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Esta noche, por Francisco Gómez

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Esta noche
caen lágrimas al suelo
Uno se agacha a recogerlas
y se escapan como si no quisieran
saber nada de nosotros
Pienso en los que se han ido
y los fantasmas vuelven a visitarme
hacen compañía a mi nocturno desolado
y mi padre se pasea por el pasillo
y ve un programa de la tele sin hacer mucho caso
y se asoma al balcón a comprobar el tiempo quieto
y hace los test del carné en la mesa redonda
mientras pregunta el significado de palabras
y uno se avergüenza de hacer de profesor
de un hombre más sabio, más hondo, más humano
Pienso en mi familia mayor
que fueron, son, mi pilar, mi base
ahora en sus cuarteles de inquietud
Pienso en mi amigo Emilio
que ha perdido a su hermano mayor
y un no sé qué baja por las ventanas
Pienso en ella Siento mucho en ella
Mi luz, mi sur, mi alegría, mi destino
Y algo me quema la boca y seca mis labios
a la espera, siempre a la espera
del advenimiento del milagro
Porque el amor, ya sabéis, es un milagro
y este pobre que camina entre la niebla
sigue creyendo con fe inmerecida
en el cumplimiento de las cosas buenas
que aún han de vivirse, a pesar de todo
Sobre este campo baldío aún vendrán
las amapolas y las mariposas a visitarlo
y un ramo de flores ofrendaré en la boca
a la sonrisa, a la mirada morena de ella
(Ya veis, espero, que no todo lo escrito
es negativo, oscuro, sombrío, pesimista..)
Espero el cumplimiento del milagro

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Él, por Francisco Gómez

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Ayer se me cayeron las estrellas

y soñaba tu mirada

a mi lado como tantas veces

Tu mirada de hombre bueno

que concedió el don de ser

quien quisiera que fuera

No puedo, no quiero, no me da la gana

olvidarte

como tantos olvidan en estos tiempos liebre

cuando ya nada parece importante

y la palabra de un hombre no es suficiente

Tu palabra era (es) ley de amor,

libertad para caminar

sonrisa abierta a las mañanas

incluso a las noches inconcretas

Aún parece que te veo por el pasillo

y dices mi nombre, tu nombre

sentado en el balcón

mirador de tu mundo al presente

y te preocupas por mis cosas

en silencio

No sé si esto es antipoesía

Sé muy pocas cosas ya

sólo tus ojos de amor

clavados en cada instante

de mis días

Francisco Gómez, antipoeta

Los Ángeles están ahí, por Francisco Gómez

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Ya sé que vivimos tiempos de incertidumbre

Descreimiento

Sucesiones de minutos a la defensa

pero alguien me ha susurrado

que ellos, los ángeles están ahí, siguen

con nosotros, por nosotros

Fuman cigarillos en mitad de la noche

varada y sin luna, preñada de preguntas

Están silenciosos, expectantes

a la vera de las camas en los hospitales

Visten pantalones vaqueros rotos

Y se echan un whisky en la barra

del bar con los olvidados

Ya no llevan alas,

No tocan la guitarra

Menos el arpa

Ni entonan cánticos continuos

Se han adaptado a estos tiempos

descreídos, canallas,

fieramente imperfectos

Han venido con una misión callada

Quieren anunciar la Resurrección

de la Alegría, del Amor

A pesar de todo

Con el cigarrillo y cubata en los labios

y una media sonrisa

mientras miran hacia arriba

y fijan sus pies en el suelo de todos los días

Francisco Gómez, antipoeta

MAL DE LA VISTA, por Francisco Gómez

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A veces, algunas veces

te dejas llevar por el desaliento

Piensas que el amor hace huelga

en nuestros brazos, en nuestros gestos

en nuestras miradas, en nuestros besos

Las calles, a veces, tan duras, tan rápidas

tan competitivas, frías de alma

Pero a veces, algunas veces

como esta tarde helada de enero

he visto pasearse el amor

silenciosa, calladamente

como un rumor sin ruidos

como un clamor incluso

Lo he visto con estos ojos

de perdedor que siempre

busca entre la niebla

Lo he visto en aquella niña

en su carricoche que buscaba

llamar la atención de su iaia

En aquel hombre con los ojos

cansados por las derrotas

que llevaba con amor

más allá de las palabras

más allá de muchas cosas

a su mujer en la silla de ruedas

En aquel vecino con la sexta

década a la vuelta de la esquina

hablarme que ya no encontrará

trabajo y aceptarlo como una araña

irremediable de las injusticias

que arrastra nuestro hermoso y duro mundo

Lo veo en los niños de 70, 80, 90 años

arrasados por el maldito Alzheimer

en sus ojos todo Amor, todo bondad

mientras la saliva rueda

por las comisuras de sus labios niños

Se ve que estoy mal de la vista

y ya no me entero de casi nada,

estos ojos de perdedor

que sólo quiere ver cosas buenas,

hermosas, amorosas

que siguen siendo un regalo

gratis

Nene, cómprate

unas gafas de realidad

que vas sin enterarte del baile

Así te va…

 

 

Francisco Gómez, antipoeta

LAS PALABRAS, por Francisco Gómez

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Las palabras, las palabras
siempre se escapan de entre los dedos
no llegar nunca a su verdadero sentir
escapan de las redes que quieren aprisionarlas

Decir Amor y no poder llegar a lo más hondo
no alcanzar el significado verdadero
con todas las venas y todos los sentidos
en máxima tensión y no ser capaz
Sólo los besos, los abrazos, las miradas
pueden intentar desentrañar algo, apenas nada…

Decir Madre y ser incapaz de explicar casi nada
Sentir tantas y tantas cosas que abarca la palabra
y no poder explicar casi nada, casi nada…
Tantos y tantos momentos que la llamada realidad
no alcanza a descifrar con las palabras

Decir Dios y un concepto ininteligible y poderoso
se escapa una y otra vez
Las teorías, las filosofías escapan a comprender,
tratar de explicar, propósito vano

Decir Niño, imposible entender casi nada,
enviado del misterio para arrancarnos
nuestra luz primera entre las sombras,
el hálito de vida que la palabra no atrapa

Decir Amigo y algo se empaña entre las ventanas
mirarte a la cara y ver tantas cosas
que se vuelven a escapar
a la comprensión de la palabra

El poeta, el escritor, el ensayista
son meros embaucadores,
magos absurdos de las palabras
que no saben cómo, por dónde atraparlas
Efímero intento modelar con torpes manos
el artificio de crear con vosotras, las palabras

FUGAZ, por Francisco Gómez

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Estar solo

es una manera

como otra

de ser, de estar

de conocer el mundo

A la espera de una luz

que nos devuelva

al territorio de la infancia

Aquellos días cuando

soñamos ser felices

y el tiempo nos esperaba

Las ilusiones estaban intactas

Deseamos cumplir los sueños

Polvo de olvido, tierra quemada

estela de la desaparición

en estos días inciertos

que ya no esperan,

niebla del ayer, sol sucio

cuando las ilusiones

se han estrellado en las esquinas

del presente

Nadie espera

no somos importantes

para casi nadie

Todo es efímero, fugaz

como esos coches, esos aviones

esos trenes que corren

No esperan que bajemos

de sus apeaderos

Francisco Gómez, antipoeta

Juegos de perdedor, por Francisco Gómez

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Juegos de perdedor

 

 

Aquel campo baldío,
aquella llanura desolada.. .
es el paisaje…
de la última batalla,
de la última derrota,
la transición hacia otras
guerras…

mi vida, en fin

Del libro “Anfitriones de una derrota definitiva”
Joaquín Juan Penalva

Ser perdedor
es algo que conozco
No llegar a la altura de tus besos
mientras los días se precipitan
con mecánica noticia
No saber hacia dónde vamos
a estas alturas y bajuras
No saber si alguien amado
nos esperará con las últimas luces de la tarde
para no sentirnos definitivamente solos y perdidos
No saber si se cumplirán
nuestros más intrincados y ansiados afanes

 

Saber ya que hay tanta mentira en todo esto
que hay tan pocas cosas con sentido permanente
que las amistades, los amores, los afectos
cambian como los trenes en las estaciones
que acumulamos miradas, lecturas, sueños
pero los besos hacen huelga en nuestros labios
que ya hay tantas pérdidas que agujerean
la camiseta de nuestra alma
cansada de tanto viaje a ninguna parte