Archivo de la etiqueta: Elche

Club de Lectura, con La City 3 de Francisco Gómez

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Novedad, La City3 de Francisco Gómez

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Artículos de opinión

 

Mesa redonda de la exposición “La emoción del gesto”, de Javier Rojo

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El viernes 29 de enero se desarrollará la mesa redonda de la exposición temporal del pintor Javier Rojo “La emoción del gesto”, en la que participarán Javier Rojo, José Rayos Menárguez (Licenciado en Historia del Arte y pintor) y José Luis Zerón (poeta oriolano).

Según el autor, más que una mesa redonda, será un círculo terapeútico en el cual se reflexionará en torno al Arte y la Poética en el mismo.

De 19:30 a 21:00 h

Centro Municipal de Exposiciones, Plaça de Sant Joan, 6 Elche

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Jesús Zomeño en el ciclo “Letras de Elche en la calle”

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Programación de Barrios y Pedanías del Ayuntamiento de Elche

ciclo: “Letras de Elche en la calle”

viernes 15 de noviembre, 18 horas

Centro social Francesc Cantó, C/. Pedro Moreno Sastre 36, Elche

http://elchedigital.es/not/6674/jesus_zomeno_participa_en_una_charla_coloquio_con_el_titulo__los_que_no_fuimos_memoria___coleccion_laberintos__/

http://www.visitelche.com/salud-y-belleza/elche/centro-social-francesc-canto/

http://www.diarioinformacion.com/elche/2013/11/14/autores-elche-salen-calle-busca/1437374.html

Charla a cargo de Jesús Zomeño: “Los que no fuimos memoria”

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Paraíso perdido, por Francisco Gómez

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infancia infancia 1Todo cambia, todo fluye, nada permanece. Nunca te bañarás dos veces en las hojas del calendario que observas. Nunca se detendrá tu mirada dos iguales veces en el mismo lugar del minutero.

El tiempo pasa, corre y no espera a nadie. Ya ni nosotros somos los mismos ni nuestros referentes más inmediatos, más cercanos, más dulcemente queridos.

Mi queridísimo sobrino Sergi ha cumplido el 20 de mayo del Año de Nuestro Señor siete añitos como siete soles redentores y aún cree ¡bendita inocencia, bendita verdad de niño bueno en los Invizimals, en Desafío Champios y en Clan y todo la troupe! Todavía espera con impaciente creencia en el advenimiento de Papa Noël y los Reyes Magos de Oriente siempre que sea bueno y se porte bien. ¡Bendita ingenuidad de niño bueno y pinturero!

Me entran ganas de llorar por lo que fui y perdí en el camino. Por el niño traicionado en mi deambular como hombre perdido en mitad de la niebla. La noche que a él le protege con sus dibujos y sus héroes infantiles y la presencia cercana de sus papás, a mí se me puebla de fantasmas, deseos insatisfechos y cada vez más inciertas probabilidades. Trenes al filo de la madrugada que se escapan en el andén como viajero desolado que no acierta a conocer su posible destino, si es que lo tiene. Las noches se visten de fantasmas, de personas esencialmente queridas que han dejado huecos insustituibles en el corazón. Las madrugadas se llenan de voces que mis manos ansiosas no logran alcanzar.

Veo a mi sobrino, a sus amiguitos, a los pocos amigos que hoy día tienen los niños. Y me duele. Francamente me duele. Tengo la sensación de que los niños están sobresaturados de regalos, un poco menos por esta crisis que nos azota. Pero los niños necesitan más contacto, más jugar entre ellos, no sólo verse en el patio del cole y en los cumples.

Nosotros, los de entonces, aquellos que teníamos el cetro del poder del tiempo entre las manos, cuando el tiempo nos esperaba a nosotros en tardes inacabables que respiraban felicidad por los cuatro costados, apenas teníamos regalos. Casi nunca nos preparaban una tarta y si la había, no sobraban ni las peladillas. Nuestros juguetes eran el Exin Castillos que duraba varias temporadas o el Fort Apache, eterno presente en la memoria. Y las chapas, las canicas, y la pelota de fútbol en los descampaos con épicas partidas hasta agotar las luces. La peonza de madera que hoy se ha vuelto de plástico para que se rompa y sustituirla por otra como piezas intercambiables. El escondite inglés, churro-mediamanga-mangotero. El tiempo que se fue cuando nos creíamos inmortales.

Ya sé, querido Sergi, que estas son tonterías que recuerda tu tío que a ti ni te van ni te vienen, que a casi nadie importan, salvo a quienes las vivimos. Veo que te haces mayor, que ya no eres un bebé, que te estás haciendo un hombrecito delante de mis ojos, que ya me replicas con tus argumentos muchas cosas y no puedo evitar que me entre un no sé qué por los ojos.

No pierdas, sobrino de mi corazón, tu inocencia, tu verdad verdadera, esta que es tuya. No te la dejes arrebatar por nadie que intente hacerte de menos porque ellos sí han descabalgado del tren de la inocencia, del paraíso de la verdad y están perdidos.

Veo tu tiempo y el mío y sólo puedo emocionarme. El tuyo, un camino de posibilidades abiertas, el mío, laberintos que se cierran alrededor sin aire ni salida donde encontrar una fuente de agua fresca y buena que me regrese a tu paraíso que tanto entusiasma.

Sobrino amado, sobrino querido, sueña con tu sueño limpio, con los angelitos y tus héroes de la tele y con todas las personas que te quieren y las aventuras con tu amigo Víctor y Julia y los demás amiguitos que estuvieron en el cumple.

Deja que llore de emoción en cualquier esquina contemplando tu felicidad de niño de siete años mientras tu tío, cuarenta años después, entra en su paraíso de niebla y recuerdos perdidos entre un laberinto de pérdidas y ausencias que vienen a visitarme por las noches, huérfanas de amor y cariño, distintas a las que tú hermosamente disfrutas.

Sé feliz siempre y no pierdas tu hermosa inocencia. Por encima de todo y de todos.