viene a ser un homenaje. Quisiera que explicases a quién o a quiénes va dirigido.

— Los poetas habían de ser 70, nacidos todos en Andalucía, entre 1923 y 1973, 50 años. Soy consciente de la aparente arbitrariedad que esto supone, pero, dentro de las limitaciones, me pareció una decisión razonable. Imagínate, por un momento, que introduzco los residentes; el volumen hubiera sido el doble. Y habían de ser todos vivos, por la obviedad de la pregunta. Ocurrió, sin embargo, que, en el ínterin de su elaboración, murió Rafael de Cózar, al intentar salvar de un incendio los libros de su biblioteca. Cózar fue el primero que me envió su texto. Entonces, y puesto que uno se nos había desgraciadamente ido, éramos 70 menos uno. Viene a simbolizar, así, la “silla vacía” de los que, por falta de espacio, que no de méritos, no han podido ser incluidos.

— Según palabras tuyas, “Un poeta hoy carece de relevancia cívica; no son noticia, sino cuando reciben algún galardón”. Aseguras que “…el poeta se convence del hecho de serlo cuando es noticia…”

— La falta de relevancia social del poeta me parece incuestionable. No pintamos nada en ningún sitio. La sociedad no parece que esté con nosotros. En consecuencia, los medios de prensa nos ignoran, salvo cuando existe la noticia de algún premio o reconocimiento. La publicación de un libro por sí misma no es noticia. Hace años sí, ahora no. No interesamos. Quedamos fuera del mercado, ésa es la razón. Pero también existen otras causas, intrínsecas a la propia poesía, causas que han de ver con el lenguaje. Porque si el concepto ya de sí opaco lo trasladamos en estilo más opaco aún, no es de extrañar que el lector desista. Está en su derecho de hacerlo, pero, entonces, debe ser consecuente con su sequía de lectores, y aceptarlo con plena coherencia y dignidad.

— Empieza a ser una costumbre en las antologías que los autores seleccionados elaboren una poética o un texto sobre el proceso creador. Desde mi punto de vista, muchas veces la teoría está por encima de la práctica. ¿Crees que en esta ocasión están a la par la calidad de los poemas con los respectivos comentarios?

— Las poéticas, que no dejan de ser una declaración de intenciones, son frecuentes, sí, en las antologías al uso. Pero yo no conozco ninguna antología donde se proponga el porqué, cuándo y cómo de la elaboración del poema concreto inserto. Si este comentario no está a la altura del poema, eso también es sintomático del estado de la poesía actual. Y de todas formas, determinar si está o no a la altura es criterio que corresponde al lector. La mayoría de los poetas son, no obstante, del parecer que el poema se explica por sí mismo; debería explicarse, pero no es así, tanto más porque el lector común de nuestros días, además de leer de prisa, no siente ningún interés en indagar en claves ni entresijos.

— Como tú fuiste partícipe de la poesía llamada de la Diferencia y polemizaste con los poetas de la Experiencia, al lector le extrañará, como indicas en el prólogo, la pluralidad y el hermanamiento entre los poetas incluidos en 70 menos uno.

— No entiendo por qué, sinceramente. El que yo me decantara en su momento por una opción diversa a la hegemónica, a la que puse nombre, no quiere decir que desprecie a quienes no comparten mis ideas, muy por el contrario mis relaciones personales con ellos y ellas fueron correctas y en muchos casos afectuosas. Además, si como poeta yo tengo mis propios puntos de vista como todo el mundo, como antólogo y como crítico estoy obligado a la más exquisita imparcialidad. Sin maniqueísmos y sin cordones sanitarios. Si ellos, o adláteres, la practicaron en antologías genéricas, no privativas de la tendencia, es asunto de ellos que no me constriñe.

— A nivel personal, ¿qué satisfacciones te ha reportado esta experiencia?

— El simple hecho de contactar con todos y cada uno y una ha sido una satisfacción, incluidos quebraderos de cabeza, que en proyectos de este tipo son la salsa. Como ensayista, yo he querido dejar un testimonio claro y diverso del estado de la poesía en una comunidad literariamente imprescindible. Mi bandera no ha sido otra que el respeto a la libertad individual.

— Con buen criterio no te has incluido en la antología. Me gustaría saber por cuál de todos tus poemas te gustaría ser recordado.

— Elegancia obliga. Desde el principio quedó claro que tanto el antólogo como los editores, Rafael Ballesteros y Juan Ceyles, poetas ambos con una magnífica obra que los respalda, nos autoexcluíamos. Y ello no solamente por una consideración de decencia, sino de decisión consecuente. Pues ¿cómo excluir a nadie si nosotros nos incluíamos? ¿Con qué derecho? ¿Qué sentido moral puede derivarse de una decisión así? Hubiera sido ridículo, e indignante, existiendo tan excelentes poetas no incluidos. En cuanto a mí, gracias por tu pregunta. No es nada fácil, en 21 libros de poesía. Déjame que lo piense, y en otra ocasión te lo diré.

Ada Soriano

Ada Soriano

Poeta y escritora. Nacida en Orihuela en 1963. Codirectora de la revista de creación literaria Empireuma y colaboradora de la revista socio-cultural La Lucerna. Autora de dos plaquetas y cinco libros. El último, Cruzar el cielo, ha sido editado recientemente por la editorial Celesta. Colabora en MUNDIARIO
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