EL CÍRCULO DE LOLA PUNTES

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-Abuelo, abuelo, ¿Lola Puntes quién es?-preguntaba una niña a su yayo momentos después de inaugurar una plaza con el nombre de Lola Puntes Rodríguez por parte del Ayuntamiento de la city con presencia de actual alcalde, Carlos González y parte de la Corporación de todos los colores políticos.

-Cariño, Lola Puntes era una señora muy simpática que quería mucho a Elche y le gustaba vestirse con sombreros muy bonitos y zapatos de dos colores, como los que hay ahí

-¿Y por eso le han puesto su nombre en la plaza donde venimos a jugar?

-Claro, claro, nena. Quería mucho nuestra ciudad y era muy querida y conocida por todo el mundo.

Allí no faltó ni el tato, como diría Lola. Montón de políticos ahora en el poder y de la oposición como la exalcaldesa Mercedes Alonso y Pablo Ruz y mucha, mucha gente que la conocía y quería.

Y sobre todo, su familia que se notaba que estaba emocionada. María Teresa, su hermana y su marido. Sus nietas Mayte, Esther y Pepe Antón y su hijo Arturo que lanzó un discurso digno de un orador. A él se le notaban vislumbres de emoción contenida tras sus gafas y nos indicó a todos los presentes, que con la dedicatoria de esta plaza, situada en la zona de ensanche de El Toscar, próxima a las calles México (tan machacado hoy día el país amigo) y Venezuela, se cerraba un círculo que su madre había iniciado explicando en sus programas televisivos y radiofónicos el significado de las calles de Elche, las vidas e historias que componían el mosaico del callejero de “la city”.

Y aquel día se cerraba precisamente el círculo dedicando una plaza grande, llena de vida, lanzas, plantas y zapatos bicolores con los colores del escudo de Elche, a su madre y a su familia que tanto ha querido y quiere a Elche.

El alcalde, Carlos González, empezó a glosar las cualidades de Lola, una mujer trabajadora en coincidencia con el Día de la Mujer Trabajadora, fecha elegida para bautizar este espacio público. Una mujer solidaria, generosa. Su nieta Mayte corroboraba todos los puntos de esta virtud que adornaba a Lola. “Ella era capaz de regalarte el bolso que más quería si otra persona lo necesitaba”, me dijo.

Y fueron muchos los ilicitan@s que se sumaron a este sentido homenaje. Y como le dije a Mayte: Lola era (es) uno de los últimos símbolos que nos quedaban en esta ciudad que al cielo mira, todos sumidos en la mediocridad de la uniformidad en la sociedad tecnológica y postindustrial del XXI siglo.

Pepe Antón también estaba orgulloso que su pueblo y en su nombre el Ayuntamiento se hubieran acordado de Lola y al final nos hicimos una fotos junto a la plaza conmemorativa en la plaza, como se hizo toda su familia con los políticos y la gente que allí estaba reunida para celebrar este acontecimiento festivo.

Nada, Lola que ya formas parte del callejero que tú, como bien apuntó tu hijo Arturo, desgranabas programa a programa para que el personal supiese el significado y la importancia de las calles y plazas que todos los días pisamos y vivimos.

Estarás contenta, guapa, que esa plaza es un primor, llena de plantas, palmeras y nenes y nenas que se preguntarán. como aquella niña. por qué la plaza donde juegan o toman el sol a mediatarde lleva tu nombre. El círculo cerrado y una reluciente sonrisa en tu boca.

Francisco Gómez

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