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Y AMAR, UN SIMPLE DEBER. Por Carlos Javier Cebrián

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portada cosas mínimasYa lo dijo SÉNECA, que era un ciudadano del Imperio Romano e hispano muy listo, muy pensador o moralista: “si quieres ser amado, ama tú”. Yo, humildemente, pienso lo mismo, y también estoy de acuerdo con HENRY D. THOREAU, quien dijo que “Solo hay un remedio para el amor: amar más”. O dicho con otras palabras: “En amor, el que ama es un medio seguro para ser amado, hay personas que no se habrían enamorado nunca si no se hubieran enterado de la existencia del amor” cita de ROCHEFOUCAULD. También dijeron cosas parecidas ALBERT CAMUS y HERMAN HESSE, respectivamente: “No ser amado es una simple desventura. La verdadera desgracia es no saber amar”. “Supe que ser amado no es nada; que amar, en cambio, lo es todo”. Supongo que se preguntarán, queridos lectores, a qué viene este ejercicio de falacia literaria al emplear estas citas para componer un escrito propio. No les falta razón, se trata de una falaz apropiación. Me he dado cuenta al querer hablar, una vez más, del amor, de que ellos ya lo han dicho todo. Ellos, entre los que se encuentran PITIGRILLI (pseudónimo del escritor italiano DINO SEGRÉ, 1893- 1975): “El amor es un beso, dos besos, tres besos, cuatro besos, cinco besos, cuatro besos, tres besos, dos besos, un beso y ningún beso”, y WILLIAM SHAKESPEARE: “El amor, como ciego que es, impide ver a los amantes las divertidas tonterías que cometen”. Cosas mínimas Carlos Cebrián No tengan cuidado, amigos, acúsenme de plagio, de falta de originalidad o inspiración, de oportunismo, vuelven a tener razón, en resumidas cuentas se trata de eso. Quisiera tener mi propio fraseo, tan determinante como el de los maestros, pero no lo consigo y yo quiero compartir con Vds. lo que sé del amor, en carne propia, y en voz de los otros. “Tengan los muertos la inmortalidad de la fama, pero sea para los vivos la del amor” que bien dijo RABINDRANATH TAGORE. Porque, pese a todas las advertencias, sigo amando, vuelvo a incendiarme, y ya sabemos que “por lo que tiene de fuego, suele apagarse el amor” TIRSO DE MOLINA. Y también deberíamos saber, yo al menos lo sé, que “el amor más duradero es el amor no correspondido” como dijo WILLIAM S. MAUGHAM. Yo sé, lo aprendí de EDGAR ALLAN POE, que “amar es un simple deber”, y “siempre he visto que en amor el que huye es el que vence” como vio ALPHONSE CARR. Por las vidas y las palabras de los otros podemos vislumbrar las propias. Una vez repasadas las citas subrayadas, acerca de este demonio que es el amor, de mi prolijo diccionario de citas, decido aceptar que estoy enamorado, y asumo también que “el amor es una tontería hecha por dos” como dijo NAPOLEÓN, en este caso hecha solo por uno, por mí.

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Cuándo la realidad, cuando el sueño: autorretrato del demiurgo, por Luisa Pastor

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http://www.mundiario.com/articulo/sociedad/cuando-realidad-cuando-suenho-autorretrato-demiurgo/20161026170009070844.html

La poesía se torna un lugar sedicioso donde confluyen, en franca algarabía, cruciales conceptos tradicionalmente sometidos a oposición: armonía (luz)- espanto (tenebrosidad); fe (paz) -incertidumbre (caos).

Mucho es lo que ha visto Zarathustra,  mucho es lo que ha sufrido.
Pero solo ha aprendido una cosa, sólo tiene una sabiduría, un orgullo.
Ha aprendido a ser Zarathustra.

Herman Hesse

 

¿Por qué comemos y bebemos otra cosa
que luz o fuego?

Juan Ramón Jiménez

 

Decía Cioran en una entrevista con François Bondy que no se debería escribir sobre lo  que no se ha releído. En mi caso, he de decir que tengo la fortuna no solo de haber leído y releído a José Luis Zerón, sino también de haber disfrutado de una proximidad que me ha permitido tener detenidas y estimulantes conversaciones con él acerca de su obra y su modo de posicionarse ante el hecho creador, su faceta de demiurgo.

De tan distendidas charlas, la idea que se desprende, a mis ojos, es la natural y absoluta correspondencia entre su persona y su creación, la sólida autenticidad de su discurrir poético, que él concibe, y así  lo ha expresado en alguna ocasión, como “un oficio paradójico y fronterizo con dolor, asombro, astucia y mucha intemperie”.

En ‘De exilios y moradas’ (Polibea, 2016), como también en sus anteriores poemarios, la poesía se torna un lugar sedicioso donde confluyen, en franca algarabía, cruciales conceptos tradicionalmente sometidos a oposición: armonía (luz)- espanto (tenebrosidad); fe (paz) -incertidumbre (caos). No hablamos, claro está, únicamente de un quehacer poético, sino del desgarro humano que se interroga acerca de su identidad, su propia naturaleza, arrojada sin voluntad y sin explicaciones a un mundo que no se deja comprender, participando del infructuoso debate entre la realidad y la apariencia.

Una poesía, en definitiva, de carácter cosmogónico y meditativo, con explícita influencia de Oriente, como se deja ver en el poema “La danza de Shiva”, y ello lo ubica en una órbita de intelectuales como Hesse, que quedaron prendados, en el desencantado Occidente del S.XX , tanto de los grandes escritores chinos como de la India de los Vedas. La poesía, en efecto, concebida como una filosofía de vida, una herramienta de conocimiento, aunque imperfecto, del cosmos (incluido el que todos llevamos dentro). Del descalabro occidental, salva Hesse a Goethe, quien por cierto también figura en De exilios y moradas, en lo que podemos considerar un diálogo entre autores, “Palabras para unos versos de Goethe”. En opinión del autor de El lobo estepario, el mundo tendría muy otro aspecto si el hombre estuviese más inclinado a vivir en el reino espiritual de Goethe. “Nada vivo es uno, siempre es muchos”, nos recuerda Zerón reproduciendo parte del poema “Epirrema”, y entrando en debate con él, pero con presentido desaliento.

No se trata únicamente de una reflexión acerca de la liturgia literaria, sino del hecho -en absoluto sereno- de estar vivos, y solos, y confusos, algo desvalidos, sin conclusiones, salvo unas pocas, erróneas en todo caso, y dispersas, con toda certeza inútiles.

Para todo poeta que siente su misión como una especie de sacerdocio (lo es para Zerón como lo fue también para Leopoldo María Panero, a cuya memoria se dedica en este poemario una composición, la Cantata para un poeta náufrago, con bellas resonancias  de la Pavana para un niño difunto) la poesía exige, sin huida posible, un sacrificio, un altar, un fuego, y una víctima…

Pero ¿quién? ¿quién ha dejado dicho que deba ser el poeta, solo porque ve en lo que florece, en lo que crepita, en lo que cruza el cielo en bandada, los signos que contienen el secreto de esta tupida fronda, tan solo en apariencia protectora?

¿Y sacrificarse para qué, y por quién, cuando la verdad es que nadie, nadie, ni aun la Sibila, como una Casandra arrepentida, quiere oír, quiere saber, anticipar la lumbre?

Y los que saben, quienes han aprendido costosamente a desenmascarar, quedan adscritos a la lejanía como premio, anticipándose a los demás en el dudoso privilegio  de testimoniar “el oleaje de deshechos”  que arrastra la vida, su inmarcesible extravío.

Siendo consciente de esto el poeta, ¿por qué no calla? Ésa es la cuestión. ¿Por qué hablar?

¿Debe ser él el carnero, y la mirada última del carnero? Observar lo que es imposible de ver, cuantificar un tiempo que no existe, levantar las piedras, apartar los ramajes, donde el espacio es claro y llano el camino…

Nada de esto parece tener sentido. Ni tiene por qué obedecer a una razón. Pero, dado que el poeta ha sido creado para ser entregado a las aras del lenguaje, a las incandescentes ascuas de Moloch, por humilde y limitada que sea la ofrenda,  su deber es buscar, explorar en el exilio el cúmulo de presentimientos, contradicciones y perplejidades con que ha edificado a porfía su descabalada identidad.

Invoca, hollando la herida, la palabra que sobrevuela el pozo, para poder hallar en su destrucción el germen que le redima de la realidad, que le purifique en el sueño,  a la hora en que es imposible nombrar…

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Luisa Pastor

Luisa Pastor

Licenciada en Filología Hispánica. Profesora de Lengua y Literatura en Enseñanza Secundaria, poetisa y rapsoda. Fundadora y directora del Grupo de Poesía Escénica y Audiovisual “Auralaria” (http://auralaria.blogspot.com.es/). Escribe en MUNDIARIO

Cruzar el cielo de Ada Soriano por Javier puig

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Cruzar el cieloEn Cruzar el cielo, la poeta oriolana Ada Soriano transita hacia la adivinación del mundo.

La poeta oriolana Ada Soriano atesora un excelente historial de libros de poesía publicados. Su obra siempre me ha parecido capaz de una mágica naturalidad que fuerza al lector a situarse por encima de su habitual mirada. Cruzar el cielo, editado por la editorial Celesta, es su quinto poemario. Ya desde su título – que es el de uno de sus poemas, el que dedica a la poeta suicida Sylvia Plath – nos advierte de su fascinación por la posibilidad de elevar la vista y alzarse sobre la opresión de las contradicciones. Aquí reconocemos su voz, ese don de la sencillez profunda, pero la encontramos más elaborada. Sin perder un ápice de sus antiguas cualidades, ha sido capaz de construir unos poemas de mayor envergadura creativa, con una alta complejidad estructural, con más inflexiones, con más ritmos; en definitiva, dotados de una mayor variedad en las técnicas y en los enfoques, que van de lo introspectivo a lo contemplativo, pasando por lo narrativo y lo biográfico.Ada Soriano

Y es que, en Cruzar el cielo, Ada Soriano ha pasado de un ritmo más pausado a otro más enérgico. Ahora sus versos son más contundentes, están ensamblados de modo que adquieren una tonalidad firme, una armonía densa, una sugerencia que se cumple. Parecen terminantes pero no lo son, simplemente expresan el ritmo del conocimiento, la pautada asunción de las sobrevenidas certezas. Ha sabido mezclar la fuerza y la fluidez, la severidad y el alivio de lo etéreo.

Aunque el liberador título del libro sea Cruzar el cielo, Ada Soriano no elude recorrer la tierra, su sinuosidad, con sus obstáculos, con las atenazadoras paradas o sus volátiles detenimientos. A menudo, se abre a lo asombroso: “Me quedé dormida y al despertar asistí al alumbramiento”. En sus visiones, suele aparecer el supremo poder de la naturaleza, de la que personifica sus elementos, que son compañías claras, convincentes, que se oponen al cúmulo de lo incierto. Es una constatación de la continua presencia de los ciclos, de las transformaciones, de todo lo que la rodea: la luna de siempre, el cielo, el sol, las constelaciones, los ríos, una naturaleza poderosa haciendo su trabajo inmenso.

Entre mis poemas favoritos está Ceremonia interior, que es un ejercicio de arte contemplativo, de cesación de la voluntad, de las ataduras, para alcanzar la posición del testigo, del espectador que siente lo que ve pero que no se deja atrapar por ello, porque se ha atrevido a saber la diversidad y lo precario de cada sentimiento. “A pesar de este desorden asisto a mi ceremonia:/a mis dudas y a mis afirmaciones. /Me invito sin autorización”. “Sólo yo soy dueña de mis cataclismos”.

El poema que da título al libro es una evocación de la poeta Sylvia Plath, la adhesión a su fuga de la vida. El cielo aquí significa la escapatoria de la pesadumbre, la bella elevación sobre los límites. Hay un ejercicio de intentar comprender una existencia claudicante, su definitivo y valeroso acto final: “No todos se atreven a subir, traspasar la línea, / cruzar el cielo. /No todos deciden su final. Normalmente aguardan”

En Te amo, la autora abunda en esta simpatía: “Y amo a los poetas suicidas, /a los catalogados y etiquetados.” Y nombra a unos cuantos de ellos. Los admira, porque: “Nada os detuvo”. Se trata de un ejercicio de empatía más que de identificación. Los poetas suicidas fueron dejando constancia de su atracción por la muerte a lo largo de toda su obra poética y de sus diarios. A pesar de la cercanía que la autora siente con esas historias, no parece este libro una premonición de sombras sino una celebración de contrastes, una aceptación de las discordancias. Su admiración es el feliz conocimiento de que estos hombres y mujeres escaparon de su irresoluble encierro: “Cruzasteis el cielo como estela de avión que parte de una nube,/ como estrellas que se fugan para volver a reencontrarse”. Salieron del laberinto en el que se puede convertir la vida y la poesía, en la lúgubre atracción de sus torbellinos. De manera distinta, la autora sabe mirar hacia fuera, vencer las trampas, atender los prodigios.

Pero Te amo es mucho más que eso, es también una revisión de filias rotundas y muy diversas, desde las de la naturaleza con sus inmensidades, hasta las de los poetas: “…por vuestros legados de soledad/ sobrecogedores y románticos”. Hay una aceptación de las turbulencias humanas: “Y a ti, hombre, a pesar de tus imperfecciones/ y mis imperfecciones”, a través de un conocerse en su complejidad: “Y saberme una y doble, perfecto ensamblaje”. Y una declaración de gratitud, de una entrega: “Y a ti, poesía/ por las contradicciones que me creas”.

Hacia la concreción es otro de mis poemas favoritos. “Esperé tu rostro, tus facciones, tu voz/tu condición de hombre. / Tu palabra de amigo como tierra que aspira / a ser plural con la caída de la lluvia”. Visión extensiva del ser, acogimiento, voluntad de comprensión de las oposiciones. Un lamento por quienes no supieron vivir: “¿Pero qué fue de nuestras almas?” “No supieron armarse de valor/ mostrarse ante el espejo,/ desasirse del lamentable abrazo de la duda”. Y una disposición a decidir lo cierto: “No se ama cuando se venera, / sino al compartir venturas y miserias”.

Nonagenaria es una buena muestra de la habilidad de la autora para describir la profundidad de una imagen, para extraer la plenitud de lo sugestivo. “Su indiferencia es aparente”, percibe, y a partir de ahí construye un emotivo retrato. Desde esa mirada que se adentra, intuye los invisibles seres que la acompañan. “Su incomunicación es aparente”, insiste. Y se pone en lugar, en esa proximidad de la vivencia del cielo. “Al contemplarle admiro su templanza, / su resignación de ave migratoria”. Es una imagen hermosa, un tránsito ganado, una parte de la vida, incluso un renacimiento.

La maestría en el manejo de la yuxtaposición de los versos se hace especialmente notoria en el más largo de los poemas, aquel que termina el libro: Vuelta. Es una de esas composiciones que, por sus características, por su fuerza, su explosiva musicalidad, su fondo asumible, destaca desde un primer momento, y se incorpora al ámbito de la mejor poesía. La poeta revierte el hecho moroso del acompañamiento a su padre en el hospital, y sale de su detenido presente viajando hacia sus recuerdos. Se recuerda a sí misma y recuerda a su padre, que pasa a existir a un nivel más trascendente que el de su simple yacer en la cama hospitalaria, para entonar de nuevo el canto de la vida. En los versos emerge poderoso el recurso de su recuperada voz, la voz infantil, confiada, hambrienta: “Dibuja un nazareno, papá”. Lejos del lugar habitado, en la mente todo ocurre como vívida rememoración en ese cruce de caminos en el que se halla: “Entretanto permanezco inmersa en la inevitable abstracción”. “Canta aquella de El Bardo, papá, / la triste historia de un payaso y su chica de alto rango”. Todo se torna ferviente homenaje: “Tu voz, la más bella jamás grabada”. Es la desposesión del momento: “Aquí el tiempo es un peregrino extraviado”,

Cruzar el cielo es un libro denso, de una luz que está hecha de contrastes, de sombras y de reflejos, y que contiene unos cuantos poemas memorables, unas visiones que nos sitúan ante una amplia concepción de la vida, un evocación de impresiones que, plasmadas con audacia, nacen de la diversidad pero no caen en la dispersión. Cada verso es como una sacudida que despierta, que busca la elevación de las más preciadas partículas de la realidad, significándolas. Y, para construir este nítido entramado, para verterse tan sinceramente, Ada Soriano no ha recurrido a deslumbrantes artificios sino al dominio de una compleja claridad. Desde la hermosa sucesión de sus alcanzadas palabras, se ha puesto a adivinar el mundo, con todo su ser.

Los Días suspendidos de Francisco Gómez, Entrevista y Micromecenazgo

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http://www.verkami.com/projects/13861-los-dias-suspendidos

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“Los días suspendidos” habla de las cosas que inquietan al ser humano en el siglo XXI”

Nos sentamos frente a un hombre moreno aunque las canas le peinan ya sus sienes, en la frontera de la mediana edad hacia la madurez. Tiene un arriesgado proyecto en su cabeza: publicar un libro de relatos “Los días suspendidos” con el sistema de micromicenazgo y la aportación de lectores-colaboradores en esta maravillosa locura literaria. ¿Lo conseguirá? ¿Sí? ¿No? ¿Quién sabe…? Pero él, un escritor y periodista anónimo, en la piel de las Españas, se embarca en esta aventura como un moderno Quijote en pos de nuevas ínsulas que hablen al hombre contemporáneo que es él mismo, de sus ínfulas de amor, incertidumbre, soledad, escepticismo y gotas de esperanza camino del XXI siglo donde todos hemos embarcado.

¿Quién es Francisco Gómez?

Pues es un hombre que ronda ya los 50 años y quiere cumplir su pequeño gran sueño de hacerse un hueco en el panorama literario si es posible.

¿Qué proyecto tienes ahora entre manos?

El propósito que me he marcado es publicar un libro a caballo entre la literatura y el periodismo, que se llama “Los días suspendidos” en una plataforma digital de proyectos de micromicenazgo, Verkami, que ha aprobado mi proyecto para llevarlo a la  práctica. Pediré la colaboración económica de los lectores-coeditores para que el volumen vea la luz y sea una realidad antes del verano.

¿De qué hablas en “Los días suspendidos”?

En “Los días suspendidos” hablo de las cosas que inquietan a los seres humanos en estos principios del nuevo siglo: las incertidumbres sobre el futuro, los miedos a perder el trabajo, a quedarse solos, amores, desamores, la pérdida de referentes y la necesidad de reconquistar asideros para seguir adelante, como la amistad, el empeño por ser fieles a los que somos. Estas cosas podrás leer y hacer pensar en el apartado de relatos.
Otra vertiente son mis reseñas culturales como periodista, profesión que ejercí hasta 1995 en el diario La Verdad. He asistido a charlas con grandes escritores españoles e iberoamericanos en el Instituto de Cultura Juan Gil-Albert de Alicante, como Enrique Vila-Matas, Luis Landero, Julio Llamazares, Javier Cercas, Mario Vargas Llosa, Caballero Bonald, Luis Mateo Díez , entre otros y las recoge en otro lugar de “Los días suspendidos”
Por último, en “Ínfimos” os planteo una serie de artículos para abrir la reflexión y el debate sobre temas actuales.

¿Y por qué no has tratado de publicar el libro en las editoriales convencionales?

Esta misión es cada día más difícil de cumplir. Hasta el momento, he publicado dos libros de relatos “Los días sin ti” y “Sueños de nadie” y en el segundo caso, lo envié a las editoriales más conocidas del panorama nacional y algunas que publican libros de relatos, pero el resultado fue poco positivo. Tuve que autoeditarlas con mis escasos recursos. Aunque me han dado satisfacciones y algunas amarguras, ahora quiero pegar el salto a la colaboración de los lectores. Convertirlos, si así lo desean, en colaboradores-editores en la edición del libro, que recibirán así como su nombre impreso en el volumen como mecenas de los días. En Verkami podrán ver varias formas de colaboración para participar en la financiación y edición del libro. También, y este es un sueño que ojalá se cumpla, gracias a Verkami y otros espacios digitales como vuestro medio, Agitadoras.com y frutosdeltiempo. wordpress.com ,  tratar que el libro rompa las fronteras locales de donde vivo en Elche para que lectores-colaboradores apuesten y se interesen por él y el libro se difunda por las Españas, el otro lado del charco y quién sabe dónde.
Estoy convencido que mi anterior libro de relatos “Sueños de nadie” si hubiera contado con el apoyo de una editorial mediana o incluso grande, habría pegado un buen tirón y leído por muchos lectores en toda España. Bueno, ahi estamos en la carretera de la literatura.

¿Hasta ahora qué han podido leer tus lectores?

En solitario he publicado cuatro libro; dos de relatos, “Los días sin ti” (2002) y “Sueños de nadie” (2004), además de dos libros de articulos sobre la ciudad de Elche, “Crónicas de la city” (2004) y “Crónicas de la city-2. Las tardes en el cielo” (2010). También he colaborado en libros colectivos, como “Ciudades de paso” o “Antología irregular entre azules y blancos” con el colectivo literario La Casa Azul de Chile. Llevo más de cinco años sin publicar un libro y me lo pide el cuerpo. Pero ahora quiero saber si cuento con el apoyo de los lectores y por esto me apunto al crowdfunding para “Los días suspendidos”.

¿Tienes algo más guardado en el cajón?

Pues sí. También tengo en marcha publicar un nuevo libro de artículos sobre Elche “La city-3” con el apoyo de una empresa de la ciudad de las Lanzas y la Festa. Cerrará un ciclo que me parece muy interesante. Mi amigo, el historiador Miguel Ors Montenegro, dice que dentro de 50 ó 100 años habrá que acudir a estos libros para entender algunos aspectos de Elche a finales del siglo XX y principios del XXI. Aparte he escrito otro libro de relatos sobre un tema monográfico pero este lo seguiré guardando en un cajón para retocarlo si se me antoja y esperar si alguna editorial se interesa por él o ponerlo en marcha en otro crowdfunding, aunque esto aún no lo tengo claro.

Hemos hablado con alguno de tus lectores y lectoras y nos dices que esperan de ti una novela, ¿para cuándo?

Estoy en ello. Llevo escrita una historia con más de cincuenta páginas y algunas cosas que tengo en la cabeza. Les pido que no se impacienten. Todo se andará. Estoy de acuerdo en que los escritores, salvo grandes genios, escriben sus novelas a partir de la mediana edad y yo voy entrando en ella. Siento que cada vez escribo mejor, más sugerente, más reflexivo y en ese camino estoy, Les diría a mis pocos y buenos lectores que no se impacienten. Las cosas verán la luz en su momento.
Entrevista de José Rodríguez

Los días, calendario bn 005 copia