serie Vouyerismos: por Javier Cebrián / Vecindad 1 y 2.

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VECINDAD 1

VECINDAD 2

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40 mares adversos. María Jesús Montía, J. Seafree, Alfonso Aguado Ortuño

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CUARENTA MARES ADVERSOS

Editorial Corona del Sur

Málaga, 2017

AUTORES:

María Jesús Montía

J. Seafree

Alfonso Aguado Ortuño

 

AL OTRO LADO DEL SOL

María Jesús Montía

Pág. 11

Título poema: CULPA

Asumo la culpa de todos mis males,

el trayecto que recorren mis pies.

Asumo la culpa de no creer en Dios,

no rezar ni tan siquiera los domingos,

de seguir exclusivamente

el dictado de mis doce mandamientos

y no pensar en los milagros.

Asumo la bendita costumbre

de amar en otoño

las hojas caídas sobre las aceras

y amar las manos

que me aman.

 

ODA AL HORIZONTE

J. Seafree

Pág. 29

Título poema: LA TERNURA SUEÑA

Algo así como una nube,

como una flor,

algo así como un verso…

La naturaleza, ¿dónde está?

La belleza, arrodillada,

plegaria que abraza la ternura.

Libres las nubes, las flores,

libres para concebir

versos sin ataduras ni cobijo.

 

PREGUNTAS

Alfonso Aguado Ortuño

Pág. 46

Hoy tiene el ánimo decaído.

El otoño que tanto esperaba

llegó demasiado lluvioso.

La felicidad le ha preguntado:

«¿cuántas veces has sido feliz?».

Él, ignorando la pregunta

se acerca a la ventana y la abre.

Entra la lluvia de la mano

del viento. Y le llega una voz

desde el cielo plomizo: «¿qué edad

tienes?». Y cierra la ventana,

se sienta, cabecea y se duerme.

Tres poemas de mujer, o el rescate de tres almas bellas, por Javier Puig

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Los muchos afortunados que el pasado domingo, en el Teatro Circo Atanasio Díe Marín de Orihuela, asistimos a la representación de Tres poemas de mujer, no salimos en absoluto decepcionados de una obra de la que, por sustentarse en las hondas heridas y en la fértil sensibilidad de tres importantes mujeres poetas, tanto se podía esperar. Allí comprobamos cómo el autor ha sabido trasladar al escenario ese diverso sentir que ha quedado unido por lo trágico; y cómo también ha aprovechado esas historias para explorar la incidencia – tanto en el propio creador como en la sociedad que le atañe -de esa otra dimensión vital que es la poesía.

El texto de Fernando Alonso Barahona resulta lo suficientemente rico para trazar unos diálogos de contenido dramatismo y de gran elocuencia. La dirección de Emilio Zaplana es impecable, y las excelentes interpretaciones lograron que intimáramos con al alma de esas tres audaces mujeres. La obra nos presenta su ardua lucha, su necesidad de algo tan sutil, tan difícilmente comunicable, que no es nada fácil que se lo proporcione el mundo. Y las observamos y vemos que se reconocen más veraces cuando adaptadas al ritmo de las palabras que crean; con ellas, autentifican sus sentimientos, erigen una casa propia hecha de materiales inabordables.

El texto se construye desde la división en tres situaciones independientes que se corresponden con los momentos finales de la vida de cada una de las tres protagonistas que, en sus diálogos y en sus monólogos, expresan su lamento ante el mundo, su grito de rebelión contra lo que las consume lejos de una vida lograda. Esas tres mujeres solo entrecruzan sus caminos al principio y al final de la obra, cuando, desde una apariencia espiritual parecen fundirse sus hermanables destinos.

Contemplamos a tres poetas que representan a mujeres dispuestas a liberarse del secundario papel que les asigna una sociedad que es machista y, a la vez, insensible a la magia poética de las palabras. Esto lo vemos muy especialmente en la relación entre Delmira Agustini y su exmarido. Este no comprende y no admite el refugio interior de esa mujer irrespetuosamente deseada, su necesidad de volcarse en lo hondo de un mundo propio desde el que extraer las expresiones más vitales de su sentimiento, esos poemas plenos de erotismo que él no puede consentir, esa libertad inadmisible. “La palabra ha suplantado la realidad”, dictamina él en tono claudicante y hostil. Luego viene la violencia definitiva, fruto de la impotencia para doblegar el indomeñable espíritu de esa mujer.

Alfonsina Storni es la poeta que añora al hombre que se fue, el padre de un hijo que ahora, pese a sus esfuerzos, no puede ser suficiente sostén para una vida agredida por la enfermedad. Alfonsina es a la vez una mujer fuerte y derrotada, la indubitable muestra de la fuerza que traspira en cada fragilidad humana, una poeta que ya no puede seguir escribiendo la pena absoluta del acabamiento invasor.

Alejandra Pizarnik es la mujer encerrada en su laberinto mental, en el que de nada sirven los intentos de esperanza. Una mujer lúgubre en sus escritos que aquí es capaz de ciertos simulacros de alegría, de fugaz jovialidad cuya consistencia deja siempre paso a la atrayente presencia del abismo. Los contactos humanos que implora son insuficientes porque ella siempre vuelve al torbellino de su poesía, a esas palabras que solo le sirven para revolverse y retroceder en el camino de la imposible luz. Nadie puede rescatarla, ni su amiga Olga que se siente impotente para ayudar a un ser tan encerrado en la imperiosa creación de sus oscuridades.

Las tres mujeres mueren trágicamente. Alfonsina y Alejandra se suicidan. Delmira es asesinada. Las tres, antes de morir, dejan en el borde del escenario, una pequeña pila de libros atados, legado de vidas muy intensas, trasposición insuficiente de sus zozobras, de sus búsquedas pertinaces, de las abruptas incomprensiones padecidas. Las tres son mujeres valiosas, singulares, independientes, que tratan de enaltecer y fijar sus extremos sentimientos en unos versos insobornables. Al final, sobreviven sus espíritus, la esencia de su ser traspasado a los dominios de lo posible en el ámbito de lo sobrehumano. Y al espectador de esta magnífica obra le queda la sensación de que esas vidas dolorosas han sido bellamente rescatadas del silencio.

LA CITY ME ABURRE, por Francisco Gómez

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De un tiempo a esta parte compruebo con desazón creciente que esta city llamada Elche donde vivo y muero cada día, escenario de las alegrías y sinsabores más amargos de my life me aburre cada día más.
Bostezo cuando observo el panorama social, político y económico que dominan esta city que al cielo mira con figuras mediocres que no aportan grandes movimientos al devenir futuro de una urbe con más de 230.000 almas. Una city que se está dividiendo en grupos, espero que reconciliables. Una ciudad apagada, con pocas ilusiones, trabajos de supervivencia y alta, altísima movilidad laboral. Espero que, al igual que ocurre en el patio nacional, surjan figuras que renueven el panorama social, político y económico y aporten ideas y un aire fresco a este ambiente encerrado en habitación oscura y sin aparente salida.
Es necesario, cada vez más, que se desarrollen industrias alternativas al calzado para romper de una vez el monocultivo industrial. Muchos buenos amigos que toda su vida se han dedicado al zapato al llegar a los 45 se ven atrapados a currar a temporadas cada vez más cortas y con cada vez menores posibilidades de salir de este círculo. Lo he escrito mil veces; aquí la uni Miguel Hernández tiene mucho que decir y lograr atraer inversiones de verdad que ilusionen y proyecten futuro. Ahí están parcelas y parcelas del Parque de Torrellano-Saladas, muertas de risa al sol. El turismo tampoco veo que despegue como fuente alternativa de riqueza y trabajo. Pernoctaciones de un día y los turistas se largan. Vemos cómo queda el patio tras el 15 de agosto y cuántos comercios, bares y restaurantes se resisten al cierre. El personal está pelao y nos dicen que estamos saliendo. Serán algunos. Hoy, (y hay que reírse llorando) si eres mileurista eres un privilegiado. Te dan ganas de vomitar cuando escuchas semejantes majaderías.
Observo exposiciones de palmeritas, damitas y demás símbolos repetidos ad infinitum y ya cansa, qué les voy a decir. La cultura barata tiene esto, que resulta coladero bajo el patrocinio del gratis. Hay escritores y poetas que publican y mejor sería que guardasen sus escritos en el cajón del armario bajo veinte llaves. O quemar para resultar purificados y transformados en mejores empresas. Ya sé que estoy haciéndome amigos con estas palabras pero I´m sorry, mi nivel de exigencia y amistad está subiendo enteros ante tanto cutrerío que veo a mi alrededor. Y uno sabe que casi siempre está solo. Los demás a veces nos acompañan. Puestos a no poder hacer nada, protesto con la palabra.
Me aburre cada vez más pasear por las mismas calles, salir de marcha por los mismos y escasos garitos, saludar las mismas gentes, hablar y sonreír hipócritamente a paisanos a las que no importo ni me importan nada. Las mismas fiestas me aburren cada día más, los mismos actos, las mismas cosas, salvo ligeras variaciones. Salvo el Misteri y la Nit de L`Albà que me siguen emocionando, poco me interesa ya del capítulo de actos. Pero ver el Misteri y aguantar horas y horas de plantón mi pierna cada día lo resiste menos. Que la Mare de Déu me perdone por no presenciar el Ternari, su  Soterrament y la Coronación. Que me perdone por tantas cosas. Mi corazón le sigue llevando un altar en el pecho
Y encima estoy castigao a permanecer  en este roal que amo y detesto por circunstancias que atan my life a estas coordenadas socio-temporales.