PUTAS MÁQUINAS, por Francisco Gómez

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Tu mirada es un devaneo de fresas, limones y sietes. El martilleo de luces psicodélicas atrapa tu voluntad y el soniquete de la música diabólica erotiza tu ánimo para que vacíes tus bolsillos en la puta boca sin fondo.
Su presencia retadora en las esquinas de bares y cafeterías, como una prostituta altiva, te vence y caes, caes, caes… hasta perderte en sus dominios.
El mundo a tu alrededor desaparece y no hay más realidad que tú y ella, la mala pécora que te ha engatusado con sus malas artes de perra devoradora.
Tus ojos inyectados escuadriñan sus designios, las jugadas y sus repeticiones, las inciertas probabilidades de recibir un premio, remuneración mínima a tu ansiedad y nerviosismo exasperado. La puta máquina sonriente y piadosa es la culpable del descenso a los infiernos de tu hacienda y voluntad.
Mientes por sistema: “No juego”. “Sólo le echo dos o tres monedas”. “No soy jugador” Sólo juego para divertirme”. Pero tú desvalijas tu soldada semanal con tu cita ineludible los viernes tarde/noche con tu adorada maquinita y te dejas los hígados en ella. Te despide arruinado y sin la paga.
Cuando ves que tu compañero de martirio, en la maquinita contigua, sufre los golpes de la fortuna y tintinean en el cazo las monedas engañosas, sientes un acceso de rabia y le cambiarías el puesto porque tú viste esa máquina antes que él. Y si no, que algún tipo se ponga en tu puesto. Serías capaz de asesinarlo porque tú estabas AHÍ desde primeras horas y no tiene derecho a recibir los favores de tu amada díscola, que no te concede a ti sus venias.
Llevas camino de arruinar tu casa, de perder a tu mujer y a tus hijos, que te lo advierten desde hace tiempo. Tú no ves nada. O sí, el fulgor de las fresas, los limones y los sietes. Estás ciego, seducido por la magia diabólica de las máquinas que te han sorbido el seso y lo pero es que tú no te enteras. Sin embargo, has pedido dinero a tu hermano, un préstamo al banco y más de una vez has dicho en casa que te han burlado el sobre del bolsillo de la chaqueta. Tú no lo reconoces. Te tomas un café o una cerveza o un caliche y las vueltas las engullo tu puta amante. Luego cambias un billete y luego otro, otro, otro, otro, otro…….
Y si no, las pobres mujeres, que depositan en los estómagos malditos la compra de la semana o la paga del mes y luego se quedan sin blanca para llenar la nevera, comprar ropa y pagar la luz, el agua, etcétera, etcétera, etcétera…..
Putas maquinitas que sirven para el enriquecimiento de algunos a costa del empobrecimiento de muchos, fuga de escape a sus soledades y derrotas, a sus vacíos personales que no los colman sus semejantes y se dejan seducir por el sueño ilusorio de ingenios enredadores y engatusadores.
Artefactos dañinos y destructores que proliferan por doquier merced a la complacencia de un Estado hipócrita (la gran organización) que maldice algunos vicios (léase tabaco, bebida –en parte) y bendice vuestra multiplicación y los lupanares del azar de bingos y casinos, porque devengáis impuestos y “creáis” puestos de trabajo que por otro lado sirven para destruir personas. Sin importar a casi nadie el pobre hombre-mujer esclavizado  a los pies de una escultura venenosa, que escupe limones, fresas, sietes, alineados muy de cuando en cuando con su musiquilla diabólica.

POÉTICA DE UNA CIUDAD DEPRIMIDA. Pedro Serrano.

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nosotros que estamos vivos ahora estamos muriendo con un poco de paciencia

 ( A los gestores de la incultura )

 

Aquí no hay lluvia solo camino de roca

desierto de palmeras nada de agua y

solo camino entre las piedras

 

uno no puede detenerse ni pensar

el sudor es húmedo y no tiene sentido estar

de pie o sentado

ha llegado el tiempo de romper los cielos

de sucumbir a los trajes alárabes de incendiar la noche

como una ciudad sitiada

y de cerrar los ojos por aquel trueno seco sin lluvia

 

mírala

tu ciudad se muere a manos de la tristeza

por los adoradores de los santos de las ofrendas

por los hombres que optan por olvidar

lo que hemos sido mucho antes

cuando el mar tenia voces y muchos dioses

y en el circulo de invierno se inventaban las palabras nocturnas

las historias más primitivas quemadas

por una luz de gas

 

el aire es melancólico rezuma corrupción

la calle con su cementerio de aires acondicionados con

sus aceras donde flotan mierdas y extrañas manchas que

besan sus aristas

la calle se muere a manos de la desesperanza

por la exaltación de los hombres de plástico

por tantos días de santos y tan poca belleza en todo lo demás

latifundios de supermercados sin espíritu

actos de fe sin fe

desesperanza

 

la calle se llena de pijas de neón de taxis a la fuga

de hombres rudos con vaqueros con shorts de suicidas

y de paneles que anuncia la nueva cultura:

actuaciones en el Benidorm Palace

un sin fin de publicidad.

 

Mírala,

tu ciudad se muere como se mueren los grandes cigarros

y para final de algo de fragmento para mayor gloria

la de ellos los del poder y la máquina útil de votos

 

se ha extraviado la esperanza. Por eso, ahora,

nosotros que estamos vivos ahora estamos muriendo con un poco de paciencia

 

 

 

Visión espiritual y poema de los átomos, Rumí

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Rumí, poeta y místico sufí del s.XII

El poeta del alma.

Visión Espiritual

 

La forma en que miras

es la medida del mundo,

pues tus imperfecciones

son como un velo.

Limpia tus sentidos

con el agua del espíritu,

como los sufís limpian

sus vestiduras.

Cuando te purifiques,

el espíriti te abrirá los ojos

y verás con el ojo de la belleza.

Pero imagina que en su lugar

traes una oreja

y le muestras la hermosura

adorable.

La oreja dirá: “No puedo ver.

Pero suelta un grito y yo oiré”

Y acerca una nariz

y ofrécele la luz,

¿de qué le sirve a la nariz?

Si hubiese almizcle o agua dulce,

la nariz lo sabría,

pues su arte y su ciencia

son el olfato.

¿Cómo puedo ver la cara del amado?

No esperes que sepa quién es Él.

Hasta que mi cuerpo esté purificado,

no podré ver más allá de mí mismo,

pero cuando me libre de mi cuerpo,

mis orejas y mi nariz serán ojos,

cada uno de mis pelos tendrá vista,

pues el ojo no tiene ojos al principio,

es solo un embrión,

carne en el vientre.

Adán nació de la tierra, mas

¿cómo podrá él asemejarse al barro?

El genio nació del fuego, mas

¿cómo podrá no arder?

La vida narra lo inenarrable.

Este es el ojo espiritual.

 

 

http://es.wikipedia.org/wiki/Yalal_ad-Din_Muhammad_Rumi