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Presentación de Pasado Propio de David Matuška Olzín en Elche

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Presentación de PASADO PROPIO de DAVID MATUŠKA OLZÍN,

por Pedro Serrano

47 poemas, 1.115 versos escritos por un músico, por un tipo muy atractivo que sopesa todo cuanto dice.

Decenas de líneas, como nuestras vidas, cayéndose en los tejidos. Un puzle de postales, un todo en movimiento.

Unos poemas escritos por un compositor de extrañezas, traductor, lingüista, bajista, arquitecto de voces, agitador de sentidos, cambiador de pañales, checo, sí, mas checo enamorado.

Bien, hasta aquí el juego de palabras, la fórmula con la que se intenta llamar algo a la atención muy necesaria.

Ahora llega la oportunidad de colar entre las páginas del libro, pero no con el fin de diseccionar los poemas, o analizar los 20 años literarios que han consumido vidas al propio poeta.

No es necesario; en este momento toca oler el poemario, no es nada metafórica esta expresión que estoy utilizando, desde que se empieza a fabricar el papel a partir de la celulosa, comienzan las moléculas químicas a intervenir, empieza la madera a hacerse vieja, no solo vamos a oler la emoción del libro de David, también estamos ante un libro nuevo que nos está provocando, muy sutilmente, adicción.

Adicción por las medusas que saltan entre sus páginas, y adicción provocada en parte por las partículas residuales del pegamento que se usa para encuadernar.

Con solo abrir un libro y oler sus espacios, ya somos seguramente más poéticos dependientes.

Estamos dentro del pasado de David. Vemos la nieve para acabar disparando o preguntando, ¿y ahora qué? no puedo encontrar las huellas que me lleven a casa. Afirma el hombre de silesia.

Ya estamos dentro de un pasado propio. y allí dentro, con las palabras con la que el autor diseña sus poemas, nosotros podemos trazar un mapa donde las geografías palpitan igual que los corazones.

Matuska: eres de un lugar donde todo está perforado y atravesado por un cometa. Un lugar donde existe un saludo secreto, y en la calle, pasean piedras, animales, y a veces personas. o, pasea gente soportando la felicidad hecha a mano.

Bien, y ahora qué, el mar es una luna, tu bebes de la oscuridad, tú, eres David, o eres tól, qué y quien eres. ¿Eres un sonido? ¿Eres el sonido? ¿Eres este sonido?

Antes lo eras, antes de cualquier milagro eras un poeta nocturno, un tipo perdido bajo la lluvia, solo, perdido en el bunker, es más, incluso entonces, al contar tus penas bajo la apariencia de ese peatón nocturno, no apreciabas el detalle: seguías solo, solo, porque allí no había absolutamente

Bien, podemos confesarlo, hubo un pasado propio. Érase una vez, un oficio, un camarero, un ladrón de miradas, un poeta 800 metros abajo donde se escribe sin miedo, o un acaparador de libros que ni siquiera lee.

Hubo pasado propio, y alcohol, y muerte, y serpientes, y fango, y dolor, y lágrimas, y oscuridad, pero de esto, de todo esto queda algo que, como tus párpados, también sigue cosido a un escenario:

Queda el latido, queda la respiración, queda un dios que no está, queda la fe, a tu lado. Queda la fe, en ti.

El dolor ya se fue.

Queda la fe, en ti.

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Presentación de Pasado Propio en Elche. 1 de junio de 2018, 20 horas. Centro Cultural Les Clarisses.

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Algunos ejemplos:

 

Presentación Pasado Propio en Alicante. 26 de mayo, 12 hras. Ravi Café.

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LA MOMIA

a Alfonso Aguado

Allí es cuando yo,
momia nocturna me levanto,
y salgo a pasear
sin tener un rumbo fijo.

A beber la oscuridad.
Con la soledad lavarme.

Y sentir
como la seda
de noche me cubre.
La seda de esta noche.

La seda de esta noche.
Llena de milagros
y montones de papel ardiendo.

Y cuando llueve
el cristal roto
encima de mí
y me graba tu nombre
en la cara,
yo me estoy muriendo
sin sentir dolor.
Así me muero yo todas las noches.
Así me muero yo todos los días.

Novedad. Pasado Propio de David Matuška Olzín

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Título: Pasado Propio

Autor:  David Matuška Olzín

Género: poesía

Colección: Lunara poesía

Editorial: Ediciones Frutos del Tiempo

ISBN: 978-84-88170-88-0

páginas: 84

precio: 12 euros euros incluidos los gastos de envío (España)

también se atienden pedidos desde el extranjero con sus gastos de envío correspondientes

(sin determinar)

pedidos: frutosdeltiempo@gmail.com

pago: contra ingreso en la cuenta de Edicones Frutos del Tiempo, una vez realizado el pedido por mail.

 

 

 

Y ME PASÓ LA LUZ

Y me pasó la luz,
en la calle.
No vi más
que un mero reflejo.
Parecía un carroñero
y a lo largo pasaba
gente sufriendo
la felicidad
hecha a mano.

 

pág 17

 

 

LA MOMIA

a Alfonso Aguado

 

Allí es cuando yo,
momia nocturna me levanto,
y salgo a pasear
sin tener un rumbo fijo.

A beber la oscuridad.
Con la soledad lavarme.

Y sentir
como la seda
de noche me cubre.
La seda de esta noche.

La seda de esta noche.
Llena de milagros
y montones de papel ardiendo.

Y cuando llueve
el cristal roto
encima de mí
y me graba tu nombre
en la cara,
yo me estoy muriendo
sin sentir dolor.
Así me muero yo todas las noches.
Así me muero yo todos los días.

pág 21

 

 

NO SIEMPRE SE PUEDE

No siempre se puede ver a una corza
con los ojos llenos de hojas,
en otoño.
Y viéndola, respirar,
reírse y festejar.
Luego basta con cerrar las puertas,
con pestillo.
No tener que volver la cabeza,
no dejar entrar a extraños.
Entregarse y usar las campanas
como señal.
A veces oscurecer,
bajar las persianas.
Estar con los tuyos
y dejar los fantasmas
golpear en las rejas de las ventanas.
Revisar el pasado
y saber qué ocurrió de verdad
y qué es una ficción.
Seguro que no es imposible,
pero no siempre se puede.

 

pág 50

HOY SÉ

Hoy sé adonde ir , y por donde,
conozco el camino
Me invitaron, en un papel bonito lo escribieron
y firmaron.
La firma ilegible, pero de la cara me acuerdo.
Sé correr, llevo la llave,
sólo encontrar la cerradura, sé por donde.
Atravesar las vías esquivando los trenes.
Mucha gente hay allí y estorban,
pero tengo que seguirla.
Me explicará el amanecer
y por qué mi sangre está hirviendo,
y por qué no puedo pasar una sola página
sin rozarme con la muerte.
Acaríciame y diles a todos los demás, que olvidé.
Llévame al parque.
Te abrazaré, un árbol abrazaré, por favor.
Otra vez amanece,
y el miedo del día se convierte delante de mis ojos
en lágrimas.

 

pág 71

 

 

Sobre Malasia en el corazón, de Ángeles Campello, por Javier Puig

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Los Cuadernos imposibles, nº 14, 2010.

Malasia en el corazón, de Ángeles Campello, es un poemario que nace de la espiritualidad de la autora, de su afinidad con la filosofía y las técnicas orientales, lo que se aprecia en los diversos epígrafes de los sucesivos capítulos y en su concepción global más que en los propios versos que, desde su desnudez y autenticidad, no aspiran al proselitismo sino a una serena e intensa auscultación de la vida.

Muchas veces, estos poemas abiertos están formados por unos pocos versos que resultan suficientes para expresar una idea, un sentimiento que no es preciso enlazar, sino que se basta como certeza luminosa que ha advenido en el acto creativo; se sabe parte del todo, pero no precisa inmediata explicación, ya que está ya implícita, clara y diáfana en su profunda cadencia.

Los versos se deslizan con una contundente suavidad, avanzan con la alcanzada facilidad de lo sencillo y propugnan una certeza que no es irrefutable porque sea totalitaria sino porque es una verdad aparte, íntima, que no agrede las convenciones ajenas y se dice a sí misma con extrema levedad.

Estos versos pueden ser simples imágenes, la expresión del contenido de la vivencia interior que comporta la corroboración de las amistosas piezas de una vida, los momentos de comunión con el mundo, los sentidos regocijados en la idea deuna fusión del amplio espectro perceptor. Por supuesto que también hay un canto al bien espiritual, a su penetrante beneficio, pero nunca sueña a engaño, a autoinducción de evasivos pensamientos.

Los poemas sugieren una espontaneidad y una conseguida paz que desmoronan cualquier tensión previa en el lector. Lo que no quiere decir que resulten melifluos, que omitan el reverso de lo que instintivamente deseamos, el fracaso de lo querido. Así, en el apartado referido al amor están muy presentes el desamor y otras decepciones.

A veces, estos versos son una pregunta, como esta a la que lleva a la autora el paso del tiempo, su corroboración a través de la imagen que le devuelve el espejo: “Percepción del tiempo, / espejo que acuchilla/ Ya no existo para el juego?” Pues no omite la autora descender hasta las realidades que son las de la contundencia de la propia naturaleza, como la del declive corporal, que supone el disgusto del propio reconocimiento, el nuevo lugar que se ocupa en el mundo, esas distintas miradas que se reciben, ante las que es difícil admitir la necesidad de nuevas respuestas.

Hay poemas mínimos, como si fueran haikus heréticos, que prácticamente son escuetas evocaciones de una sabia voz interior que se reclama: “No hay viento/ No hay dirección /Dónde voy?” Los poemas a veces se hacen vehementes, alcanzan el grito existencial, interrumpen el afán beatífico y consienten las variantes de la transitoriedad: “Rotundidad de mujer/ que eclosiona, / alma femenina/ que reclama, / hastío de tanto silencio, /hartazgo de tanta contención. / Grito! Lloro!/ Me rebelo/ Clamo! Invoco!/Basta!”

En estas páginas tiene cabida toda expresión de sentimiento que se pueda articular en luminosas palabras. Así, la autora no omite la inclusión de unas pequeñas nanas, que son prodigios de simplicidad, atrevimientos de candor, pulsiones afectivas que también nos configuran, todo ello desde la intención de no ocultamiento, de no escatimarle al lector ninguna cara significativa. Estas nanas son evocaciones de la infancia más sensorial, aquella en la que aún no existe la frecuente distorsión de la palabra: “Sábanas limpias / olor a lavanda / tierna infancia”.

En el apartado titulado Viaje interior, se describen las aproximaciones a un sentir que busca aunarse con el mundo, a una actitud de no confrontación en el infierno de las oposiciones. Es la meditación en la palabra, el apaciguamiento de la sed de encontrar destinos irrenunciables, una forma de quedarse en la proximidad, en el centro donde es posible la inherencia. Aunque, a veces, estos poemas sean una consignación de la lucha: “Será siempre necesario / traspasar el umbral del dolor / para alcanzar la paz?”

Miradas se inicia con una preciosa cita del Maestro Dogen: “Sabed que el corazón se comunica con el corazón en secreto”. Y continúa con esa serie de micropoemas – de tres, cuatro o cinco versos – que expresan un sentimiento hondo que admite muchas aproximaciones.

En Versos de amor, se acerca a ese sentir desde diferentes perspectivas; en primer lugar, como algo positivo: “Dos corazones/ aliviados por un/ oasis de amor”; o desde el punto de vista de la alteración del equilibrio propio a través de la pasión: “Donde podré guarecerme/ de este inesperado/ tsunami de pasión/ que ha roto el dique / protector de mi corazón/ devastando toda paz / y equilibrio alcanzados”; o del dolor de la separación: “Tan solo sé / que no te olvidaré / por cómo se abre la herida / cuando la brisa / más allá del océano / me susurra tu nombre”.

No son la mayoría de los que conforman este libro poemas al uso. En algunos, parece como si no hubiera intención de versificar sino de tan solo esparcir palabras, brevemente alienadas, por el blanco de la página, para transmitir la fundamental presencia de lo que importa. La letra ornamentada, los dibujos orientales, los retratos asiáticos, contribuyen a que, con este libro en las manos, recorriendo sus páginas, accedamos, pese a las constataciones de lo triste, a una sensación confortadora. “Pensé que mi espíritu había trascendido la pasión”, nos dice Ángeles Campello describiéndonos una emoción que es reconocida como parte del ser, como necesaria vivencia inusitada. Y hay poemas que denuncian los menoscabos que nos produce la vida: “Mas el tiempo transcurre sin permiso…”

El libro termina con una cita de Thick Nhat Sanh que me parece muy pertinente para acertar en la percepción de este libro tan bello: “El arte es la esencia de la vida. Nuestras palabras y nuestros actos están llenos de arte. Es la plena consciencia.”

Novedad. Silencio, Colección Lunara poesía. Ediciones frutos del Tiempo. Ed. Alfonso Aguado Ortuño

Imagen

http://alfonsoaguado.blogspot.com.es/2017/05/silencio-poemario-2017.html

 

Colección Lunara poesia nº 22

precio: 10 euros

Pedidos frutosdeltiempo@gmail.com

Varios Autores: Shiro Dani, Adrián Dorado, Alfonso Aguado Ortuño, Felipe Zapico Alonso, Mónica González Velázquez, Javier Gm, Lola Andrés, Raúl Reguera y An Yi Campello.

ISBN:  978-84-88170-76-7