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Los días Suspendidos de Francisco Gómez. Ciclo: Quien lee vive más. Día del libro 2017

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ya empezamos… nos vemos mañana.

 

EL ÁRBOL FLORIDO Y EL ÁRBOL DESNUDO, por Francisco Gómez

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20161110_201950_resizedA Susi. No sé por qué pero sí sé por qué

20161110_202214_resizedEl poeta de Pinoso, afincado en Elche mucho tiempo ha, Pedro Serrano realizó el pasado jueves en la sede del Instituto de Cultura Juan Gil-Albert en Alicante un repaso a su trayectoria poética con la lectura de un grupo de poemas desde sus inicios, allá por el lejano en el tiempo y siempre cercano en la memoria 1991 cuando el pueblo sudafricano suprimía el régimen del apartheid hasta su hasta ahora último poemario, “Entran jazmines en casa” (editorialOlifante, colección Papeles de Trasmoz-2015), premio Tiflos de poesía otorgado por la ONCE en 2013.

Este acto cerraba el ciclo “Alimentando lluvias 6.0.” que organiza el Gil-Albert, según indicó la subdirectora de documentación del instituto, Cristina Llorens Estarelles hasta el próximo febrero que nos esperará el Alimentado Lluvias 7.0. Bien, estaremos atentos.

Pedro Serrano es poeta y amigo y la amistad es un valor básico para quien les escribe. Su recitar desde sus primeros poemas hasta el último inédito que leyó Cristina fue un río sereno, lleno de conocimiento, pensamiento y vivencias que transmite en sus versos, desde las primeras ironías hasta el verbo tranquilo y lleno de amor florido entre pétalos de jazmín que han vestido su comedor y fueron el germen inicial del hasta ahora último poemario.20161110_194741_resized

Dejemos hablar al poeta y guarde el silencio el cronista:

“A los poetas nos interesa el límite peligroso de las cosas”; “los malos han muerto. Sólo hay buenos haciendo maldades”, “Todo lo escrito es una construcción con adobe y secada al sol. Mis poemarios están hechos con un material sencillo”.

Se definió a sí mismo como versolibrista y su propósito es “agudizar las carencias que el tiempo no puede eliminar del papel. La capacidad de los poemas de servirnos de alimento. Desprender el olor del pan recién hecho, provocando el apetito. El pan nos alimenta. El poema nos alimenta”.

Y Pedro, el buen poeta, el sensible y hondo poeta, empezó a leer su canción para emocionar, para enternecer, para hacer sentir al público asistente, combinando su palabra con un baile de imágenes en algunos casos con tono de denuncia por la falta de sensibilidad, de interés de los políticos por la cultura, el hecho cultural. ¿Quién se acuerda hoy de los validos, grandes de España y hasta reyes que vieron y denostaron al escritor más universal de las letras castellanas? ¿Y quién no se acuerda de un pobre caballero que recorrió los caminos de la España barroca entre sueños y ficciones y derrotas? ¿Cómo se llaman las meninas del cuadro del universal pintor sevillano?

Con la sabiduría que dan los años y las experiencias (el poeta cumplió años el día anterior y nos regaló bombones, buenísimos oiga, que uno repitió y no pedí más por vergüenza), Pedro leyó poemas de sus libros desde los principios “Poemas de amor y resistencia” hasta “Entran jazmines en casa”. Regalos en forma de versos como podemos leer también en “De la ironía sentimental”, “Como flores en vasos” y “Enlaces”, un poemario sobre la vida en el autobús.

Pero déjenme que transcriba el poema 20 de su último libro, que me dice tantas y tantas cosas y leyó también desde su atril, con su sombrero a cuestas, una de sus señales de identidad y un homenaje a su abuelo.

En cualquier manual de supervivencia

la primera acción es amar

antes de ser amado.

Amar a quien amas

por encima de todas las cosas,

y no caer en el suicidio

de repetir todos los santos días

los mismos salmos en la mesa,

o los mismos gestos terribles en el wáter.

La segunda acción acometida

no es odiar

a quien no te ama, sino: actuar correctamente

dándole cualquier bendición cotidiana

como un saludo al uso,

o una palabra de ánimo en desuso.

Después, todo lo

que ocurre, lo que desemboca en todas partes,

es un acto de fe.

Lo que precede en cualquier situación al

armisticio.

Como dijo el propio poeta, “Entran jazmines en casa” es un libro que nace desde el amor maduro, el amor tardío pero cierto que recorre sus estancias y jornadas. Cuando has atravesado las estaciones y has llegado a la primavera de tus horas y tus días. Otros no tienen tal suerte, tal estrella y ven cómo su árbol se desnuda y queda sin flores ni fruto y las ramas son escasas para soportar el invierno que viene ya sin remedio, quizás hasta el final.

Los jazmines alegran tu andar entre versos y tu amigo se alegra. Buena ventura es tener amigos que escriben para aligerarnos el rigor de los caminos.

Francisco Gómez

El gozo de escribir, por Carlos Javier Cebrián

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EL GOZO DE ESCRIBIR.

Conferencia y taller literario basados en el libro “El Gozo de escribir” de Natalie Goldberg. ( Ed. Los libros de la liebre de marzo)el-gozo-de-escribir

20 de enero de 1995

En principio sería recomendable, por mi parte, acotar en una demarcación reconocible, el significado de Literatura, no su significado etimológico, no el significado de la palabra, sino el sentido de su expresión. Para ello, para intentarlo al menos, podríamos acudir a explicaciones como las siguientes:

Literatura= Creación estética y lingüística. Creación estética porque persigue la belleza, creación lingüística porque persigue la comunicación.

Al menos esto dice la teoría de los Clásicos.

Horacio nos dijo que “la literatura debe ser dulce y útil”

Dulce en cuanto a no tedioso, en tanto que no es deber forzoso. Útil en cuanto que no sea malgastar el tiempo, que necesita atención interna y estaría lejos de construir una forma de pasar el tiempo, únicamente.

Hasta aquí podemos estar de acuerdo en que todo parece claro… pero ¿cómo se persigue la belleza, cómo se consigue la belleza, qué es la belleza?

Santo Tomás nos dijo que Bello es lo que siendo visto, gusta y feo es lo que siendo visto, disgusta.

Dante nos dijo que Toda belleza es un reflejo de la belleza divina.

Según los Clásicos:

Belleza es: INTEGRIDAD porque el intelecto se complace en la plenitud del ser.

PROPORCIÓN porque el intelecto se complace en el orden, en la armonía y en la unidad.

ESPLENDOR Y CLARIDAD porque el intelecto se complace en la brillantez de los secretos del ser.

Desde cualquier perspectiva, la belleza siempre es un concepto subjetivo, como subjetivo es el resultado de perseguirla. Hay que tener en cuenta que el Lenguaje Literario concede importancia al significante, al simbolismo fónico de la palabra (métrica, intensidad, tono, timbre), es un lenguaje pretendidamente expresivo y emotivo o con pretensión de serlo y en él se dan todos los condicionantes para buscar la Belleza, para hacer Literatura en definitiva.

Pero ¿qué pasa con el lenguaje coloquial, es que no tiene cabida en la Literatura, no existe la literatura cotidiana? ¿Existe Belleza en las calles, en las alcobas, en las casas? Yo creo que sí, pueden ser Literatura el sufrimiento, la pasión, el erotismo, la crueldad, etc.

Es en este elitismo Académico donde empieza a resquebrajarse la propia Literatura, donde empezamos a perderla, a no entenderla. Es por ello que a partir de aquí vamos a tratar de un término de literatura radicalmente distinto.

LITERATURA: no es belleza ni deja de serlo, tampoco la persigue ni deja de perseguirla, no es narrativa o poesía o ensayo ni deja de serlo, no es los libros, no es profesión, no es terapia, no es sufrimiento, es una actitud, es ESCRIBIR, es gozar escribiendo, es el escrito sea cuál sea su formato.

Esta charla habla de la escritura como adiestramiento para penetrar en nuestra existencia. Escribir no es un proceso lineal, no existen sistemas lógicamente ordenados del tipo a, b, c. Cada vez que nos sentamos a escribir debemos volver a la mente del principiante. Cada vez que nos sentamos a escribir debemos preguntarnos cómo pudimos lograr escribir con anterioridad. Escribir es un viaje sin mapas, es una acción física donde el entorno recoge toda su importancia, el instrumental, la pluma, el papel, el cuaderno, el escritorio, etc. Escribir es buscar la inspiración, si es que esta existiera y si no… también, es la búsqueda…

INSPIRACIÓN tiene la misma raíz etimológica que inspirar, respirar dentro de nosotros mismos. La escritura como práctica, más se practica mejor resulta, no podemos esperar a que lleguen las musas. No hay que esperar que lleguen la maravilla o el milagro, porque si así lo hacemos llegará la desilusión, hay que escribir mucho, corregir, desechar, volver a escribir, volver a desechar.

Solo existe la escritura, no existe el escritor, ni el instrumento, ni el papel, existe la escritura que se crea a sí misma.

El papel en blanco no daña

sentir angustia ante él es un lujo” JUAN ÁNGEL CASTAÑO.

Pese a que el papel en blanco puede ser intimidatorio, no podemos detenernos en ello, sería bueno tener siempre a mano nuestro cuaderno de notas y apuntar en él todo lo que nos ocurra o lo que se nos ocurra: en el bar, en la calle, en un jardín, en el trabajo, paseando. Hay que ejercitar el recuerdo, la memoria y también la ocurrencia, el instante. El escritor, el censor interno, debe quitarse de en medio, no intentar controlar lo que escribimos.

Como ejercicio se puede describir la luz, un color, la mañana, el primer recuerdo, la primera experiencia sexual, la última, recordar los libros, los poemas, los relatos que nos han gustado.

Una máxima Zen dice: Cuando hables, habla. Cuando camines, camina. Cuando mueras, muere. Siguiendo su mensaje podemos decirnos, cuando escribas, escribe. Cuando se escribe hay que acercarse a las cosas como si fuera la primera vez. Si se le da confianza a la propia voz (escribiendo), se puede dirigirla, a escribir se aprende escribiendo.

Sin embargo habría que hacer un matiz, he intentado relatar nuestro acercamiento a la escritura, haciendo hincapié en que es nuetra propia voz la que debe comandar, dándonos confianza, pero una vez que conseguimos dominarla, dirigirla, que conseguimos escribir al fin, nuestra visión de la Literatura cambia. Nuestro poema, nuestro relato y nosotros mismos no somos la misma cosa, aunque hablemos en primera persona. No hay que identificarse demasiado con ello, hay que asumirlo, pero la identificación nos la da la propia personalidad del escrito que reúne su propia fuerza y existencia alejándose definitivamente de nosotros…

Ante todo hay que hacer Literatura, las metáforas no pueden ser forzadas, deben ser verdaderas tal como surgieron, y tampoco deben abusar de lógica y racionalidad, mejor locos que falsos…

Matuo Basho un gran poeta japonés (1644-1694) del período EDO de Japón, nos dijo Si quieres saber cómo es el árbol, sé el árbol… Es bueno desnudarse, desnudar nuestra existencia en el papel, nuetras obsesiones, goces, frutraciones, ambiciones, etc. Ser escritor y escribir es sentirse libre, sin censor interno.

Otro gran maestro zen Katagiri Roshi dice

Pobres artistas, cuánto sufren, acaban una obra de arte y no quedan satisfechos, enseguida quieren ponerse a crear otra”

Tengamos esto siempre presente y al tiempo huyamos de ello… de la insatisfacción.

Registremos los detalles de nuestra vida porque nuestra vida es importante, nosotros somos importantes, mejor dicho magníficos, nuestros detalles son magníficos.Seamos escritores que aceptan las cosas como son, que consiguen apreciar el detalle.

Acariciad los divinos detalles. Vladimir Nabokov.(1899-1977)

Observad cómo Nabokov nos dice que los acariciemos, no que los vapuleemos, concediéndoles su irrenunciabilidad. Si se escribe sobre un río, hay que zambullirse en él. La literatura puede explicar cómo es la vida, pero nunca nos explicará cómo salir de ella…

Dadme el sabor, la sensación, la emoción, el detalle. El escritor vive dos veces. Vive y recuerda, y cuando recuerda o escribe debe revivir de nuevo, quizás aún con más intensidad. Debe revivírnoslo a nosotros, sus lectores, hacernos partícipes. Cuando llueve todos corren a guarecerse, en cambio el escritor sale bajo la lluvia y se moja, siente, se comporta estúpidamente porque solo el tonto observa un charco mojándose bajo la tormenta, solo el tonto observa con más detenimiento e intensidad lo que es obvio. El escritor ignora y se interroga, simplemente interroga sin dar soluciones. Lo que el gran escritor nos tramsmite no es tanto sus palabras como su respiración. Valga como ejemplo la práctica de cantar: cantar significa en un 90% escuchar, aprender a escuchar, si no se escucha con la totalidad de uno mismo, el cuerpo no se llena de música y cuando se abre la boca la música no sale espontáneamente. Para escribir es lo mismo, lo que escuchamos con toda nuestra fuerza nos colma y cuamdo escribimos fluye en la página. No solo escuchas a las personas que hablan sino que escuchamos el aire, la estación, la voz, la luz, el color, el pasado, el presente, el futuro, escuchamos con todo el cuerpo, nuestro mejor colaborador.

Escribir bien, leer mucho: INFORMACIÓN, escuchar bien: SENSACIÓN, escribir mucho: PRÁCTICA.

La tarea de la Literatura es mantener despiertos, presentes, vivos, a los lectores. Si el escritor divaga, el lector divaga. Hay que quedarse en el lado de la precisión, tener claro el objeto y el objetivo y perseguirlo con coherencia. Huir de la autocomplacencia. Vivir y escribir son dos cosas distintas, interrrelacionadas pero distintas, y pese a incurrir en contradicción, esta misma es una fuente inagotable para el escritor, la contradicción.

A menudo utilizamos la escritura como un expediente para hacernos notar, para llamar la atención, para que nos quieran o nos odien, para seducir o para autocomplacernos apenas, y en este punto empezamos a estar acabados. Sé sincero, disfruta, goza o sufre pero no desvíes la verdadera atención de la literatura.

No digas, muestra (refrán del Arte de escribir). No digas que estás furioso, hazme sentir tu furia. No digas que estás enamorado, hazme sentir tu amor.

Escribir no implica hacer psicología o servir de terapia, al ecritor no le concierne únicamente hablar sobre sentimientos, el escritor debe sentir todas las emociones y mediante la palabra despertarlas en el lector. La palabra como espejo para reflejar las imágenes. No digas fruto, di de qué fruto se trata, dadle a las cosas la dignidad de su propio nombre. Es suficiente una palabra exacta para darnos la imagen precisa.

Escribir sobre lo que tenéis delante de la nariz. Williams Carlos Williams. (1883-1963)

No confundamos el detalle, la precisión, con la insignificancia, el detalle también puede ser milagro, extraordinario. Hablamos del detalle oportuno en tiempo y en espacio, de lo no banal, hay que darse cuenta de la excepcionalidad. Todo al mismo tiempo puede ser extraordinario o banal. Escribir tiene un sentido terrenal y al mismo tiempo metafísico, místico.

Para escribir la mejor práctica es hablar, aprender las reglas de la comunicación, captar atenciones, hablar con asombro de las cosas, captar el asombro de los demás.

Tenemos que huir, por otra parte, de la idea, del mito, del artista solitario y sufridor, esto no es nada extraordinario, el sufrimiento es algo consustancial a la condición humana. el trabajo del escritor es dar vida a lo banal y convertirlo en extraordinario, en volver a despertar en el lector la excepcionalidad de lo existente, de la vida. El escritor lo es todo su tiempo, incluso cuando no está escribiendo, es un observador, un escuchante privilegiado y al tiempo un gran hablador.

Si te tiran al suelo, tienes que volve a levantarte, si te tiran al suelo otra vez tienes que levantarte de nuevo. A pesar de las veces que caigas, tienes que volver a levantarte. He aquí cómo tienes que empezar. KATAGIRI ROSHI.

Escribir requiere de un compromiso, la verdad en última instancia no daña, esto supone otorgarse el valor de la honradez. No es importnte buscar lo definitivo, la grandilocuencia; la sencillez puede abrumar, puede ser lo más hondo.

Para finalizar me gustaría matizar algunas ideas sobre el estilo. Y me serviré para ello de algunas citas:

El estilo es una especie de espejo del carácter, como sea el estilo será el carácter. PLATÓN (428-347 a.C)

El estilo es el rostro del alma,SÉNECA. (4 a.C-65)

El estilo es el hombre. GEORGES-LOUIS LECLERC BUFFON (1707-1787)

El estilo lo es todo, GUSTAVE FLAUBERT (1784-1846)

El estilo reside en que el sentido recibe de las palabras su dignidad, BLAISE PASCAL (1623-1662)

Los espejos nos informan de que existimos. Y la imagen que nos reflectan es única, así como nuestra voz íntima y propia, es única también. Siempre nos atosiga el miedo a imitar a alguien, de no reconocer nuestra propia voz, no hay que preocuparsse por ello, escribir es un acto comunitario, estamos subidos en los hombros de los escritores que nos precedieron, que nos preceden, de los que nos rodean también, la mezcla de sus voces nos ayudará a reconocer la propia. Vivimos en el presente, pero es un presente como consecuencia del pasado, de la Historia. Escribir no es solo el acto de hacerlo sino también el de relacionarse con otros escritores, con la lectura, hay que volver continuamente a los libros.