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Diario de un cinéfilo (32. Secretos de un matrimonio), por Javier Puig

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Secretos de un matrimonio (1973) es una de las grandes obras maestras de Ingmar Bergman, una de esas películas de inconmensurable riqueza que pueden ser muchas veces revisadas sin dejar de descubrir nuevas sutilezas, detalles que hacen que no decaiga, ni por un instante, su fortísima potencia narrativa. La dirección es tan austera como perfecta, el guion es absolutamente conmovedor, riquísimo, las interpretaciones son sublimes.

La película nos cuenta el proceso de deterioro de una pareja hasta su ruptura, y luego sus posteriores reencuentros, en los que hay fugaces reconciliaciones así como feroces disputas, terminando en un final que apunta a lo feliz. Se inicia con la realización de un reportaje sobre ese matrimonio que ha sido elegido como ejemplar (el sarcasmo de Bergman no podía faltar). Pero, si observamos bien a los dos, podemos detectar entre ellos el desequilibrio, la inseguridad, la impaciencia, la vigilancia mutua (más imperativa la de él, más sumisa la de ella). A continuación, vemos cómo asisten —aparentemente escandalizados, pero secreta, introspectivamente doloridos— al impúdico espectáculo de una pareja amiga que escenifica ante ellos las mezquinas expresiones de su fractura, su recíproco e insaciable odio. Ellos parecen indemnes, a salvo de esas turbulencias, pero en realidad no lo están, como ambos lo reconocerán mucho más adelante, ya lejos de ese simulacro de óptima convivencia.

Ambos cónyuges comparten la debilidad, que es muy distinta en cada uno de ellos, un ego al que quisieran alimentar mejor, pero no saben muy bien cómo hacerlo de forma consistente. Son seres inmaduros pese a su mediana edad. No saben lo que quieren; o, si lo saben, prefieren olvidarlo, porque les parece inalcanzable o contrario a sus primarias apetencias. Su propio fracaso les impulsa a vivir en el capricho que habrá de satisfacer el otro, al que exigen la salvación que les correspondería alcanzar por ellos mismos.

Repentinamente, un día, Johan (Erland Josephson) llega a casa para anunciarle a Marianne (Liv Ullmann) que se va con una joven que ha conocido seis meses atrás. Es un duro golpe, algo brutalmente inesperado. A Marianne se le desmonta una vida que, si no era satisfactoria, si al menos la cobijaba deciblemente, lejos de las intemperies y de los arriesgados experimentos. Hasta ese momento, en esa pareja, se procuraba la omisión de las palabras más conflictivas, de las exposiciones propias más decepcionantes, de los reproches explícitos – que no de los tácitos – más hirientes. A partir de ahora, en sus distanciados encuentros, ya no sabrán permanecer mucho tiempo en las palabras amables, en los gestos acercadores. Se contarán sus vidas separadas y cada mención de una nueva felicidad propia será interpretada por el otro como un reproche totalizador, una descalificación de los fundamentos de su antigua consistencia como pareja; una fulminación de un pasado que antes fue defendido con parciales argumentos.

Bergman nos sitúa como testigos de esas discusiones. Desde afuera, podemos juzgar, pronosticar los vaivenes emocionales de unos personajes extraviados que, con tenaz ofuscamiento, se han labrado sus propias derrotas. Cuando él habla por primera vez de Paula, su amante, al describirla, ya sabemos que esa va a ser una aventura ruinosa, y que solo le va a servir como fugaz escapatoria. Nosotros vemos más que ellos porque no estamos enzarzados en esa cegadora lucha egocéntrica.

Bergman nunca buscó la belleza. Incluso, los preciosos rostros de sus actrices protagonistas, captados en escrutadores primeros planos, están rebatidos por el sufrimiento. Antepone claramente su afán de mostrar, de la forma más dura posible, las hondas heridas humanas. Así es, especialmente, en la escena más turbulenta – y hay muchas – de la película. El escenario que envuelve a los protagonistas no puede estar más desangelado. Un despacho de paredes desnudas, de archivadores insultantemente prosaicos, y una luz extremadamente inhóspita. Allí es donde se han reunido para firmar el divorcio, pero él se resiste a ello. No saben muy bien lo que quieren, pero todo lo quieren para sí mismos, para achicar la permanente pérdida de su autoestima. Beben mucho coñac. La neurosis los constituye. Después de un encuentro sexual alegrado por la emoción de lo inesperado, de lo furtivo, pasan a una conversación muy tensa, cada vez más agresiva. Cada palabra, cada supuesta verdad proferida, eleva la temperatura de su sangre. Y finalmente él, acorralado en su impotencia, pasa a las manos, en una acción en la que Bergman nos demuestra que no persigue el sensacionalismo barato, la pornografía de la violencia, pues no muestra el impacto de los golpes sino solo la incontenible furia del agresor, aquello que verdaderamente interesa. Johan está desatando toda su frustración. No tiene piedad. Está exhibiendo su camino degradador, su rumbo a ninguna parte.

Al principio, parece que Bergman se decanta por una matizada victimización de la mujer. Tal vez, en el personaje masculino se esté ensañando con lo peor de sí mismo, con esa fácil iracundia que parece le afectaba y con el insensible espíritu mujeriego que lo constituía. Pero luego vemos que ella, desde otras estrategias más serenas, desde poses dulces, también es capaz de hacer mucho daño. Marianne utiliza la mesurada palabra como filo que incide en la ya frágil piel del que, en muchos momentos, no puede dejar de considerar como antagonista. Nada más dañino para él que espetarle que, ahora, lejos de su cuerpo, con otro hombre ha alcanzado una plenitud sexual por ambos inimaginable. Eso se lo dice a quien le acaba de confesar que está luchando contra su insignificancia. Claro que el sexo, ya desde mucho antes, ha sido empleado aquí como arma arrojadiza. Su antigua inapetencia, ella la explica como consecuencia de un entorno hostil, de una angustia infligida; y él asevera que ella utilizaba el sexo como forma de poder, como un premio para su docilidad o un castigo para su deficiente comportamiento.

Hacia el final de la película, Marianne llega a la conclusión de que nunca la han amado, pero que tampoco ella ha sabido hacerlo. Probablemente, ello no desdiga sus afirmaciones anteriores, cuando aseguraba que, al principio, había estado enamorada. Ese encandilamiento con un figura humana no es el amor que se necesita más tarde, cuando desaparece el espejismo que miente, que refleja al otro en el propio ser y lo convierte en obligatoria respuesta a nuestro anhelo. Lo que quiere decir que nunca se ha tenido verdaderamente en cuenta al otro, que nunca ninguno de los dos ha pretendido averiguarlo. Y nunca se han mirado íntegramente, hasta esos recovecos que gritan, ahogados, las grandes insuficiencias.

Pasados unos años, casados ambos otra vez, tienen un encuentro clandestino que los excita como a adolescentes. Ya parecen no necesitar la urgencia de los reproches. Se muestran afectuosos. Pero, luego, ella vuelve a incurrir en esa incontinencia verbal que supone poner los dedos en las heridas que Johan aún no tiene definitivamente cerradas. El relato que hacen de ellos mismos es muy desigual: “Ahora yo reconozco mi pequeñez y tú reconoces tu grandeza”, le dice él, entre sarcástico y condescendiente. Y luego: “¿Podrás renunciar a tu autocomplacencia?” Pero, ahora, a pesar de esas ingratas evidencias, no llega a estallar en él el tono violento. Es una verdadera aproximación, un arduo ejercicio en pos de superar lo frustrante y entrar en una comunión magnánima. Y hay un beso plácido que parece conectar verdaderamente ambas almas.

Ella se duerme, pero a medianoche se despierta con una grave pesadilla que desdice toda su reciente proclamación de mujer supuestamente fortalecida. Él la acoge desde su nuevo ser entregado. Sus rostros juntos conforman un último plano que, por fin, los engloba en una misma posición, los cree capaces de vencer sus recalcitrantes egoísmos. Tal vez, ahora empiecen a comprender que, si uno está en la pareja, es para hacer feliz al otro antes que para exigir que lo hagan feliz a él. Y se agradecen mutuamente el esfuerzo de comprensión. Ella accede a sentimientos que la rehacen: “A veces, sé lo que te pasa y casi me olvido de mí. Es una sensación nueva”. Él la abraza, también desde el olvido de sí, de sus egoísmos y de sus endémicas carencias. Ya no la juzga, ni pretende nada de ella. Será que, al fin, los dos están aprendiendo a amar.

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La Belleza de la Fruta de Julio Soler. Texto de contraportada de Jesús Zomeño.

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Todos tenemos una voz propia, la nuestra, pero eso no sirve para nada. Lo importante es lo que hagamos con ella.

Tampoco sirve de mucho ser caótico, deslumbrante y avasallador, si uno no tiene nada que decir.

Repetir lo obvio, sin destreza ni imaginación, no deja de sorprenderme, aunque no sea una sorpresa agradable.

Julio Soler incumple todo lo anterior.

Lo más evidente de Julio es que oculta lo que no quiere que sepas. El drama, la reflexión y el romance están en lo que no se explica, porque él solo modela los bultos que hay detrás de la cortina.

Su estilo es surrealista, irónico y sorprendente, pero juega a despistar porque tiene un truco que consiste en guardarse un as en la manga, aunque lo curioso es que escribe sin brazos. Búscale la manga, eso sí que no es obvio.

LA BELLEZA DE LA FRUTA es un libro en dos tiempos, primero el asombro y luego el fondo. Hay que leerlo despacio por sus matices y entre tantos destellos, aparentemente descontrolados, cerrar los ojos para reflexionar. Julio Soler no emplea las palabras solo como fuegos artificiales, sino que detrás de cada párrafo que no creas entender –hasta que te fijes- hay un drama, una historia de amor u otra nostálgica. La mano que falta, la del truco donde esconde la carta, es la que está acariciándote.

Un libro esencial que cartografía lo que Zygmunt Bauman ha llamado la realidad líquida.

Jesús Zomeño

 

Sra. Waterproof y Sr. Stainless Steel.
Fernando Ramos Cordero.

 

 

 

La Belleza de la fruta de Julio Soler, Presentación

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Seguimos acercándonos…

ARTIFICIEROS

Love Will Tear Us Apart”, Ian Curtis, Joy Division

Paco Valverde@

Boom boom. Big bang. Expansión. Pasemos lista al cosmos universal. Supernovas venidas a menos, estrellas fugaces con lágrimas de San Lorenzo, constelaciones con nombres de mujer y hombre aderezadas con signos zodiacales pendientes de confirmar su presente y su futuro, masa oscura regada con símbolos químicos como H de Hidrógeno, He de Helio, O de Oxígeno, C de Carbono y varios más hasta llegar al S de Azufre, planetas rojos y no ya tan azules, materia, energía, viajes perdidos en el tiempo, asteroides desengañados, cometas hartos de sus ciclos, satélites aburridos siempre dando la misma órbita y millones de agujeros negros necesitados de rellenar. Pues, universos todos. Aquí estamos presentes. Y de explosión y de expansión y sobre todo de agujeros negros necesitados de rellenar, hoy hablaré. Soy el supervisor de recursos humanos y los que no lo son, de una empresa multigaláctica cuya razón social se halla sita por razones fiscales, en un diminuto planeta: La Tierra. Su nombre es Destino & Love Associates. Nos dedicamos aparte de a ganar dinero en forma de divisas convertibles en aumento de tiempo de vida, calidad incluida, a arreglar asuntos entre parejas. Somos ricos, pero nos retiran antes de que esa riqueza nos convierta en inmortales porque eso ya entra en la materia oscura y la materia oscura no tiene ni leyes ni jurisprudencia ni tradición consuetudinaria. Precisamente en estos momentos iba a realizar una entrevista de trabajo a una bomba, sí como suena, una bomba, antigua y necesitada de explotar para hacer el bien. Una bomba buena. Pero yo solo cumplo mi cometido: encontrar trabajadores idóneos.

– Buenos días, adósese cómoda aquí a mi mesa de despacho, por favor. Por su currículum, veo que ha trabajado en el cine. Aquí veo El enigma se llama Juggernaut, Sed mal, Dr. Strangelove, Hiroshima Mon Amour, Blown Away, Armagedon, una de las las partes de La jungla de cristal que no recuerda el nombre y todas las de James Bond, especialmente Goldfinger y el final de Los días contados…Excelente, y por cada premio que ha conseguido se le ha sido añadido un cable de color a su estructura. Tiene un montón. Tiene usted muchísimos cables para que le sean cortados. Le falta algún color, entre otros el rosa palo, el verde liquen, el morado impenitente, el zafiro afilado, el añil inservible, el sepia multiusos y el negro oscuro. Pero en todo caso, enhorabuena. ¿Le gustaría empezar ya?

– ¡……!

– Ah, claro las bombas no hablan, actúan, pero usted es una bomba inteligente y buena y sabe comunicarse aunque sea por signos. Según veo, usted siempre ha sido desactivada. Instinto de supervivencia. Y además quiere hacer feliz a la gente.

– …..

– Ya. Usted ha explotado en varias películas, no en todas, porque tenía dobles especialistas, pero nunca en la vida real. ¿Me equivoco?

– ..

– …y quiere sentir y vivir ahora la experiencia de esa incertidumbre, ¿piensa usted igual que yo?

– =

-Tiene usted suerte. Su primer trabajo va a ser muy importante y todo un reto para un…un… un…

– *********

-… eso, un artefacto como usted. Su primer trabajo es solucionar una crisis conyugal entre dos verdaderos artificieros profesionales. El Sr. Big Bang y la Sra. Boom Boom. Tienen turnos distintos pero en esta misión coincidirán. Intente resolver sus problemas, escuche y calle si es necesario, o sea siempre, que a usted no le resultará difícil. En situaciones límite como esta, o se estropean las cosas para siempre o se arreglan con sexo explícito final incluido. Mañana a las 12:OO P.M. de ese día concreto d. C., usted se adecuará en el escenario y se adosará y se aferrará a la cornisa de la azotea del edificio del acuario municipal de la ciudad costera Poseidón del río. Dicha azotea está a 75 metros de altitud con lo que hay magníficas vistas a la bahía y a la desembocadura. Todo muy romántico. Yo lo veré por la pantalla gigante LED Premium que tengo en mi casa para los grandes eventos. Buena suerte.

12:00 P. M. de este día concreto d. C. Brisa esponjosa marinera. Las algas posidonia mecen su inquietud en el fondo. Los acuarios empiezan a iluminarse. Es hora del despertar. Él y ella irrumpen en la escena. Big-Bang, Boom Boom.

-Teníamos que subir por las escaleras, ¿no? Tú siempre el macho alfa y yo la hembra sumisa.

– Sabes que tengo claustrofobia al ascensor.

-Un artificiero con claustrofobia, bien. Lo que tiene que aguantar una. Menos mal que tenemos cambiados los turnos.

-Pero yo tengo el turno de noche. Para que descanses.

-Y yo el de día que es el peor. Por la noche el peligro destella y se localiza pero por el día ese peligro se camufla entre animales, personas y cosas. No brilla. Todo es peligro porque todo se ve y no se ve. Lo visible y lo invisible.

-***-***, ***- ***, ***- ***…

– He oído un tic- tac, tic-tac, tic-tac… allí en la cornisa.

-Mira el listo del turno de noche. Será una bomba de relojería.

– Aunque antiguas, las de relojería son más destructivas potencialmente pues su implacable tic-tac no descuenta nuestro tiempo perdido.

-Bueno, centrémonos. Tráela aquí para examinarla que las bombas de relojería no estallan aunque las muevas.

-Eso lo dirás tú, pero el que tiene que traerla soy yo.

-Pues claro macho alfa. Y tranquilo que no te he dicho que te la adoses en el pecho.

-Bueno venga… Aquí está. Volvámonos a centrar.

-¿Lleva metralla?

– Sí. Lleva teclas negras de pianos desafinados, cuerdas inflamables de violonchelos de Béla Bartók, púas de solos de guitarras de Frank Zappa, parches ensangrentados de tambores de la rompida de la hora de Calanda, sordinas de trompetas para amortiguar el estruendo y pétalos, pistilos y estambres de narcisos, orquídeas y flores de la pasión para ungir y perfumar las heridas.

-Entonces, ¿qué es, una bomba de relojería, musical, floral o una bomba trampa?

-No sé. La llamaremos Mr. Miedo.

-Miedo es el que tengo cuando te vas por la noche y no sé si será tu postrer noche.

-¿Yo soy el postre?

-Tú siempre con tus chistes malos en situaciones límite pero me haces sentir Boom Boom.

-Y tú me haces sentir Big-Bang.

-&&&&&&&

-Mira hemos hecho llorar a la bomba Mr. Miedo.

-Que no se mojen los cables con las lágrimas. Entonces sí que estalla.

-Mira, Boom Boom, ¿por qué no hacemos un trío con Mr. Miedo. Cortemos todos los cables y sintamos el vértigo de la expansión en un solo cosmos.

-Hecho. ¿Corto los cables?

-¿Expansión?

-Expansión.

Boom Boom, Big Bang y Mr. Miedo. El triángulo detonado. El universo se expande hasta ocuparlo todo. Lo visible y lo invisible. Los agujeros negros rellenados.

ÁNGEL, NUESTRO HERMANO, por Francisco Gómez

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Ángel, ¡¡¡mecachís en la pena negra!!! ¡¡¡Quina putada mos has fet!!!! Eso no se hace, hombre, “primo”, y encima tan pronto. ¡¡¡A ti no te tocaba, cagüen Denia!!! La city te llora, que lo sepas. Tantos amigos, tantas personas que te queremos y te tenemos dentro. ¡¡¡Joerrrr!!! Aquí y allí tenemos tu música, tu himno de la city, “Elche Distrito Federal”. 49 años son demasiado cortos para tu vida que estaba en marcha y llena de proyectos e inquietudes. Por la música, tu rondalla del Castell de Santa Pola, “The Troupers”, tu segunda edición de “Cançons Populars d´Elx”y las nuevas canciones que preparabas con la Capella del Misteri y tus músicos para que nadie olvide la memoria del poble y los niños y jóvenes recuerden y canten las canciones que cantaban sus padres y abuelos.
¡¡¡Estem fotuts!!!, fotres, Ángel, no sé si es una broma de la que despertaremos o es la vida con su polla más dura que nos golpea a machetazos imprevistos y traicioneros pero aquí has dejao a mucha gente fastidiada. El otro día, en tu inesperada despedida, estaba la antesala del misterio a reventar, que no cabíamos allí para homenajearte y escucharte con tu música. La Rondalla de Santa Pola de la que tú eras su Mestre, la Capella del Misteri d´Elx que te cantaron el Gloria y no me pude aguantar, tus amigos los músicos, la gente que te quería del mundo de la cultura. Espero que desde arriba ya nos sigas sonriendo con tu sonrisa azul irónica y pícara. Espero y deseo que te estuvieran esperando tus padres y tu hermana Pepa ahí arriba tras los cielos azules del Mediterráneo y tu guitarra que estaba contigo hasta el final, te siga haciendo companya allá por las veredas nuevas e incógnitas.
En 1992, el maravilloso año marca Spain, montaste tu grupo “R que R” donde tocaste tus primeras canciones como guitarrista y vocalista. En el 95 grabaste tu primer disco “Plata negra” y agotaste la primera edición con 5.000 ejemplares. ¡¡¡Na!!!! Tu segundo disco “Bis” lo realizaste en Barcelona pero no lo presentaste hasta el 2000, a las puertas del XXI siglo y te fuiste de garbeo con gira por Cataluña, Andalucía y Comunidad Valenciana. El grupo se disolvió en 2003 pero seguiste con la música con bandas sonoras como la de la peli “Operasiones Espesiales”, teatro, publicidad, vídeos y arreglista de otras formaciones.
En el 2008 grabaste nuevo disco, esta vez en solitario. ¡¡¡Lo tuyo con la música no tenía remedio!!! y sacaste “Lo mejorcito de cada casa con diez canciones en colaboración con veintitantos músicos y lo presentaste en el Gran Teatro, que estaba a reventar. Y a seguir pues en 2012 grabaste “Ahora”
Maldo cuenta que te comentaba que preparases una nueva versión y a llenar otra vez el Teatro de la city. Tu último proyecto fue grabar un disco con las canciones populares de Elche, de tota la vida, para que no caigan en el olvido y la desmemoria de las generaciones más jóvenes pues apenas se cantan ya en las casas en las celebraciones y muchos apenas recuerdan sus letras. Presentaste en febrero de este mismo año, otra vez en el Gran Teatro, otra vez lleno a reventar, “Cançons Populars d´Elx” con instrumentos como el laúd, la bandurria y el acordeón y la colaboración de la Capella del Misteri. Luego llevaste la música de Elche a la calle, primero a la Plaça Major del Raval que estaba que no se cabía. Aquí tengo que decirte porque estoy seguro que me escuchas, que mi tía Clarita, su hermana Margarita y Paco, nunca olvidarán el disco que les dedicaste y allí estaban como un clavo para escuchaos con la emoción en los ojos y los recuerdos que bailaban por el tiempo, la infancia y su memoria. Y de ahí tu famosa gira mundial por el Camp d´Elx, por los Arenales del Sol, el Derramaor y todos esos mundos de Dios que componen estos multiuniversos llamados Elche.
Por no hablar de tus versiones de ABBA con “The Troupers” que disfruté como un enano las pasadas Festes d´Agost en el Hort de Baix.
Primo, lo que has fet no se hace. Aquí has deixat a mucha gente fotua. Que se lo digan a tu amigo Maldo, a tus Javieres, Baeza y Cebrián, a tus amigos del mundo de la música y la farándula y la cultura que allí estaban todos para demostrarte el aprecio, el amor y el cariño que te tienen.
Que sepas que el Cebrián y el mua esa misma tarde nos tomamos unas cervezas por ti, para ti. Seguro que tú nos hacías algún guiño picarón y divertido por las veredas tras el azul, tocando tu música y haciendo disfrutar al personal en otros cielos. Aquí nos dejas tu música, tu amistad y tu categoría como hombre.
Vete haciéndonos un huequico, haz el favor cuando nos toque la maldita china.
Abrazorums, Ángel. No te vamos a olvidar, No caerá esa breva.

Francisco Gómez

Entrevista a Marisol Sánchez Gómez, por Ada Soriano

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Toda antología implica una elección subjetiva y esto es innegable”

Marisol Sánchez Gómez afirma: Madrid ha tenido siempre una cierta falta de identidad por sí misma, al ser casi tierra de aluvión”.

Llega a mis manos “Una sonrisa que va a ser esperanzada / desde el principio del alma a la boca (…)” , porque lo que realmente se percibe en el alma a la boca, 13 poetas madrileñas ( Huerga y Fierro , Madrid, 2018) es un Sobre la calidad de la capacidad poética.

Las escritoras incluidas son Carmen Pallarés, María Antonia Ortega, Almudena Guzmán, Cristina Morano, Esther Ramón, Marta Agudo, Julieta Valero, Ana Merino, Esther Muntañola, Marta López Vilar, Sandra Santana, Bárbara Butragueño y Martha Asunción Alonso. Cada poeta está avalada por una introducción crítica o ensayo breve que hace hincapié, especialmente, en los poemas seleccionados. Esta es la lista de 13 colaboradores. Compuestos por Israel, Luis Alberto de Cuenca, Alberto García Teresa, Rosa Benéitez Andrés, Jenaro Talens, María Ángeles Pérez López, Josefa Álvarez Valadés, Xosé Bolado, Aurora Luque, Ignacio Vleming, Juan Antonio Marín, Pablo Romero Velasco y yo misma, que ha tenido la fortuna de ser parte integrante de la lista, que he sido invitada Por María Antonia Ortega para referir a su obra.

Las responsables de esta antología son Rosa García Rayego (ensayista, investigadora y poeta) y Marisol Sánchez Gómez. Ambas han vuelto a demostrar, tras la publicación “20 con 20, diálogos con poetas españolas actuales” (Huerga y Fierro, 2016), su talento crítico y su dedicación a la poesía escrita por mujeres. Como dicen en el prólogo que han elaborado a modo de presentación: Nuestro deseo es que quien lea esta antología, la disfrute. Y, mientras tanto, permitidnos la máxima con la que Voltaire concluía su Cándido: “Tenemos que cultivar nuestro jardín”.

Marisol Sánchez Gómez, con quien hoy tengo el placer de conversar, es doctora en Filología Inglesa y catedrática de Enseñanza Secundaria. Ha ejercido como profesora en la UPM y es miembro del Instituto de Investigaciones Feministas de la UCM, además de ensayista y traductora. Su libro Box8: contra el silencio, obstinadamente, (Editorial Fundamentos, 2014) recoge su pensamiento crítico sobre literatura, política y psicoanálisis.

-Marisol, en el 2016 elaboraste junto a Rosa García Rayego la antología 20 con 20, diálogos con poetas españolas actuales (Huerga & Fierro editores). En lo que respecta a la poesía, ¿crees que ya está claro que la mujer está a la misma altura que el hombre o, por el contrario, sigue infravalorada?

En calidad es absolutamente igual. Hay poetas hombres excelentes y malos y mujeres poetas excelentes y malas. La poesía de mujeres lo que sí está es infrarrepresentada o infrapublicada. Y si no se lee, si la gente no tiene acceso fácil a la obra de estas mujeres, ¿cómo la van a valorar correctamente? En ese caso se puede hablar de infravaloración pero sólo por falta de visibilidad.

-¿En qué instante se concibió y se fue formando Del alma a la boca?

Esta antología se publicó en junio de 2018 y surgió como idea un año antes. Habíamos solicitado una ayuda al Ayuntamiento de Madrid para realizar dos mesas redondas y publicar un libro sobre poetas de Madrid. El tema era poesía escrita por poetas madrileñas contemporáneas. La subvención se concedió pero, repentinamente, se denegó por falta de presupuesto y tuvimos que buscar editorial rápidamente. Huerga y Fierro nos acogió generosamente y publicamos con ellos este libro, que espero guste a quienes leen poesía.

-¿Qué novedades aporta esta nueva antología?

Intentamos que aporte la visibilización de una poesía escrita por mujeres nacidas en esta ciudad de mil caras y posibilidades. Madrid ha tenido siempre una cierta falta de identidad por sí misma, al ser casi tierra de aluvión. Y esta característica, vista desde su lado más positivo, es un plus, una originalidad, frente a los poetas andaluces, a los escritores gallegos o castellanos, por ejemplo, que son grupos más literariamente establecidos.

-¿Qué criterio seguisteis a la hora de elegir a las autoras? ¿Se ensancha el canon o se reduce?

Nos dejamos llevar por nuestro gusto porque toda antología implica una elección subjetiva y esto es innegable. Buscamos variedad, calidad y madrileñismo para un libro que sirviera para “abrir boca”, para que los lectores y lectoras descubrieran poetas y se animaran a seguir leyéndolas. O para que leyeran a las que ya conocen acompañadas de otras, ya que en ese nuevo contexto se crean sinergías enriquecedoras. Y el hecho de que cada selección de poemas vaya precedida por un pequeño (e intenso) artículo de presentación crítica, establece un nuevo código de lectura, más completo.

-¿Alguna vez os habéis encontrado con alguna negativa, es decir, con poetas que no deseen figurar en una antología en la que solo aparezcan mujeres?

Si. Algunas escritores tienen todavía la idea de que se ha publicado en una antología de mujeres que han bajado. Imagínese que la verdad es la razón porque la verdad es que nos dieron explicaciones vagas y generales. Afortunadamente las negativas fueron muy pocas.

-En Del alma a la boca , ¿cómo surgió la idea de establecer conexiones literarias? Me refiero a los textos críticos que introducen cada poeta que, a mi parecer, son muy esclarecedores.

Como bien dices, esos textos son fundamentales para centrar, aclarar y enriquecer los poemas a que preceden. Se ha dado la libertad para que cada autora se convierta en un crítico y se asegure una buena conexión entre ambos textos.

“Una sonrisa que va a ser esperanzada / desde el principio del alma a la boca, (…)” . ¿Por qué miguel hernández?

Porque es un poeta excelente que nos encantó a las dos editoras, porque este poema está dedicado a la ciudad de Madrid y porque este verso en concreto se relaciona perfectamente con la intención del libro: mostrar unos versos que transmiten las ideas de una manera directa que Va del alma a la forma de expresarlas.

-También eres una traductora destacable. De hecho, se ha convertido en la mayor parte de la obra poética de la estadounidense Adrienne Cecile Rich.

Si. Se convirtió en poesía norteamericana pero Adrienne Rich ha sido siempre para mí una referencia. De ella se traducido dos libros de Ensayos ( Artes de lo Posible y Sangre, pan y poesía ) y Una antología ( Poemas: 1963-2000 ). Fue una labor difícil pero apasionante. Y aprendí muchísimo. Creo que la traducción es más profunda que hay.

-Recientemente, leyó su libro Box8: contra el silencio, obstinadamente , además de emocionarme, me ha sorprendido por la mezcla de género, y que va desde el apunte biográfico hasta el ensayo breve, pasando por la traducción. ¿Cómo se gestó este libro, tan difícil de clasificar?

Creo que Box8 es mi libro más interesante y personal y te agradezco mucho tus palabras. Recuadro8 Representa de alguna manera un resumen de mis ideas sobre poesía, política, feminismo y psicoanálisis, los temas que realmente me interesan y sobre los que más trabajo. Inicialmente fueron entradas para un blog en un momento especialmente convulso (inicio de la revolución en la calle en Grecia, origen de nuestro 15M, años más tarde) y poco a poco fueron ampliándose. Lo cierto es que tengo más textos que este tipo de entrada en la primera selección.

-¿Tienes nuevos proyectos?

Quisiera seguir traduciendo que es algo que me encanta. Tengo un arsenal de poetas americanos que no han sido publicados en español todavía y son maravillosos. Debes empezar a buscar editorial interesada para libro y que momento es traductor poemas sueltos en revistas y creo que es el momento de algo más grande.

Madrid, octubre 2018

ADA SORIANO  Poeta y escritora. Nacida en Orihuela el 30 de diciembre de 1963. Codirectora de la revista de creación literaria Empireuma y colaboradora de la revista socio-cultural La Lucerna. Es autora de 2 plaquettes y seis libros de poesía. Colabora en MUNDIARIO.

LA BÚSQUEDA DE SENTIDO, por Francisco Gómez, sobre El cielo de Kaunas de Jesús Zomeño.

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El escritor Jesús Zomeño, albaceteño afincado en Elche tiempo ha, acaba de lanzarse después de 30 años de escritura, primero en los terrenos de la poesía y luego durante dos décadas en el relato corto, al mundo de la novela con su obra “El cielo de Kaunas”, ciudad lituana en el universo postsoviético, de la mano de la editorial valenciana Contrabando con la batuta de Manuel Turégano. Con su libro de relatos ambientados en la Guerra Gorda “De este pan y de esta guerra”, publicado también en esta valiente editorial, Zomeño logró el Premio de la Critica Valenciana hace dos años y ahora se lanza en pos de la primera división de la literatura de la mano de su primera novela publicada.
Su editor, Manuel Turégano, que ha apostado fuerte por Jesús Zomeño y seguro que hará un largo periplo por la piel de las Españas con la presentación de su obra por muchas ciudades y clubes de lectura, afirmó en la presentación de “El cielo de Kaunas” en la librería amiga Ali-i-Truc de la city de Elche que “ha escrito un centenar largo de cuentos y seis libros de narrativa corta”. El azar los llevó a encontrarse con sus “Piedras negras” y aseguró que está siguiendo los mismos caminos que Roberto Bolaño. “Todo responde a un proyecto de Jesús de absurdos territorios, más largos y amplios con un desarrollo mayor de los personajes y las tramas literarias. Ha llegado a su tercera etapa después de ser poeta y escritor de historias cortas”.
Un amigo común, Juan Lozano, afirma de “El cielo de Kaunas” que “el hilo conductor es la huida”. Así lo parece. Como señaló su co-presentador, el profesor de Latín, Darío Martínez Montesinos, Todos los personajes parecen huir de un tiempo que no les gusta. Un tiempo de desencanto, de amargura por un pasado que se añora como lo hace el francotirador que quiere recuperar el sentido de un tiempo perdido en la era comunista. De unos jóvenes desencantados y atroces tras la caída del muro en 1989 y su deseo de recuperar un imposible futuro mejor y un inspector de policía que viaja a la ciudad lituana, quién sabe si para encontrarse a sí mismo y a un amor perdido tras ser absurdamente asesinada aunque parece que la esperanza no se desvanece del todo pues otro amor está dispuesta a coger el testigo. 
Montesinos explicó que “en las dos primeras partes se vive el desmoronamiento de un sistema social, político y económico”. Los personajes están desorientados a la búsqueda de un sentido pasado o futuro por un tiempo que tenía una ilusión común bajo el comunismo y no divididos, desorientados, indiferentes en la era del consumismo y el individualismo. “Jesús construye una tela de araña formalmente perfecta. Un puzzle donde todos los elementos cobran sentido hasta que al final el círculo se cierra como si los personajes se preguntasen: ¿no somos capaces de construir un relato basado en los valores democráticos y los derechos humanos…?
Por último, tomó la palabra el autor de “El cielo de Kaunas”, Jesús Zomeño, para apuntar que su historia con la escritura comenzó hace tres décadas como “un intento de transmitir sensaciones, reflexiones y emociones. Hace veinte años pasé al cuento con el mismo propósito y ahora con la novela intento transmitir la pérdida colectiva de valores cuando cae el bloque soviético. Lo que creían era lo único que tenían. Tras el comunismo todo cae y se produce una crisis existencial”, remarcó el novelista.
Quizás el personaje del inspector de policía sea el más amable pero sumido en un mar de dudas, en el viaje más díficil de un ser humano, la búsqueda de uno mismo y del amor perdido. Todos perdidos y con la necesidad de recuperar un sentido que insufle signos para seguir vivos.

 

Francisco Gómez