Sobre la intensa levedad de “Frost”, de Luis Miguel Sanmartín, por Javier Puig

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Me ha gustado mucho Frost, el poemario de Luis Miguel Sanmartín, editado por Abismos del Suroeste. Ha sido un primer y prometedor contacto con su poesía. Este atrevido conjunto me ha contagiado su vitalidad. Y es que su composición atiende a lo lúdico, contrapone ideas en el marco de un chispeante diálogo interior, de una valiente discusión de las presentes certezas. Su recreación es fiel a un espíritu limpio y espontáneo.

Podríamos decir que su tono es coloquial, pero al modo de quien busca sorprender con un juego que no es gratuito. Y así su voz se hace oír desde una multiplicidad sonora, repentina, ardiente y potenciada. Sus palabras brotan con la fuerza de una autenticidad lingüística capaz de preservar lo grave en la aparente ligereza.

Son poemas que trascienden a su aparente vocación, porque anteponen el intenso decir a los arabescos de las versificaciones, y cumplen su concentrada e importante tarea de expresar una fina observación acerca de lo que atañe al poeta; pero también al lector, según este va descubriendo, al adentrase en ese mundo, la verdad de una poesía abierta a la frescura de lo que irrumpe desde la genuina intuición.  

A veces, el ritmo de estos versos jadea en su deseo de alcanzar una creíble visión propia, un consecuente desnudamiento del personaje que se es, aunque absteniéndose de la tentación sentenciosa. Nos encontramos con numerosas pistas de las voces que no pretenden una obediente anuencia, sino el reconocimiento de una no tan ajena posibilidad. Y, para ello, el poeta se vale de pinceladas, contraposiciones, preguntas, meditaciones, aforismos, hallazgos, paréntesis, carcajadas, y el último refugio: la táctil constancia de la sentimentalidad. Y versos cortos que generan un bien medido eco, el que se destaca sobre el murmullo del silencio o sobre las murmuraciones de los que nunca nada se van a preguntar.

Uno simpatiza con estos poemas, tal vez porque lo refrescan de alguna contumaz realidad que se domina sobradamente, y lo hacen regresar al juego que jovialmente subvierte el gesto, pero sin desatender las razones de la más merecedora seriedad. ¡Gracias, Luis Miguel Sanmartín por esta jugosa escarcha!

A continuación, transcribo dos magníficas piezas de este libro que se puede descargar gratuitamente en:
https://www.luismiguelsanmartin.es)

abismo de sofá

he querido fingir todo este tiempo

fingir que no soy nadie y que no existo

fingir en los poemas

que sufro realmente

que vuelo sin el aire

he querido el abismo en los sillones

la odisea en la ducha

el personaje dentro de la ropa

he pretendido      (profano jugador)

la exactitud sin apostar

y cuando el día acabe

tendré

otra lección sobre la mesa

non diligamus verbo

nec lingua sed opere et veritate

no quieras nada

no esperes nada

inventa otros adagios

abraza la emoción

alumno aventajado entre tus dudas

 

 

poética transversal

anuncio estos poemas transversales

van de lo religioso a lo común

apuntan al espíritu

obtienen el error

equivocar el verso

no hallar                emborronar

no alcanzo a definir

lo que siento cuando escribo un poema

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