Archivo de la categoría: poesía

Presentación de “Dones del otoño” de Juan Ángel Castaño y “Naturalmente, amarte” de Juan Lozano Felices, Colección Lunara plaquette, cuadernos de poesía

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Sigue creciendo el aparador de bombones…

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LA GESTACIÓN DE LA AUSENCIA, por Lola Obrero

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A menudo pienso,
cuando estoy ausente,
en los momentos no vividos,
pero sí sentidos como tal.
A veces intuyo maneras
para volver a reiniciarme,
como si empezara a vivir de nuevo.
Comienza la gestación de mi ausencia.
Me insto a desaparecer
del entorno físico al que pertenezco.
De tal forma que
revivo en lo ajeno.

La imagen de aquella pobre niña,
que iba envejeciendo, castigada,
a permanecer dentro de un cuadro,
hasta que un día desaparecía
para siempre, sin ser notada,
me persigue desde hace tiempo.

Yo la recuerdo ausente. Y a diario
contemplaba su deterioro. Su lejanía.
Su demanda de auxilio.
Su desconsuelo…
Sus gritos, cada vez mas tenues
y lejanos, inaudibles para todos
menos para mí.
Yo me quedaba triste,
petrificada ante ellos,
sin poder hacer nada en su ayuda.

Pienso aún, cuando estoy ausente,
que la vida también a mí me insertaba
en un cuadro como a ella.
Estaba allí gestada de ausencia,
castigada, para siempre,
no tanto a ser contemplada,
como a ser la espectadora de la escena.

A menudo recuerdo
la casita del cuadro donde,
cuando estoy ausente,
me propongo pintar niñas
pequeñas y desvalidas.

Me imagino armándolas con altavoces y pancartas.
Desde sus ventanitas,
alzando sus brazitos y sus voces,
para que sean oidas, vistas
y al final resarcidas y empoderadas…

Arrebatarlas de sus ausencias.
Extraerlas de sus entornos hostiles.
Sacarlas de los malditos cuadros
colgados de mil paredes blancas.
Alertar al mundo de que sí existen.

Cuando voy a un museo,
contemplo las pinturas, cualesquiera.
Me inclino ante ellas,
las observo detenidamente,
buscando con insistencia a esa niña.
Y aunque no la vea…
A menudo me invade su presencia.

 

INSISTENCIA, por Lola Obrero

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Insiste una nube imprevista arraigar
cegando la ventana de mi vida,
huésped cansado de vueltas e idas,
infiel y egoísta pretende anidar.

Avisos, promesas, engaños, azar…
Preguntas tropiezan cayéndose heridas.
Entre los despojos respuestas rendidas.
Manos que acarician ávidas de amar.

Cuando hay esperanza,

se rompe la flecha
después del disparo, del golpe fatal.
Bocas destilando aire y falsedad.

De resentimientos la nube deshecha,
de preocupaciones quebrado el juncal…
Ya no tengo prisa…, ni tiempo…, ni edad.

Lola Obrero