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OBJETIVO: CENTRO, por Francisco Gómez

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aquienelche.com

Si hay una cuestión que tiene enredada a la “city” en estos tiempos es la peatonalización de la Corredora y buscar una solución al Mercado Central. En un principio se hablaba de empezar el proyecto de esta arteria principal tras las fiestas de agosto de 2018 pero la oposición de vecinos, comerciantes y parte del espectro político municipal ha replanteado la situación.

elche.com

El alcalde, Carlos González, ha manifestado que la peatonalización de la Corredora y ahora una parte del centro que incluirá parte del Raval, Passeig de les Eres de Santa Llucia hasta José María Buck (ahora Andreu Castillejos) no será posible hasta que se encuentre una salida a la patata caliente del Mercado Central. Para más enredo, el Icomos (Consejo Internacional de Monumentos y Sitios ligados a la ONU a través de la Unesco), subrayó en un informe en primavera que la declaración del Misteri podría ponerse en entredicho si la actuación en el área del Mercado Central afecta al entorno del drama sacro-lírico (léase tráfico). La presidenta de este organismo, Alicia Castillo, ha manifestado su preocupación por este asunto y ha apuntado que habrá nuevo informe en otoño. El Ayuntamiento plantea una reforma del proyecto del Mercado Central a la empresa concesionaria a la que ésta se niega. Todo pendiente de unas catas arqueológicas que contemplen la presencia de una trama de tuneles de la Guerra Civil en todo el entorno y que obligaría a esta empresa a replantearse el tema. Un galimatías que ha traído y trae de cabeza toda esta legislatura a la Plaça i Baix.
En el diario único (Información-3 agosto-18) en noticia de José A. Mas se anuncia que hay un principio de acuerdo para revitalizar el centro en un proyecto que tendrá una duración de un mínimo de tres años, o sea, para el próximo o próximos gobernantes del sillón principal de la city. No se hará ninguna actuación de envergadura hasta que no se aclare el futuro del Mercado Central que depende de las catas arqueológicas, objeto de la controversia. A la peatonalización de la Corredora se sumará el Passeig de les Eres de Santa Llucia, parte del Raval y Corazón de Jesús, al otro lado del Vinalopó. Se persigue limitar el acceso con vehículo a residentes y servicios públicos y reducir muy mucho el tráfico en las calles Alfonso XII y Ángel. Las líneas de autobús H y F se reorientarán por el Puente del Ferrocarril. Este plan incluye la creación de dos nuevos aparcamientos subterráneos con mil plazas en Candalix y José María Buck con la inclusión de señalización dinámica en los accesos a la city con información en tiempo real de las plazas libres. Todo con la vista puesta en Elche Capital Europea 2030.
La actuación para revitalizar el centro contempla intervenir en Alfonso XII, Juan Ramón Jiménez, Ángel, Plaça i Baix, Corredera, Capitán Lagier, Porta Oriola, Sant Miquel, Fatxo, Porta Xiquica del Salvador y Nuestra Señora de la Cabeza. Tras muchas deliberaciones y reuniones, parece que sí hay acuerdo, con la oposición del algunas fuerzas políticas pero llegar a un acuerdo ha costado. Y mucho. Seguimos siendo “city” y reinventarse no es nada fácil. Otras grandes ciudades han peatonalizado su centro y ha funcionado: casos de Oviedo, Valladolid, Burgos. Y sus paisanos y turistas pasean por las calles y se acercan a los comercios y estos entornos urbanos han limpiado su cara de arrugas y concedido nuevos atractivos a sus vecinos y visitantes.
El aviso es claro; o renovarse o morir. Cada vez son más los establecimientos comerciales que han echado el cierre en el centro, con especial incidencia en la Corredera y cada vez se observa menos ambiente y menos personal paseando por el centro. Calles desoladas sábados y domingos por la tarde. Cada vez más ilicitanos largándose como mínimo al Aljub o a los centros de Alicante o Murcia donde el ambiente comercial y de ocio es, nos guste o no, mucho más atractivo.
El tardeo en la city no ha funcionado como quisieran muchos pubs, cafeterías y restaurantes y sí es atractivo en la vecina Alicante o Murcia. Muchos de estos pubs comentan que no les dejan trabajar como les gustaría por problemas de horarios y quejas de ruidos. Otro motivo para que haya menos marcha por el centro. Uno aún recuerda la cantidad de pubs y tascas que había en la zona en los 90 o la infinidad de discotecas de los 80 o la mayoría de los cines desaparecidos a principios de este nuevo siglo.
La fuga de franquicias en los últimos meses, sobre todo de la Corredera ha sido impresionante. Sin ánimo de hacerles publicidad pues no me va nada en ello, Osho, Massimo Dutti, Pull and Bear, la Magdalena en plena Glorieta hace poco… Sólo queda del grupo Inditex, Zara en pleno cine Capitolio. ¿Seguirá…? ¿No..? Deshojen la margarita.
Está claro que el centro de la city necesita una revitalización porque corre el riesgo de “morir de gloria” por épocas pasadas. Leí en los medios que los comerciantes de la zona se han mostrado renuentes a ofrecer a sus clientes aparcamientos gratuitos en la zona auspiciados desde la esfera pública. Así no vamos, si no queremos seguir anclados en el siglo XX.
Una reforma del Mercado Central, que no sea agresiva con su entorno ni aumente el tráfico, ¿por qué no podría ser posible? Por las mañanas, la parte de abajo, zona de venta de frutas, verduras, carne, pescado y demás y por la noche, espacios de hostelería y cafeterías modernas, atractivas para atraer al personal al centro a disfrutar de una cena mientras, por ejemplo, escuchas un concierto de música o cualquier actividad de ocio. Como uno ha visto en centros comerciales de capitales como Lisboa. ¿Por qué no crear rutas gastronómico-culturales, anunciados en carteles, internete, mupis por la zona, así como en los barrios para que la gente pueda disfrutar de tapeo al tiempo que escucha música o un monólogo o un recital de poesía…? En Granada lo hacen los bares y restaurantes y funciona. Además de las programaciones que siguen como Elx al Carrer, el Festival de Teatro y Música Medieval, las actividades de ocio que se organizan en la Glorieta entre comerciantes y ayuntamiento…
Modernizarse o ir cada vez a menos, un espacio menos atractivo para los ilicitanos y foráneos que deciden marchar a L´Aljub, al Corte Inglés en las afueras o largarse a la vecina Alicante o Murcia. Peatonalizar para dotar de atractivo el centro con una reforma del Mercado Central acorde con las demandas de protección que piden muchos colectivos y demanda el Icomos. O languidecer e ir desapareciendo y crear espacios muertos que sólo tienen actividad por las mañana de lunes a viernes por la actividad administrativa del centro.

Esta es la cosa o al menos así la ve uno
El futuro del centro ya marca su cronos. Tic, tac, tic, tac…

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Nocturno off line, por Francisco Gómez

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Amables lectores amigos, ¿se han dado cuenta ustedes (seguro que sí) que un área que abarca dos provincias en un radio de 60 kilómetros, dos Comunidades Autónomas y una población de más de un millón de habitantes entre Elche-Alicante-Murcia y la Vega Baja, no hay transporte público buena parte del horario nocturno? Se produce un apagón de la capacidad de trasladarse de un sitio a otro que abarca más de 7 horas, casi un tercio del día, si uno quiere desplazarse de Elche a Alicante o viceversa o ir hasta Murcia y regresar a Elche o Alicante.
De acuerdo a las informaciones que he tomado como referencia, el transporte en tren de Elche hasta la estación de Murcia del Carmen comienza a las 6.20 de la mañana hasta las 22.45 de la noche. El servicio de autobús entre Elche y Alicante da inicio a las 7.05 de la mañana hasta las 22.15 de la noche y al revés, de Alicante a Elche, de 6.30 de la mañana hasta las 9.30 de la noche. ¿Y luego qué…? Nada. Apagón del transporte público buena parte de la noche.
Ampliar el servicio nocturno público de transporte entre estos núcleos de población seguro que facilitaría el movimiento de la población entre estas ciudades por motivos laborales, sociales y culturales de ilicitanos, alicantinos y murcianos que podrían acercarse más de un sitio a otro sin temer al filo de la espada del último autobús o último tren que te traslade a tu lugar de origen. La rentabilidad social de este servicio está clara. Pero no sólo social. Seguro que también económica. Aportaría un mayor movimiento de personas que no estarían atenazadas por los horarios y los paisanos de unos y otros lugares podrían desplazarse sin tantas limitaciones nocturnas para asistir a actos culturales, gastronómicos, laborales, reuniones y encuentros con gentes de unos y otros sitios.
Recuerdo como si fuera ahora y han transcurrido ya !!21 años!! (Cuán presto escapa el tiempo y se marcha el placer y las horas de la dicha, al dicho manriqueño) cuando mua trabajaba en un medio de comunicación en Alicante y por las noches tenía que salir ¡¡corriendo¡¡ como alma que persigue el diablo, para coger el último tren que salía desde Alicante hasta Elche a eso de las 10 y poco de la noche porque perderlo significaba o quedarme la noche entera allí o coger taxi que me costaba una pasta. Y el tren abarrotado de personal, cansado, durmiente, que como uno, corría desaforado para que no escapase sin él. El autobús se había marchado ya y ésta era la única vía de transporte público que quedaba con la city ilicitana. Hablo de 1997 y observo que muy pocas cosas han cambiado en ¡¡20 años¡¡¡ Al parecer a nuestros queridos políticos y empresarios y fuerzas sociales vivas esta cuestión no les parece relevante…
Otra cuestión no pequeña: desde los medios de comunicación se hace hincapié a través de campañas de televisión, radio, prensa y medios digitales que no cojamos el coche por nuestra seguridad si bebemos o tomamos sustancias estupefacientes. Por nuestra seguridad y la del resto de los conductores. Aquí tienen otro motivo para fomentar el transporte público nocturno. Evitar los desplazamientos nocturnos de vehículos en carreteras y autovías saturadas si los conductores por cansancio u otros motivos no están en condiciones de conducir cuando se apagan las luces del día.
Más motivos, éstos de índole cultural que luego aparejan en muchos casos desenlaces en bares, restaurantes y demás. Muchas presentaciones, exposiciones, festivales, recitales se celebran a últimas horas de la tarde. A partir de las 8 de la tarde y terminan, como pronto, a las 9 o 9.30 de la noche. No tienes más opción que irte en coche o coger un taxi para volver cuando te plazca o salir pitando en busca del último autobús o tren de la noche hasta el día siguiente. Y te pierdes el contacto, la conversación con los demás que enriquece tanto o más como escuchar presentaciones, recitales, conciertos y demás.
Los rectores del transporte público sólo ponen servicio nocturno de transporte en fechas clave: Carnavales, Hogueras, Bando de la Huerta, Entierro de la Sardina, Festes d´Elx… y el resto del año, qué? ¿No nos movemos de un sitio a otro?
Mucho me temo que este artículo no sirva de nada. Un desfallecido clamor en el desierto. Un mosquito que pica pero no hace que el elefante reaccione y con su trompa aleja. Una voz que no interesa en la mar de la indiferencia…
Señores políticos, empresarios, asociaciones de comerciantes y hosteleros pidan que de una vez se implante el servicio de transporte nocturno público entre una gran conurbación de ciudades que reúnen a más de un millón de habitantes.

Ganaremos todos

Seguro

Esta noche, por Francisco Gómez

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Esta noche
caen lágrimas al suelo
Uno se agacha a recogerlas
y se escapan como si no quisieran
saber nada de nosotros
Pienso en los que se han ido
y los fantasmas vuelven a visitarme
hacen compañía a mi nocturno desolado
y mi padre se pasea por el pasillo
y ve un programa de la tele sin hacer mucho caso
y se asoma al balcón a comprobar el tiempo quieto
y hace los test del carné en la mesa redonda
mientras pregunta el significado de palabras
y uno se avergüenza de hacer de profesor
de un hombre más sabio, más hondo, más humano
Pienso en mi familia mayor
que fueron, son, mi pilar, mi base
ahora en sus cuarteles de inquietud
Pienso en mi amigo Emilio
que ha perdido a su hermano mayor
y un no sé qué baja por las ventanas
Pienso en ella Siento mucho en ella
Mi luz, mi sur, mi alegría, mi destino
Y algo me quema la boca y seca mis labios
a la espera, siempre a la espera
del advenimiento del milagro
Porque el amor, ya sabéis, es un milagro
y este pobre que camina entre la niebla
sigue creyendo con fe inmerecida
en el cumplimiento de las cosas buenas
que aún han de vivirse, a pesar de todo
Sobre este campo baldío aún vendrán
las amapolas y las mariposas a visitarlo
y un ramo de flores ofrendaré en la boca
a la sonrisa, a la mirada morena de ella
(Ya veis, espero, que no todo lo escrito
es negativo, oscuro, sombrío, pesimista..)
Espero el cumplimiento del milagro

EL VIVO MUERTO, por Francisco Gómez

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14 de junio del 2025 a las 14.15 minutos de la tarde. Esa sería la fecha y el momento exacto en el cual Luis Delgado Santacruz iba a morir. Le quedaban exactamente 19 años de vida para hacer realidad sus proyectos o hundirse en la angustia de acongojarse con los minutos que se quemaban día tras día, hora tras hora de manera lenta pero inexorable, lo que incrementaba sobremanera su ansiedad vital, su necesidad de quemar la vida a sorbos largos y su miedo interior a que se acercara el fatídico instante.
¿Cómo había llegado a tan extraña pero certera determinación? No podía decirle a nadie que en uno de sus sueños vividos de una manera tangible, un ángel anunciador (o más bien exterminador) le había comunicado esta noticia que para el resto de sus días le sobresaltó el corazón. Dormía plácidamente en su cama cuando una suerte de luz amena se mostró delante de él. “Despierta, Luis, traigo una nueva importante que anunciarte”. Nuestro amigo abrió los ojos, medio cegado por el destello que irradiaba aquel ser a quien la energía que emanaba impedía ver sus facciones. “¿Quién eres? ¿Qué quieres de mí? “Soy tu ángel guardián. Vengo a comunicarte el instante concreto en que cerrarás tus ojos para encontrarte con el Padre”.
“¿Cómo, qué? “Esta es una gracia que ningún hombre nacido de mujer ha podido nunca conocer y a ti se te concede esta oportunidad. Para que aproveches el tiempo que te queda por delante y seas muy feliz mientras las partículas de arena precipitan de un vaso comunicante al otro”.
Como pueden suponer, la inesperada noticia no gustó nada a nuestro amigo. El ángel tan pronto lanzo su mensaje se marchó, con un impacto lumínico que cegó a Luis. No hace falta decir que el destinatario de tan extraña novedad ya no pudo dormir en toda la noche, anegado en un mar sudoroso de ansiedad. ¿A quién le gusta saber la fecha exacta de irse al otro barrio?
Luis disponía de una de las llaves que condicionaría su vida hasta el fin. El instante preciso de su fallecimiento. Quizás algún descreído, escéptico, agnóstico o ateo le echara a la cara su incredulidad ante la visita de un ángel, en un mundo donde muchos sólo abogan por la existencia de un universo material y la muerte de Dios. “Grave error”, pensaba Luis. Desde bien joven, nuestro protagonista había percibido la presencia de estos seres que velaban su discurrir vital. La fuerza de los acontecimientos le había forzado a creer en ellos. El momento de la adolescencia cuando un delfín le salvó de morir ahogado en la playa. El accidente de tráfico durante su primera madurez en el lugar aquel donde un coche que no respetó un semáforo les enchufó un golpetazo. Él iba en el asiento del copiloto. Por fortuna (¿o velaba el ángel guardián?), el impacto se produjo en la puerta trasera. Si se hubiera producido en el lugar que ocupaba, hoy estaría muerto y enterrado y esta anunciación no tendría sentido.
Luis estaba convencido que los ángeles vivían entre ellos, sin hacer ruido. Eran tipos discretos, astutos y bondadosos que pasaban por la vida de los hombres sin llamar la atención, pero prestos al quite en las adversidades humanas. Sin embargo, aquella presencia de ángel que postula su finitud, le sumió en un primer desasosiego.
Moriría con 60 años. Ni muy viejo, ni ya joven. En una estación intermedia del camino. Quizás cumpliría algunos sueños. Otros no. Trabajaba en un empleo que le gustaba como ingeniero de una empresa eléctrica. Se había casado tardíamente, a la edad de 40 años en el 2005 y aún no tenía hijos. “Me atreveré a tenerlos”, reflexionaba. “Cuando yo muera, ellos tendrían 20 años y no los veré casarse si algún día deciden dar este paso. No veré a mis nietos, si tienen hijos. ¿Mi mujer seguirá viva cuando yo fenezca? ¿Se unirá a otro o será una viuda solitaria? Son tantas las preguntas y el tiempo tan escaso…
Un proyecto que sí llevaría a cabo sería publicar el libro de poemas que escribió en homenaje a Laura, su mujer, su sur, su destino. Él, que era un hombre tímido e introvertido en épocas de apariencias y mercadotecnias varias, empezó a escribirle pequeños poemitas a vuela pluma al comenzar su relación. Y siguió, siguió con esta afición hasta que se casaron y después. Laura no sabía nada. Era su secreto pero ahora tras aquella sorprendente declaración, el sentido de muchas cosas cambiaba notablemente. Publicaría cinco ejemplares de “Cartas a Laura”. Uno para la dueña de sus besos, otro para su hermano Juan y tratar que perdurase (intento vano) su memoria, otro más para él mismo y dos para los hipotéticos hijos que tendría, con el propósito de que la sangre de su sangre supiera cuánto había amado su padre a su madre.
¿Haría realidad ese viaje alrededor del mundo juntos? ¿Para qué embarcarse en la compra de un chalé a pie de playa, si cuando él se fuera la hipoteca quedaría pendiente? ¿Por qué no comprar la Hartley Davidson de sus sueños juveniles y recorrer la piel del país a lomos de la moto más bella? Parar en cualquier sitio, hacer el amor en calas solitarias, reírnos de todo y beber vino y cerveza en tascas y bares de tercera categoría en ciudades desconocidas. Ser felices hasta reventar, besarnos hasta reventar, amarnos hasta reventar. Reinventar la vida otra vez. Ella y yo. Los dos solos. En nuestro rompeolas frente al mundo. ¡Qué bonito vivir y no pensar en nada pues seríamos amos del tiempo que nos queda sin cortapisas!
¿O quizás pondría en práctica el carpe diem horaciano sin limitaciones, a sabiendas que ninguno de los actos irrefrenables que cometiera le llevaría con los pies por delante antes de momento? Fumar sin comedimiento ni mesura todas las cajetillas que le apetecieran pues la trágica dama no echaría su aliento hasta la fecha determinada, beber como un cosaco del Volga todos los potingues que le agradaran o no, probar las drogas tradicionales y las sintéticas y explorar mundos interiores hacia la autodestrucción, acostarse con mujeres sin pausa o medida, participar en orgías multitudinarias en sesiones maratonianas de sexo entusiástico y follar hasta reventar sin amor. Pero luego pensaba qué mejor manera de vivir el tiempo que le quedara sino estar al lado de la mujer que amaba, junto a Laura, para explorar nuevos caminos del amor y el conocimiento mutuo.
Porque el ángel no le había dicho de qué suerte iba a morir y esta inquietud le desazonaba. Si se rendía a los excesos y a los placeres, corría el riesgo de caer bajo los efectos de alguna maldita enfermedad que mermara sus capacidades físicas y esta posibilidad no le agradaba en absoluto. No estiraría la pata hasta la fecha prefijada pero se encontraría limitado para satisfacer otros anhelos que su alma ansiaba antes de recorrer el vuelo infinito. El ideal de James Dean, de morir joven, rápido y bello no se cumpliría en su caso. Era posible que el fantasma de la enfermedad no amenazara su casa y no sucumbiera a las veleidades de un cáncer, una afección cardiovascular o un ictus. Quizás pereciera a manos de una muerte violenta: un accidente de tráfico, de avión, un atraco donde resultara tiroteado, aplastado por una masa histérica que huyera de un gran susto…o quién sabe si su ángel guardián le anunció la fecha del inicio de la Tercera Guerra Mundial con el masivo aniquilamiento de la especie humana sobre la faz de la tierra.
En estas estaba y pasaron los días y los meses y los años. Trató de serenarse y pensar lo menos posible en su tiempo tasado. Decidió transcurrir una vida llena de felicidades pequeñas. Estar con Laura, amarla locamente todos y cada uno de los días, con el hecho cierto de que cada amanecer le daba un beso nuevo a la vida. Tener hijos con ella, verlos nacer, crecer, sus primeros pasos, la ilusión de sus rostros con los Reyes Magos. Luis sabía que moría cada año pero con Laura y sus hijos se sentía vivo extremadamente y aquella era una muerte gozosa pues estaba amando.
Pasaron los días y los meses y los años y el calendario acarició el 13 de junio del 2025. Nuestro protagonista estaba inquieto aquella noche, la última de su andar vital, pero al mismo tiempo una extraña serenidad le embargaba. Había vivido como quiso y su existencia estaba marcada por la carta de la felicidad. No necesitaba más y el tiempo se estaba cumpliendo. Cayó en un plácido sueño, quizás el preludio del adiós.
-Hola, Luis. Soy tu ángel guardián. Aquel que te señaló el día y la hora de tu marcha. Siento decirte que he cometido contigo un lamentable error. Ayer revisando las fichas, me di cuenta que a quien debía darle la noticia no era a ti, sino a tu hermano Luis Salgado Santacruz y tú eres Delgado con “d”. Lo siento, tú no estás convocado al reino de los elegidos. Disfruta de tus momentos y algún día volveremos a vernos.
Luis sonrió para adentro. Él ya estaba preparado pero su tren se había escapado. Salió de la estación de Tanatos pues la vida en forma de sonrisa le esperaba a su lado en el lecho. Un beso y una flor a Laura eran la tarjeta de embarque a nuevos destinos.

Francisco Gómez

Del libro “Sueños de nadie”