Ejercicios de incertidumbre 15, por Javier Cebrián

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“IMBRICADO”

Imbricado es una palabra, un participio, un adjetivo, que me gusta mucho. Cosas superpuestas a la manera de las tejas de los tejados, de las escamas de los peces, de las hojas de los árboles. Imbricar: superponer, solapar, enlazar, conectar, relacionar. Es decir, algo imbricado es algo que está relacionado, intercalado, superpuesto. Por ejemplo, en mi caso, vida y obra están imbricadas, conectadas, relacionadas, superpuestas a la manera de las tejas de los tejados, de las escamas de los peces, de las hojas de los árboles. Quizá, incluso, más que eso, en mi caso, vida y obra son lo mismo, se confunden, en definitiva todo está relacionado, imbricado.

El mundo no es algo, que hoy, me interese. No me resta ilusión a estas medianías de mi vida, creo que he gastado todos los cartuchos de la recámara, he malgastado todas mis balas. Me aplico a vivir, sin más, a sobrevivir, que no es poco, eso es todo. Y lo digo sin pesar, pero con algo de remordimiento. Me pregunto si he traicionado al niño que fui, al niño que sigo siendo… Me pregunto si he traicionado todas mis intenciones primeras. ¿Qué es lo que se nos lleva por delante en este pasar de los días? ¿Es nuestro orgullo, temperamento, egoísmo, fanatismo, incomprensión, falta de empatía, falta de amor, exceso de amor? Yo sé que algo me ha llevado por delante, me ha descarrilado, quizá empleo mal el tiempo verbal, ese pretérito perfecto, en realidad algo se me llevó por delante, me descarriló, en un pasado simple, o quizá en un presente de indicativo, algo me lleva por delante, me descarrila; en realidad todo es muy simple, no requiere de más explicación, es algo que se explica o debería explicarse por sí mismo, con mis escritos, con mis ejercicios de incertidumbre, con mi vida toda. Cosas superpuestas,  a la manera de las tejas de los tejados, de las escamas de los peces, de las hojas de los árboles. Imbricado.

Hace unos días vi en Netflix, la película Historia de un matrimonio de Noah Baumbach1, 2019, interpretada magníficamente, en sus papeles principales, por Scarlett Johanson y Adam Driver. Una especie de actualización o deconstrucción de otra cinta, Kramer contra Karmer, dirigida por Robert Benton2 en 1979 e interpretada, también con maestría, por Meryl Streep y Dustin Hoffman, de la que podemos decir que es su heredera espiritual, como escribe Mireia Mullor en su reseña en la revista Fotogramas. Hay quien la considera una obra maestra, Historia de un matrimonio: una obra maestra rota por dentro, Luis Martínez, Diario El Mundo, otros la creen insoportable, como Carlos Boyero, crítico de El País, insoportable, falsa y pretenciosamente realista, literalmente. Me da a mí que el insigne Boyero, tan egocéntrico, ha amado poco. Pero esto es también una opinión interesada.

Después de ver, disfrutar y sufrir Historia de un matrimonio, con sus sofocantes realismo y atmósfera, creo que todo aquello que yo quería expresar con estos ejercicios… ya está dicho.  Reconozco que me emocioné, que sentí una empatía interesada hacia el personaje masculino, a su forma de romperse, que es también la mía. Como a mí me gusta, en la película, lo importante no es lo que se nos cuenta, que ya nos lo sabemos, de sobra, lo importante es el modo de contarlo, y también lo que no dicen las palabras y esconden las imágenes. Lo importante son las preguntas que nos asaltan, ¿cómo hemos llegado hasta aquí? ¿Dónde perdimos el amor y el respeto? ¿Cuándo dejamos de ver al otro en nuestra mirada? Lo importante es la conclusión a la que llegamos: a veces es imposible seguir juntos pese a que nos queramos, a que sigamos queriéndonos.

De entre todos sus momentos memorables destaco la interpretación por parte de  Charlie/ Adam Driver, de la canción de Stephen Sondheim3: Being alive –que pertenece al musical Company, estrenado en Broadway en la primavera de 1970- que da significado a la película. Intenso, precioso, emotivo. El protagonista se pregunta en voz alta qué es lo que gana uno casándose y empieza a cantar todas las trampas y peligros que percibe en el matrimonio. Llegado un punto de la canción, Robert (Charlie en el caso de la película) hace una transición y expresa en cambio el deseo de abrazar una relación, de aceptar que quizá sí es posible ganar algo de un compromiso, sea placentero o doloroso.*

En el momento en que Charlie canta esta canción en una reunión con sus amigos y compañeros de compañía de teatro, ya ha firmado los papeles de divorcio. No canta con esperanza, entraña otro significado, melancolía, tristeza por algo que dejó de funcionar, pero también la esperanza de recuperar ese mismo sentimiento con otra persona en el futuro. Sabiendo, también, que su antiguo amor, y él mismo, siempre estarán ahí el uno para el otro, cuidándose, queriéndose y para ayudarse a seguir vivos. Eso es algo muy difícil de explicar, algo a lo que no quiere uno nunca renunciar, el amor que fue, que seguirá siendo. Doy fe.

Todo está imbricado, superpuesto a la manera de las tejas de los tejados, de las escamas de los peces, de las hojas de los árboles. Vuelvo a dar fe.

 

Que alguien me abrace demasiado fuerte

que alguien me haga sufrir demasiado

que alguien se siente en mi silla

y me quite el sueño

y me haga ser consciente

de estar vivo

estar vivo

Que alguien me necesite demasiado

que alguien me conozca demasiado bien

que alguien me haga parar en seco

y me haga vivir un infierno

y me dé ánimos

para estar vivo

ínflame de vida

ínflame de vida

confúndeme

búrlate de mí con elogios

aprovéchate de mí

dale variedad a mis días

Pero estar solo

es estar solo

no estar vivo

Que alguien me sature de amor

que alguien me fuerce a entregarme

que alguien me obligue a dar la talla

Yo siempre estaré ahí

tan aterrado como tú

para ayudarnos a sobrevivir

Estar vivo

estar vivo

estar vivo.

 

 * ‘Historia de un matrimonio’: qué significa que Adam Driver cante ‘Being Alive’

por Emilio Domenech. Vogue.

1-Noah Baumbach, ( 1969) director de cine y guionista estadounidense, ha dirigido entre otras películas The Squid and the Whale (Una historia de Brooklin), 2005;  Mistress América 2015.
2-Robert Benton, (1932) director de cine y guionista estadounidense, ha dirigido entre otras películas Kramer contra Kramer , 1979; Al caer el sol, 1998; La mancha humana, 2003.
3-Stephen Sondheim, 1930; compositor y letrista estadounidense, especializado en el género musical.

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