Miguel está en las calles por Cecilia Guillén Montiel.

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“MIGUEL ESTÁ EN LAS CALLES”

Texto: Cecilia Guillén Montiel

Fotografías: Gaspar Poveda Grau

 

Sobre el gris asfalto, en  las blancas fachadas, en “la huerta ebria de luz”1, y en  su río eternamente  sediento. Encima de ese tejido habitado donde cada día pulsa el corazón  de los oriolanos, unos versos en el suelo, una imagen nueva, una escultura en medio de donde todo fluye, reafirman la presencia de quien siempre estuvo en sentir de algunos, y  ahora forma parte del alma de muchos.

 

Ese muchachón de ojos abiertos y mirada fagocítica nunca se pudo sustraer al devenir de su historia: la naturaleza, la literatura, la religión, la guerra, las injusticias, la muerte.

Y sus “grandes ojos azules abiertos se quedaron bajo el vacío ignorante”2.

Pero siempre supo impregnar de pasión  cada circunstancia de su vida al beber sin límites de ese  manantial cristalino que es un corazón veraz. Incluso en los momentos más duros y bajos de soledad, de pérdida, de lucha o cárcel,

el amor y sus frutos se transformaría para él en la única razón postrera: “Para el hijo será la paz que estoy forjando / Y al final en un océano de irremediables huesos /

tu corazón y el mío naufragaran, quedando / una mujer y un hombre gastados por los besos”3.

Y Miguel se dio: “crujiendo / con amor, como tierra, como roca, cual grito / de fusión, como rayo repentino que a un pecho / total único del vivir acertase”4.

De la mano de sus verdaderos amigos como “Carlos Fenol, Ramón Sijé,  José Bergamín, José María Cosío, Vicente Aleixandre, Pablo Neruda entre otros,”5, que le abrieron  las puertas; Miguel  desarrolla su verdadera esencia: el instinto iluminado por la palabra, la palabra poética, “¡Palabra mía eterna!”6.

 

Sus palabras  omnipresentes en la ciudad, vuelan y trascienden no por la idea, sino por ese símbolo alado y volador como la paloma: el sentimiento que  transforma en símbolo a la poesía.

 

 


Emblema  que ilumina  su lengua comprometida: esa “paloma… llena de papeles caídos”7  y que es  reflejo de su dolorido sentir en  la auténtica y solidaria pena que le produce la injusticia: “me duele este niño hambriento como una grandiosa espina”8.  Pues, sin dudarlo, “quien lo necesitara a la hora del sufrimiento o la tristeza, allí se encontraría en el minuto justo”9.

Palabras que son golpes en la boca  de un hombre fieramente humano que desgrana, en cada estrofa de su “poesía pura” y viva,  firmes latidos que impele al mundo “la áspera belleza tremenda de su corazón arraigado”10.

 

Una voz  intensa que no  se puede enmudecer, ni contener porque es del hoy y del mañana  y de cada hombre que en cualquier lugar del mundo ame con pasión la poesía.

Una fuerza telúrica que emana de sus raíces profundas, “venía de la tierra, natural”…11  tenía “Una cara  de terrón que se saca de entre las  raíces y conserva la frescura subterránea “12. El decía: “Me llamo barro, aunque Miguel me llame  Barro es mi profesión y mi destino 13. Y “Ese barro, que da moreneces a su piel y que le curte en los entresijos del espíritu es barro de Orihuela… Es el barro dignificado y vivificado en la dureza del canto que rueda por la sierra, en la voluntad de grama que trepa por los márgenes, en la airosa ascensión de la palmera…”14.

“Ya hace mucho tiempo que el muchachón de Orihuela se ha levantado entre los azahares “15. Miguel está en calle, en el suelo, en  cada esquina, y sus robustas palabras evocan  nuestra memoria y nuestra conciencia. Ya no precisa “¡Darle la luz! ¡Dársela a golpes de recuerdo, a paletadas de claridad que lo revelen!”16 . Porque es él quien con su claridad  nos ha tocado las fibras; porque es él quien  nos ha revelado que “la palmera golondrina y barro humilde del río son esencias “que perdurarán siempre en el  alma de nuestra Oleza.

Bibliografía:

1- “¡Marzo viene ¡” Poemas sueltos ((1936).  Miguel Hernández.

2 -“Elegía” Nacimiento último (1953)- Vicente Aleixandre.

3- “Canción del esposo soldado”. Viento del pueblo  (1937) Miguel Hernández

4-“Elegía” Nacimiento último (1953)- Vicente Aleixandre.

5-  Antología Poética (2000). José Luis Ferris

6- “Palabra mía eterna” .Eternidades (1916-1917). Juan Ramón Jiménez.

7- Residencias en la tierra. Pablo Neruda (1933)

8- “El niño yuntero”. Viento del pueblo  (1937) Miguel Hernández

9- Miguel Hernández en la memoria de los poetas de su tiempo. Cuadernos hispanoamericanos. (2010). Martínez Sarrión, Antonio

10, Orihuela de la mano de Miguel Hernández. (1997). Jesucristo Riquelme

11- Orihuela de la mano de Miguel Hernández. (1997). Jesucristo Riquelme

12 – Confieso que he vivido (1974). Pablo Neruda.

13– Orihuela de la mano de Miguel Hernández. (1997). Jesucristo Riquelme

14-  -Antología de  escritores oriolanos .José Guillén García.

15- Miguel Hernández en la memoria de los poetas de su tiempo. Cuadernos hispanoamericanos. (2010).  Antonio Martínez

16-  Miguel Hernández en la memoria de los poetas de su tiempo. Cuadernos hispanoamericanos. (2010).  Antonio Martínez

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